"El periodista es un notario de la historia porque construye las memorias del mundo", Luis Fernando García, periodista y académico

Lunes, 17 Mayo 2021 21:26
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Luis Fernando García Núñez es periodista, editor y docente colombiano. Ha ejercido su profesión como profesor durante más de 30 años en universidades como la Nacional, los Andes, el Rosario, la Javeriana, el Externado y en el Instituto Caro y Cuervo. Es autor de Guía para la elaboración de documentos escritos, Escribir es pensar y coautor de los libros Competencias comunicativas: escenarios de la comunicación y TV Cultura. También es colaborador de Le Monde Diplomatique, la revista Libros & Letras, el Periódico de Chía y editor de Leyendo a Silva y de Repertorio crítico sobre Gabriel García Márquez.

Luis Fernando García Núñez durante el IX Premio Nacional de Literatura Libros y Letras 2012.||| Luis Fernando García Núñez durante el IX Premio Nacional de Literatura Libros y Letras 2012.||| Libros & Letras|||
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El periodista, editor y académico colombiano compartió algunas de sus recomendaciones e ideas sobre la importancia y significado del periodismo actual en entrevista con Plaza Capital.

Para usted, ¿qué es el periodismo?

Yo no creo que sea una profesión. Yo soy periodista y no creo que sea una profesión, sino un oficio, y el más importante. Decía García Márquez que ‘es el más lindo de los oficios’ y yo lo creo así, sin duda alguna. El periodismo es una especie de notaría. El periodista es un notario de la historia, y eso me parece clave porque uno está construyendo con palabras —ahora con imágenes las memorias del mundo. Entonces, el periodista es ese memorioso del mundo que les cuenta a las futuras generaciones, y a las actuales también, cómo ha transcurrido esta historia del universo tan dramática y a veces tan patética. 

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Sobre todo pienso en este último año de la pandemia, que no es la primera pandemia, pero es la que nos tocó vivir. Ha sido un año patético porque los seres humanos no hemos sido capaces, a pesar de tantos avances, de terminar con esta enfermedad. Hemos gastado mucho dinero en armas, pero la medicina y las ciencias importantes de la humanidad no se han desarrollado como deberían. Yo creo que ese es un llamado de atención que nos hace esta enfermedad para pasar de la desesperanza a la esperanza de construir un mundo mejor, con unos sabios más prudentes y benignos. Necesitamos un mundo de gente decidida a trabajar por el ser humano, y ese también es el papel del periodismo.

¿Cómo ve la situación actual del periodismo en Colombia?

Infortunadamente, creo que hay muchos periodistas que no están cumpliendo ese papel con el rigor ético que deberían tener. Estamos en manos de unos periodistas que en realidad no son profesionales de este oficio y que tienen mucho poder y mucha visibilidad. Tenemos muchos divulgadores de noticias, pero pocos periodistas, y eso es terrible, que tengamos en este oficio personas que no han venido a cumplir la misión histórica que les corresponde. Estamos escondiendo el nombre de periodistas, mucho más genuinos, más honrados, más honestos y que trabajan éticamente. Colombia es un país donde ha habido periodistas formidables, mujeres y hombres, como Gabriel García Márquez o Soledad Acosta de Samper. 

¿Cuál es la misión histórica del periodista?

El periodista tiene que hacer este trabajo notarial de contarle al mundo lo que está pasando. El periodista tiene esa misión por cumplir, y en ese papel hay un elemento fundamental que es la verdad: esa verdad racional, profunda y necesaria para construir el mundo del futuro. El hombre que no conoce su historia está condenado a repetirla. Sin embargo, seguimos repitiéndola y los periodistas tenemos muchas culpas en este proceso tan patético que estamos viviendo.

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Por otro lado, el periodista tiene la misión de transformar el discurso complicado en uno que todo el mundo entienda. Nosotros somos el puente entre el científico y el pueblo que quiere saber qué está haciendo ese científico, pero se lo debemos contar al ciudadano en el idioma que utiliza a diario. Tenemos que dominar los dos lenguajes: el del pueblo y el del científico. Por eso es importantísimo que los periodistas tengamos un bagaje cultural muy amplio. El periodista debe ser un lector apasionado, debe gustarle el arte y la cultura en general. Como somos esos notarios, tenemos que estar al tanto de lo que pasa en todos los campos de la vida humana: la política, la economía, la sociología, la religión. El periodista debe comprender la dimensión del mundo en el que está.

¿Qué implica ser periodista? 

Primero, ser un conocedor muy profundo del mundo. El periodista es un avanzado del mundo. Somos una especie de cursados que vamos contando lo que está pasando, lo que pasó y suponiendo lo que va a pasar. El periodista es un abanderado que está siempre a la vanguardia en la historia de la humanidad, contando la historia y adelantándose a los hechos que van a ocurrir. Hay muchos ejemplos formidables de periodistas que han sido de una rectitud impresionante y de una elocuencia que trasciende la historia y los momentos en que vivió.

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Además, los periodistas sí tomamos partido en las cosas, pero hay que saber cómo hacerlo para no convertirnos en unos fanáticos o adoradores. La gente se vuelve eso, una apasionada de personas y de cosas, y no apasionada de la verdad. 

Como periodista y académico, ¿cómo se ha adaptado durante la pandemia?

Soy periodista. Estudié Periodismo y no lo he ejercido mucho. No he sido un periodista oficioso de los medios de comunicación colombianos, aunque fui jefe de redacción en una revista muy importante del Instituto Caro y Cuervo, que se llamaba Noticias Culturales. Mi papel ha sido más del periodismo cultural, como lo llaman en Colombia. Ahora hago algunos programas, de vez en cuando, en una emisora de San Gil que se llama ‘La Cometa’. Alguna otra cosa hice una vez en televisión, pero yo me dediqué más a la academia y a la enseñanza. 

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Trabajé muchos años en el Instituto Caro y Cuervo y allá me especialicé en gramática. Entonces me he dediqué a enseñar gramática, por ejemplo, en la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional. He sido profesor de redacción, de ortografía y en algún momento, de metodología. Pero hace ya un tiempo estoy más dedicado a la parte editorial. Durante la pandemia, mi labor ha sido, desde hace cuatro años, por teletrabajo. Así que he seguido al mismo ritmo. Recibo y devuelvo los trabajos por Internet y sigo dictando clases de redacción y ortografía por Zoom, esencialmente. Este año me la pasé en eso. Me la pasé trabajando en la edición de varios libros y revistas del Externado, la universidad de la que formo parte.  

¿Qué recomendación daría, a quienes estudiamos periodismo, con respecto al futuro laboral de este oficio? 

Yo les aconsejo que amen este oficio, ámenlo con pasión. El oficio del periodismo hay que amarlo. Eso también implica que por encima de todo lo que uno piensa y siente, esté la ética, es decir, el buen comportamiento intelectual frente a las cosas que pasan. Además, debemos tener un compromiso con la historia, con la verdad, con los ciudadanos, con nuestros oyentes y lectores. Este es un oficio que requiere la pasión de quien lo ejerce, y esa pasión debe ser desbordada. Estos consejos son apenas pequeños para los que han asumido este oficio, pero hay que hacerlo con dignidad, con orgullo y cierta vanidad, para que salgamos adelante y seamos realmente respetados por la sociedad. Necesitamos que nos respeten, y ese respeto lo ganamos con nuestro trabajo.