Su majestad el cayeye, el emprendimiento de una familia costeña en Bogotá

Domingo, 24 Octubre 2021 23:57
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El cayeye es un plato típico y exquisito del departamento de Magdalena. Unos emprendedores samarios lo trajeron a Bogotá para que personas de otras regiones lo conocieran. Hoy en día es un plato muy conocido en varios lugares del país por su sabor y posibles combinaciones. Una de las dueñas del restaurante ‘Sumajestá el cayeye’, María Fernanda Peña, le contó a Plaza Capital cómo surgió este proyecto familiar.

María Fernanda, una samaria orgullosa de vender cayeye|Plato de guineo verde con tres quesos|Restaurante Sumajestá El Cayeye en su sede Usaquén.|Menú de Sumajestá El Cayeye|Restaurante Sumajetá El Cayeye, sede Chapinero||| María Fernanda, una samaria orgullosa de vender cayeye|Plato de guineo verde con tres quesos|Restaurante Sumajestá El Cayeye en su sede Usaquén.|Menú de Sumajestá El Cayeye|Restaurante Sumajetá El Cayeye, sede Chapinero||| Foto: @mariafernandadgp.|Foto:@CayeyePower|Foto:@CayeyePower|Foto: @CayeyePower|Foto: Laura Hernández|||
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El emprendimiento de la familia Granados Peña llegó a la capital hace tres años para traer el sabor de la comida costeña a través de uno de sus platos más típicos, el cayeye. Empezaron vendiendo el producto desde la casa y hoy en día ya tienen el local en físico.

El guineo verde se originó en en el Magdalena, tras la llegada de la United Fruit Company, una empresa estadounidense exportadora de bananos. Al hacer su recorrido por los alrededores del departamento tiraba los bananos que no servían y estos lo recogían las personas del pueblo y lo volvían puré, al cual con el tiempo tomo el nombre de cayeye.

María Fernanda Peña, joven de 24 años, periodista y dueña del restaurante, nació en Santa Marta, a la orilla del mar entre festivales y comidas típicas del Magdalena. Se siente orgullosa de su lugar de origen, ama ser costeña, vive la vida con alegría. Cuando era niña y comía guineo verde se chupaba los dedos y le pedía a su madre un poco más, ya con el pasar de los años se convirtió en su plato favorito y por eso quiso que más gente lo probara.

Al llegar a Bogotá hizo un logo con la forma de bananos verdes y con una corona en la parte superior de estos para que se ilustrará que se convertirían en los reyes del guineo verde, además le añadió el nombre del plato que es el Cayeye para que tuviera propiedad el eslogan.

Para saber un poco más afondo sobre el emprendimiento, la emprendedora le dio una entrevista a Plaza Capital abarcando los puntos claves de su producto, estos son: cómo llegaron al restaurante, por qué ese emprendimiento, qué retos enfrentaron al llegar la pandemia, pues esta no fue un impedimento para el emprendimiento, buscaron la manera de seguir adelante y que ese obstáculo fuera la motivación para avanzar con la venta.   

¿Qué es cayeye?

Es el plato más típico del Magdalena. Allí está la zona bananera y se consume mucho el guineo verde. Nosotros le decimos guineo a lo que realmente es el banano, la fruta, con la que uno desayuna.

¿Con qué se hace?

Básicamente el cayeye es ese puré de banano verde que se hierve y luego se revuelve con mantequilla y suero, arriba se le raya queso costeño, acompañándolo con hogao y huevo frito. Como es un puré tan versátil nosotros lo combinamos con carne, pollo, camarones, queso frito o butifarra. Se puede mezclar con lo que más te guste. No es plátano verde, no se puede confundir.

¿Cuál es el origen del cayeye ?

Se originó en el departamento del Magdalena, con la llegada de la United Fruit Company que exportaba bananos a Estados Unidos. Se instalaron en la zona bananera de Colombia, desde allí cargaban el guineo verde en trenes que recorrían Santa Marta, la Ciénaga y todos los pueblos del Magdalena. Los bananos que no servían los dejaban tirados y las personas de pocos recursos los recogían y hacían puré. 

Años después se le llamo cayeye. La verdad no sé de dónde vino el nombre, pero he escuchado que lo creó una tribu indígena del Magdalena.

¿De dónde surgió la idea de vender este producto?

La historia de nuestro emprendimiento es muy bonita porque surgió en un momento de crisis. Es una historia familiar (mamá, papá, hijo, hermana y cuñada). Todo comenzó cuando mi papá se enfermó y era la persona que respondía económicamente en la casa, se tuvo que ausentar como tres años de su profesión y eso nos llevó a mirar qué hacer, pues las responsabilidades estaban presentes. Entonces una vez estábamos sentados en la sala comiendo cayeye y mi hermano dijo “y si vendemos cayeye en Bogotá, es un producto que casi nadie debe conocer en la capital”. Nos pusimos a pensar que era una comida que nunca se había encontrado y sobre todo se pensó en ofrecer algo diferente y rico, pues cuando uno come cayeye es feliz.

Cada uno se encargó de hacer algo, mi mamá hacia el puré, mi papá en medio de su enfermedad se encargó de lo que tocaba comprar, yo lo promocionaba a través de Instagram, creando un logo de bananos, mi hermano y cuñada les correspondía buscar la manera de cómo entregarlo.

¿Ya vendían cayeye en Santa marta?

No. Nosotros nos vinimos de Santa Marta desde el 2008 por temas del trabajo de mi papá que se ha dedicado toda la vida a la hotelería y el turismo. A Bogotá aterrizamos en el 2014 y para el 2018 se suscitó el tema de la enfermedad de mi papá, hecho que hizo que se nos complicara un poco la vida.

Nunca habíamos tenido un emprendimiento tan grande como Sumajestá El Cayeye. Cuando vivíamos en Medellín mi hermano creó un emprendimiento de brownies, de hecho, muy deliciosos, ojalá los vuelva a retomar.

¿Cuándo llegaron a Bogotá?

En el 2014 llegamos a Bogotá para que yo pudiera continuar estudiando, mi hermano seguir haciendo brownies, mi papá en los hoteles y mi mami como contadora.

El restaurante nació el 1 de abril del 2018 con el concepto de cocina oculta. Esto significa que no había local, sino que todo era por domicilios y el plato se hacía en el apartamento de mi hermano los fines de semana. Esta cocina duró dos años hasta que en el 2020 se nos presentó la oportunidad de crear nuestro primer local físico en Usaquén, y afortunadamente para el 2021 abrimos nuestro segundo punto en Chapinero.

¿Por qué vender cayeye y no otro producto de la región Caribe?

Primero porque es nuestro favorito y segundo porque sabíamos que en Bogotá no se encontraba este producto y pues dijimos: esto es diferente. Mucha gente estaba esperando a que llegara esta delicia y nadie se había atrevido porque es un plato difícil, romper esa barrera cultural no es nada sencillo, pero pues nada, decidimos hacerlo contra todo pronóstico y creo que nos ha funcionado bien, gracias a Dios.

¿Ha podido ejercer su profesión de periodista?

Desde hace como tres años trabajo, es decir como desde los 21. He tenido la oportunidad de desempañar mi carrera como comunicadora social que es algo que amo y me apasiona. Actualmente trabajo en City Noticias como periodista.

¿Cuál es tu trabajo en el restaurante?

La verdad uno hace de todo. He sido desde comunicadora, cajera, contadora, tiktoker, mesera. Pero lo que más me gusta hacer es llegarle a la gente, que conozcan y saboreen nuevas culturas. Yo soy costeña, amo ser costeña, vivo feliz de ser samaria, por ende, quiero transmitir eso a través de algo y que mejor oportunidad que el restaurante y nuestro producto. Mi función es crear contenido que llame la atención, hablar con todos los cayeye ‘lovers’, manejar las cosas técnicas, videos fotos, ya que en Colombia todo se maneja por redes sociales.

¿Tus familiares solo trabajan en el restaurante o tienen otro ingreso?

Mi se encarga del área de compras y proveedores, además volvió a retomar la hotelería. Los demás sí se dedican solo a trabajar en el emprendimiento. Mi mami como jefe de producción, mi cuñada supervisora de los dos sedes y mi hermano como gerente de todo el restaurante.

¿Con la llegada de la pandemia se les complicó la situación?

La pandemia llegó y nosotros estábamos desde la casa. Ya teníamos un equipo de domiciliarios propios y personas que nos ayudaban en la cocina, además teníamos el compromiso de los sueldos y nos tocó cerrar por lo que pasaba en el mundo. Sin embargo, nosotros seguimos respondiendo por sus salarios así no estuviéramos produciendo, siempre tuvimos claro que no íbamos a desampararlos. En ese orden de ideas nosotros cerramos 15 días, a las dos semanas el Gobierno decretó que los restaurantes podían seguir trabajando a través de los domicilios, eso fue muy bueno porque años atrás nosotros ya habíamos trabajado así. La pandemia no significó una traba en el camino, por el contrario, fue un impulso para crecer, para crear el local.

¿Han tenido que modificar alguna vez los precios?

Sí los hemos modificado, pero es por la porción. Antes eran más costosos porque se hacían para dos personas, era muy grande. Pero luego decidimos hacerlo personales y pues ya el costo era menor.

¿Qué otras opciones hay en la carta?

Nos propusimos mostrarle al mundo que con el guineo verde uno puede hacer maravillas. Entonces allí también pueden encontrar empanadas, patacones, arepas con queso, jugos de la región como el de zapote, tamarindo, guataba agria, níspero y el parillazo.  Lo innovador de nuestros platos es que nadie en la Costa Caribe había pensado en estas otras opciones.

¿Tienen nuevos platos?

Mazamorra de banano, todo lo que se pueda a ser con guineo verde se hará en su majestad, seremos los reyes del cayeye.

¿Cuántas personas trabajan en los restaurantes?

Somos un equipo de 15 personas y con los domiciliarios 20.

¿Tienen proyectado abrir otras sedes?

Por supuesto. Queremos hacer más sedes en Colombia y en el mundo. Próximamente inauguraremos el nuevo punto en Salitre y Colina. Después la idea es salir a otras ciudades de Colombia, como Cali, Medellín, Barranquilla.

 

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