Literatura indígena “militante”, una novedosa opción de literatura juvenil

Domingo, 29 Abril 2018 14:10

Daniel Munduruku y Estercilia Simanca hablaron en la Filbo sobre la importancia de narrar lo indígena en la literatura para jóvenes.

Daniel Munduruku y Estercilia Simanca en Filbo 2018. Foto por: Silvia Juliana Bayona||| Daniel Munduruku y Estercilia Simanca en Filbo 2018. Foto por: Silvia Juliana Bayona||| |||
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¿Literatura indígena? ¿”militante”? Sí, así es como lo hacen algunas etnias indígenas colombianas y brasileras que se están aventurando a plasmar sus relatos orales, para que sus propias comunidades continúen apropiando los saberes tradicionales y personas ajenas a su cultura, los conozcan y aprendan sobre ellos. Los escritores Daniel Munduruku y Estercilia Simanca estuvieron en Filbo discutiendo sobre esta novedosa literatura y la necesidad de llegar a jóvenes lectores con narrativas diferentes.

Él, perteneciente a los Mundurukú de Brasil, con mención de honor en literatura para niños y jóvenes, y ella, perteneciente a los Wayúu, reconocida internacionalmente por su obra “Manifiesta no saber firmar. Nacido: 31 de diciembre”, definen su estilo literario como “militante”, pues ambos se autodenominan transgresores del mercado de la literatura juvenil. A pesar de que sus cuentos tienen como fin llegar a un público joven, subestimar sus lógicas narrativas no es una opción.

Estercilia busca mostrar al mundo la vida diaria de los Wayuú mientras denuncia por qué en La Guajira se mueren los niños de hambre. Habla sobre esa Colombia indígena olvidada, que padece la enfermedad del olvido, el desarraigo social y el analfabetismo.

Estercilia Simanca y Daniel Munduruku en la Filbo 2018. Fotografía: Silvia Juliana Bayona.


Daniel busca que las nuevas generaciones aprendan y entiendan los saberes indígenas. Busca que no los subestimen ni los dejen en el olvido. También se preocupa por mostrar las desigualdades que hay en su comunidad con respecto al resto de ciudadanos brasileros no indígenas. Habla sobre el Brasil indígena, que mantiene un respeto por la naturaleza, y el Brasil capitalista, que acaba con los bosques para plantar caña de azúcar.

No es fácil aventurarse a escribir sobre problemáticas sociales y lograr hacerlas atractivas para el público juvenil. En un mercado tan amplio como lo es el de la literatura, en el que, según Daniel, las grandes editoriales se interesan en historias como las de Harry Potter y no en la narrativa indígena con problemática social, acercarse al público joven resulta ser toda una odisea. “Hoy la literatura solo les llena de basura la cabeza a los jóvenes”, afirmó Munduruku, después de excusarse por lo que sería una polémica declaración.

“¿Cómo se conectan los jóvenes con la literatura indígena?” Fue la pregunta elegida para cerrar el conversatorio. Estercilia dijo que una buena forma de acceder al público juvenil puede ser creando personajes con edad acorde a sus lectores, mientras que Daniel estableció que su método para llegar a este variado público es incitándolos a conocer la ancestralidad: esa eterna curiosidad sobre quiénes somos y de dónde venimos.