¿Más empleo o más rebusque? La otra cara de la caída del desempleo en Bogotá

Jueves, 12 Febrero 2026 06:59
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Aunque el desempleo ha disminuido en Colombia, el sector informal sigue representando la principal área de ocupación en el país.

Vendedora informal||| Vendedora informal||| Karen Yulieth Rojas|||
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De acuerdo con el Departamento Nacional de Estadística (DANE), el 55.5 % de la población está empleada en el sector informal. Aunque esta cifra representa una reducción de 1,2 % frente al año anterior, significa que más de la mitad de las personas ocupadas en Colombia ganan su sustento de manera informal sin garantías como estabilidad laboral, ingresos fijos o seguridad social.

 

El trabajo informal e independiente

Según el DANE, la tasa de desempleo en Colombia cerró en diciembre de 2025 con un 8 %, el nivel más bajo registrado para ese mes desde 2001. La misma entidad también reveló que la población ocupada aumentó en 603 mil personas frente al mismo mes del año anterior, lo que equivale a un crecimiento del 2,6 %. Sin embargo, aún con esta tasa, los expertos advierten que la mayoría de los empleos están en el sector informal.

Este panorama se refleja en el espacio público de Bogotá. El Instituto para la Economía Social (IPES), entidad encargada de caracterizar y acompañar a los vendedores informales de la ciudad, explica que el aumento de la ocupación no siempre se traduce en más empleo con garantías.

Alexis Cuenca Lagos, coordinador territorial del IPES, señala que “las personas que están en el espacio público muchas veces son chicos que ni siquiera han terminado la escuela (…) la educación formal a veces ni siquiera se completa”. Además, resaltó que las personas que están en la economía informal tienden a ser adultos mayores.

Según Cuenca, para esta población, en especial para las personas de la tercera edad, el acceso a tecnologías y a capacitaciones virtuales resulta poco viable, sobre todo cuando pasan la mayor parte del día buscando ingresos en la calle. La falta de educación básica y la edad se convierten en barreras que profundizan la vulnerabilidad de quienes dependen de este tipo de trabajo.

De acuerdo con el coordinador, el incremento del número de vendedores informales está vinculado tanto a la llegada de población extranjera como a la escasez de alternativas laborales estables. En el caso de la población migrante, la situación se agrava porque la indocumentación dificulta aún más el acceso a empleos formales. Aunque desde el IPES se ofrece un portafolio institucional orientado a apoyar procesos de formalización, las dinámicas y restricciones del espacio público imponen múltiples limitaciones para el desarrollo de estas actividades.

Estas condiciones muestran que la reducción del desempleo no necesariamente implica una mejora generalizada en la calidad del trabajo. Aunque los indicadores macroeconómicos registran avances históricos, en Bogotá el  trabajo informal sigue siendo una pieza clave del mercado laboral.

 

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Más empleo, pero menos garantías

 

El trabajo informal en el centro de Bogotá. Créditos: Karen Julieth Rojas

Andrés Moreno es economista de la Universidad del Rosario y analista de mercados financieros. Él explica que la reducción del desempleo en 2025 se asocia a una recuperación económica gradual tras la baja de la inflación: “Cuando la inflación paró en el 2025, hubo una recuperación gradual del consumo de los hogares y eso impulsó la mano de obra, el comercio, los servicios, alojamiento, comida, restaurantes”.

En el caso de Bogotá se activaron sectores que, según Moreno, generan empleo de una forma relativamente rápida: “una reactivación parcial de la construcción, con una estabilidad en tasas de interés, especialmente en obras viales y algunas actividades culturales y eventos”.

A esta lectura se suma una entrevista reciente al alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, quien atribuyó la baja del desempleo a la alta oferta de puestos en sectores como la construcción y los eventos culturales y logísticos. Sin embargo, son actividades con alta rotación de personal y condiciones laborales que suelen ser temporales.

Moreno advierte que “el trabajo por cuenta propia también ha funcionado bien, es una manera de recuperación económica moderada cuando el empleo asalariado o la formalidad crece a un ritmo más lento”.

Este tipo de crecimiento tiene efectos contradictorios. En el corto plazo, reduce el desempleo y permite generar ingresos para los hogares, pero, al mismo tiempo, implica “menor estabilidad, menos ingresos promedio, acceso limitado a seguridad social”. Desde una perspectiva de largo plazo, advierte que se trata de “una recuperación menos sólida del consumo y una fuerte vulnerabilidad laboral”, especialmente porque estos trabajadores son sensibles “a cualquier cosa: una crisis económica, una crisis política, un ciclo productivo, hasta un cambio climático”.

Mateo Fonseca Tafur, economista de la Universidad Nacional, plantea que la baja del desempleo debe analizarse con cuidado. Explica que parte de esta mejora responde a factores temporales, ya que “siempre a final de año estas cifras suelen elevarse”, por lo que es necesario comparar los datos con otros momentos del año y evitar conclusiones demasiado optimistas.

A esto se suman los efectos de la migración y los cambios demográficos sobre las estadísticas laborales. Según explicó, la migración externa ha hecho que en las encuestas aumente el número de personas que se cuentan como fuerza de trabajo disponible. Un fenómeno que, en sus palabras, “ha sido como un milagro para las estadísticas”, aunque no necesariamente se traduzca en empleo de calidad.

Fonseca también destaca la recuperación post pandemia en sectores como el comercio, el turismo y los servicios, caracterizados por una alta estacionalidad y una fuerte presencia de esquemas laborales precarios. En estos sectores, señala, predominan empleos “que dependen bastante de ese core informal, donde se extienden contratos por hora laboral o temporales o un poco más que tienden hacia la informalidad o a la flexibilidad laboral”, lo que los hace especialmente frágiles frente a choques económicos o crisis. 

Desde su perspectiva, la reducción del desempleo sólo sería sostenible si está acompañada de una política industrial activa. Fonseca explica que no se trata únicamente de crear puestos de trabajo, sino de dotar a los sectores que hoy generan empleo de la infraestructura necesaria —física, financiera y tecnológica— para que estos sean estables en el tiempo. De lo contrario, advierte que este crecimiento “no será sostenible en el mediano plazo porque no se le está creando una infraestructura completa a ese empleo que se está creando”.

 

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La advertencia de los empresarios: menos desempleo, más rebusque

La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) ya había advertido que la reducción del desempleo no estaba siendo impulsada principalmente por el empleo formal. En un comunicado la ANDI señaló que la variación en las cifras del desempleo estuvo asociada, en gran parte, a una menor participación en el mercado laboral y al crecimiento del trabajo por cuenta propia.

“De los 711.000 colombianos que entraron a trabajar, el 74%, es decir 528.000, empezaron a laborar por cuenta propia, es decir, entraron al rebusque. En otras palabras, lo que estamos viendo es un incremento inmenso en la informalidad laboral de Colombia y no estamos haciendo nada contra eso. El ‘cuentapropismo’, es un eufemismo para designar el rebusque”, afirmó en ese momento Bruce Mac Master, presidente de la ANDI para el comunicado.

La caída del desempleo en Bogotá, aunque significativa en términos estadísticos, responde en gran medida a dinámicas de corto plazo y al crecimiento del trabajo informal y por cuenta propia. Como lo advirtieron los economistas la reactivación de sectores como la construcción, el comercio y los servicios ha generado empleo de rápido, pero con alta rotación y bajos niveles de estabilidad. Así, aunque este tipo de ocupación contribuye a reducir la tasa de desempleo, mantiene a una parte importante de la población en condiciones de vulnerabilidad laboral, sin acceso pleno a seguridad social ni ingresos estables.

 

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