Más de 20 mil familias de recicladores, sin cuarentena, realizan un trabajo ambiental que pocos se atreverían a hacer en Bogotá

Domingo, 02 Agosto 2020 18:03

Si usted está pasando la cuarentena tomando clases por zoom, aprovechando para ver su serie o programa favorito, haciendo alguna receta sacada de YouTube o armando un rompecabezas interminable, es casi seguro que también haya intentado matar el tiempo sacando las cosas que ya no le sirven o seguramente, un día a la semana deba sacar la basura a la calle y es ahí donde su deber con el aseo termina. Este último detalle, no ha pasado desapercibido principalmente para un grupo de trabajadores que, sin opción a cuarentena, deben salir a la calle.

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El personal que trabaja en el sector de aseo, en la recolección de residuos y el reciclaje, hace parte de las excepciones de circulación durante la extensión de la medida de aislamiento preventivo, puesto que en ellos recae una gran responsabilidad que no solo han gestionado durante la llegada del COVID-19, sino que siempre han estado para garantizar un ambiente limpio.

La Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), encargada de prestar los servicios de aseo, ha garantizado la gestión integral externa de los residuos hospitalarios o de riesgo en Bogotá, esto hasta finalizar el presente año para preservar la vida de los habitantes del Distrito y mitigar el riesgo originario del COVID-19. Para esto, la unión temporal Ecocapital atiende alrededor de 20.000 usuarios y recolecta mensualmente en promedio 1.189 toneladas de residuos hospitalarios o de riesgo biológico. 

Ver: La salud mental de los estudiantes, una inversión importante para las universidades

En promedio, el salario mensual de uno de estos operarios de aseo es de $887.803 esta es la cifra que usted va a encontrar si busca empleo en esta área. Un área de trabajo, en la que varios funcionarios deben limpiar y lavar los muros de la ciudad, desinfectar puentes, áreas públicas y estaciones de TransMilenio, recoger escombros, lavar y barrer calles, pues mensualmente, los llamados “escobitas” barren en Bogotá alrededor de 405.000 Kilómetros. Actividades que frente a cualquier margen de error pueden contraer el COVID-19, así lo afirma, Miguel Ángel Barbosa –recolector de basura-  y varios de sus compañeros que salen a recoger los residuos de millones de bogotanos y que ahora más que nunca tienen miedo de contraer el virus.

Cabe aclarar, que los temores de un recolector de residuos, siempre han existido al manipular los desechos y las basuras de otras personas. Sin embargo, ahora y dado el problema de salud pública producido por el coronavirus, estos miedos se hacen más visibles, ya sea por manipular guantes, tapabocas y jeringas  o por separar las basuras, una tarea que debería ser hecha por los ciudadanos, cosa que según la UAESP, la mayoría de bogotanos no hacen. El miedo y la responsabilidad de tener una ciudad más limpia, son dos cosas con las que deben lidiar los recolectores de residuos, un servicio que ni siquiera en circunstancias de pandemia se deja de prestar. Esto último, también incluye a los recicladores, quienes viven del día a día y quienes además de cumplir  una labor tanto ambiental como comunitaria, lo hacen bajo el anonimato, siendo actores invisibles y marginados dentro de la sociedad.

Visibilidad de los recicladores

Ecoworks es una empresa que empezó a trabajar con los recicladores de Bogotá hace ocho años, con el objetivo de promover y apoyar la cadena de valor del reciclaje y trabajar para visibilizar la labor de los recicladores y su papel en la sociedad. Silvia Santos socio-fundadora de Ecoworks afirma que son alrededor de 22.000 familias bogotanas que viven del reciclaje, quienes en este momento y dada la coyuntura por el COVID- 19 deben cumplir con ciertas normativas usando, por ejemplo: guantes y tapabocas. Sin embargo, esto no hace necesariamente que estén seguros al estar permanentemente en contacto con los residuos de otras personas.

Ver: Crisis del sueño y sus efectos en la salud, otras consecuencias en pandemia

Silvia Santos cuenta que “los recicladores están haciendo un trabajo ambiental que nadie quería hacer, llevan 40 años en el oficio y en la industria del reciclaje, ya sea por diferentes circunstancias una de las que más prima es porque no hay otra opción de trabajo”. Ahora bien, según datos de la empresa Ecoworks, en Bogotá se producen más o menos 7.000 toneladas al día de basura y los recicladores logran recuperar 1.900 toneladas. Con esta cifra, cabe plantearse, por un lado, si su labor ambiental no nos beneficia a todo, y por otro, si su labor está siendo correctamente reconocida social y económicamente?

Nohora Padilla representante de los recicladores de Bogotá dice que un reciclador que vende el material a una bodega autorizada, es decir la que cumple con las normativas de control de los materiales, gana alrededor de 8.000 mil pesos diarios, que como dice Silvia Santos “no es nada realmente”. Y en efecto es cierto, pues mensualmente recibir 240.000$ no le alcanza a nadie para cubrir: alimento, salud, educación y arriendo. Ahora bien, si existen 50.000 familias en Colombia que viven de la industria del reciclaje ¿Qué están haciendo en estos momentos de crisis para sobrevivir?

La cuarentena no es una opción

Marisol Mogollón madre cabeza de hogar, llegó al mundo del reciclaje por necesidad económica y ya lleva más de 20 años trabajando en la localidad de chapinero. Su recorrido empezaba desde el antiguo cartucho hasta el norte de la ciudad y ahora, al trabajar con su cuñado, todo es un poco más fácil. Aunque,  los riesgos y la precaria situación económica son dos condiciones que ni con el pasar de los años mejoran. 

En un día normal Marisol gana entre 30.000 y 40.000 pesos, la ganancia la reparte con su cuñado y a ella le queda, al igual que a él la mitad, es decir entre 15.000$ o 20.000$.  Marisol vende su materia  a Pensilvania Nohora Padilla y es parte de la asociación de recicladores de Bogotá lo que le permite tener un respaldo y un nombre para poder operar en las empresas. Sin embargo, estar dentro de esta asociación no le asegura un sueldo, su seguridad social o una pensión para su futuro. En medio de la crisis, los recicladores, como Marisol no pueden acogerse en la comodidad de sus hogares, pues la cuarentena para ellos es una opción sensata, que no hace parte de su realidad.

“No es fácil quedarse en casa, cuando se vive del día a día”, afirma Marisol.

Ver: El trapo rojo: clamor y necesidades

Bajo esta situación de precariedad económica por la que pasan los recicladores, es irónico que cada 1 de mayo se les celebre, pues no tienen un sueldo fijo que responda a labor comunitaria que hacen, ni tampoco garantías reales que respondan a las necesidades básicas que  toda persona tiene.  Actualmente, la crisis ha permitido ver los trabajos indispensables de la sociedad: médicos, enfermeras, profesores y los protagonistas de este texto: los recicladores, quienes en el anonimato hacen parte de una fuerza laboral comprometida con la ciudad.

Si bien, los futbolistas han sido ídolos por generar emociones en los ciudadanos, los youtubers han sido seguidos por varias personas por hacerles reír y los gobernantes han sido reconocidos por tomar buenas decisiones, es un buen momento para reivindicar los trabajos que actúan para beneficiar a todos, pues son alrededor de 6.300 operadores de residuos que salen a limpiar la ciudad, cuyo objetivo es prevenir la propagación del COVID-19. Pregúntese, quiénes han hecho más por usted durante esta crisis: ¿El médico o su cantante favorito? ¿El youtuber o el funcionario público? ¿El futbolista o el recolector de residuos?

Estas personas que socialmente han estado invisibilizadas, son a quienes les debemos en gran parte el sacrificio que han hecho por nosotros, quienes nos quedamos en casa. Más allá de llamarlos héroes, se trata de nuestra mirada social y humana de entender el gran trabajo de los recolectores de basura y su compromiso con la ciudadanía  al estar expuestos al contagio del COVID-19.