La tradición artesanal y los nuevos negocios del Pasaje Rivas

Martes, 19 Noviembre 2019 12:22

En pleno centro, los colombianos y extranjeros visitan el popular edificio que tiene 125 años de historia. 

Las imágenes religiosas que comercializa Armando Vargas||| Las imágenes religiosas que comercializa Armando Vargas||| Laura Carvajal|||
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Armando Vargas a sus 70 años recuerda que las calles del Pasaje Rivas eran de puro barro, los carros se estacionaban en los andenes y siempre pasaba por ahí la banda presidencial. Este comerciante ha trabajado durante 40 años en este negocio de carácter familiar, que al pasar los años ha visto la transformaciones en el sector.

En sus inicios el Pasaje Rivas era un mercado que funcionaba como una cantina donde los comerciantes guardaban sus jaulas, canastos, animales y comida. En la actualidad es conocido por ser proveedor de mercancías artesanales, entre las que se encuentran objetos valiosos a muy buen precio sin necesidad de intermediarios: hamacas, mochilas, sillas de madera, ruanas y canastas. Además, de juegos de rana, tejo y ajedrez objetos que son populares y se encuentran en este tradicional lugar de Bogotá.

Una de las anécdotas que más recuerda Armando fue la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1995, un hecho que vivió junto con varios compañeros de trabajo. En el momento en el que esto sucedió el Pasaje Rivas se vio amenazado y muchos de los comerciantes atemorizados se escondieron y esperaron dentro de este edifico que todo pasara. “Los soldados se hacían en frente de nosotros por si tiraban bala”, recuerda.

Este es un espacio que se ha fundado en medio de los negocios familiares y la tradición. Las ventas, menciona Armando, son buenas, todos los días los visitan extranjeros y artesanos que no solo se acercan por los objetos que venden, sino por la misma experiencia de conocer el lugar y la arquitectura de este edificio de más de 125 años de historia. En Semana Santa las ventas se incrementan más y el objeto "estrella" son las imágenes divinas: camándulas, cristos, cadenas de acero, novenas, escapularios y virgencitas.

Otros trabajos, aparte de los tradicionales se han venido involucrando comercialmente en este lugar.  Uno de ellos, es el establecimiento de productos de coca, no solo como alimento, sino como medicina ancestral: la harina, la pomada, las gotas homeopáticas, las galletas, el ron y la gaseosa son algunos de los productos que se ofrecen a los compradores.

Según, la comerciante Yuri Camacho, estas mercancías son de buena calidad, ya que a partir de la hoja de coca se pueden hacer muchos productos naturales, que se comercializan en Colombia, Perú y Brasil, entre ellos, uno de los más populares, el té de coca.

Yuri menciona que el 70% de sus clientes son extranjeros, aquellos que reconocen que la hoja de coca es más que un producto narcótico.  Puesto que la hoja de coca es una planta medicinal, sagrada, y alimenticia para los indígenas, quienes dicen aseguran que “100 gramos de coca equivalen a la alimentación diaria de una persona”. Este local es representado legalmente por el indígena Miguel Chintoi quien está relacionado con los resguardos indígenas de la Sierra Nevada, los Uitoto y los Nasas del Cauca que se encargan del proceso de manejar la hoja y proveérsela, una nueva puerta para involucrarse en el mercado tradicional de este edificio icónico.Y

Los dos comerciantes coinciden en que el Pasaje el Rivas es un lugar tranquilo y acogedor; el cual se diferencia del resto del centro. Entre compañeros, existe un gran apoyo, hay competencia como en todo negocio, pero de una forma respetuosa donde todos se saludan se cuidan y se recomiendan entre clientes, tradiciones que siempre han mantenido.

Actualmente, el nuevo dueño del Pasaje Rivas, Carlos Carvajal ha venido gestionando otros proyectos, como la construcción del segundo piso para ofrecerle a sus visitantes una variedad de restaurantes típicos. Una propuesta intrigante que seguramente le abrirá las puertas a una nueva forma de comercializar en el Pasaje Rivas: la gastronomía.