El teatro deja las salas tradicionales para instalarse en el espacio abierto de la capital. La nueva edición de "Rutas de Teatro" convierte a los escenarios cotidianos de Bogotá en puntos de encuentro para vecinos, familias y transeúntes en las localidades de Teusaquillo, Santa Fe y La Candelaria.
La estrategia, impulsada por la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte, busca descentralizar las artes escénicas y ampliar el acceso cultural en la ciudad, llevando montajes a espacios no convencionales como parques, plazas y barrios. La iniciativa tiene por objetivo cambiar la idea de que el teatro pertenece exclusivamente a escenarios cerrados o públicos en particular.
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“La profecía del Frailejón” llegó a Teusaquillo
En el marco de este proyecto, el Parque Galerías funcionó como telón para una comunidad que, entre juegos y risas, se apropió del espacio público para disfrutar del arte local.
La obra central fue "La profecía del Frailejón", una pieza que utiliza el arte para generar conciencia sobre el cuidado de la tierra y el agua. A través de una puesta en escena pedagógica y divertida, la historia busca conectar con el público y transmitirles la importancia de los páramos. La obra destaca por su capacidad de conmover, logrando que el público pase de las carcajadas a las lágrimas con un final emotivo que refuerza el mensaje ambiental.
Para los artistas, la experiencia de actuar en la calle es vital. Eduardo Jiménez, actor del Teatro Laboratorio La Huella quien interpreta a Cepam, el hombre musgo, señaló que "el teatro muchas veces se aísla mucho hacia las salas... es muy chévere poder hacer teatro realmente a la gente que circula y habita la localidad".
El Frailejón. Foto: Adriana Sofía González Mayer
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Por su parte, Daniel Nicolás, quien da vida al personaje Catapone, enfatizó en que "apoyar el teatro de calle es apoyar el desarrollo de la cultura y por tanto una búsqueda de la paz y una reducción de la violencia". También destacó la importancia de llevar estas historias a quienes a veces temen ir a una sala por los costos de las boletas: "si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña". Darío Caicedo, actor y apoyo logístico, agregó que estos proyectos permiten que la comunidad se entere de problemáticas ambientales cruciales para el ecosistema de la ciudad.
La respuesta de los bogotanos fue de agradecimiento. Luzelia Grajales, quien asistió con sus hijos, calificó la obra como "muy instructiva" y enfatizó en que "no todos tenemos de pronto el acceso a ir a un teatro para pagar con toda la familia". En sintonía, Marta y Blanca Valdés celebraron que estas actividades distraigan a los niños y los saquen del ambiente de los celulares.
Adriana Sofía, otra asistente, resaltó que estos espacios son una "aproximación del arte teatral a la comunidad", permitiendo enseñar temas complejos como la manipulación o la violencia de forma pedagógica. Finalmente, jóvenes como John Quiroga y Leonardo Moreda señalaron que este tipo de teatro callejero es fundamental porque construye comunidad y permite que incluso personas en situación de vulnerabilidad, como habitantes de calle, puedan disfrutar de un espacio de esparcimiento cultural gratuito.
Conozca la programación completa en: Ruta Teatro 2026






