Los 200 metros lisos de un atleta de élite, la vida del colombiano Bernardo Baloyes

Jueves, 14 Enero 2021 14:20
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Pese a que nació en el departamento de Bolívar, este corredor bolivarense de 27 años representa a Antioquia actualmente y es el más rápido en la historia de Colombia en los 200 metros planos. Con el atletismo logró darle a su familia una mejor vida. Es un constante derroche de alegría, aunque ante los medios de comunicación se muestra muy sereno.

Bernardo Baloyes de vacaciones en su tierra natal Isla Fuerte, Bolívar.||| Bernardo Baloyes de vacaciones en su tierra natal Isla Fuerte, Bolívar.||| Archivo particular|||
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Mide 1,71 metros, pesa 66 kilos, es de tez morena, mantiene su cabello corto, su forma de hablar es como la de cualquier caribeño del departamento de Bolívar. Bernardo Baloyes Navas nació el 6 de enero de 1994 en Isla Fuerte, tiene 27 años y a su corta edad ya es una leyenda del atletismo colombiano. Es muy extrovertido y es ‘recochón’ como él mismo dice, pero desde pequeño ha tenido claro que para cada cosa hay tiempo y el deber está primero.

Desde muy niño comenzó a trabajar por la complicada situación económica en Isla Fuerte. Cuando tenía diez años empezó a ayudar pescando junto a su padre, de quien también heredó el nombre de Bernardo, luego cocinaban y vendían comida. Sus padres son divorciados, vivía con su padre y sus dos hermanos en la isla mientras que su mamá, Yarlenis Navas, trabajaba en Medellín y les enviaba dinero. Lina y Luis Esteban, sus hermanos de 17 y 23 años respectivamente, ven a Bernardo como un ejemplo de superación. Bernardo mantiene una muy buena relación con ellos, se divierte mucho cocinando junto a Lina, toda la vida le ha fascinado la comida. Con su hermano comparte escuchando música, suelen colocar champeta, reggaetón y reggae, que son los géneros musicales que más le gusta bailar.

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La familia Baloyes pasó muchas dificultades. A pesar de eso, para Bernardo, siempre lo tuvo todo. Si quería nadar tenía el mar a su disposición, si quería comer podía bajar un mango de algún árbol o pescar y cocinar. Tenía a sus amigos, el amor de sus seres queridos y estudiaba en la Institución Educativa de Isla Fuerte. Antes de iniciarse en el atletismo practicaba fútbol, quería ser jugador profesional porque veía en este deporte una buena opción para salir adelante. Le gustaba mucho correr, pero no le interesaba ser atleta por la falta de apoyo que había en la isla, no veía futuro en la disciplina.

Todo cambió en el 2009 cuando se hicieron unas competencias de atletismo en la isla y Bernardo participó en velocidad. Sin nunca haber entrenado, arrasó en las carreras y ahí lo vio Udo Shouket, un alemán que trabaja en la Fundación ADA (institución que apoya a jóvenes deportistas de bajos recursos). Shouket se dio cuenta del gran potencial de Bernardo para correr y le preguntó si quería irse a Medellín a entrenar con Raúl Díaz, entrenador de la Liga de Atletismo de Antioquia. Baloyes no titubeó un segundo y le dijo que sí, vio en esa propuesta un futuro donde podría brindarle a su familia mayor estabilidad económica.

Su nueva vida en Medellín

En el año 2010, con 16 años, se mudó a Medellín con sus dos hermanos a la casa de su mamá. La adaptación fue complicada, pasaron de vivir en una isla de bajos recursos a la segunda ciudad más importante de Colombia. Había varios gastos que antes no asumían, en la ciudad se paga transporte y servicios, en Isla Fuerte se desplazaban caminando y por los servicios les cobraban muy poco.

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Bernardo debía estudiar, entrenar y trabajar, eso mermaba su cuerpo y su mente, pero siempre se mantuvo firme ante la adversidad. Tenía que ir al colegio y después iba a entrenar en el Estadio de Atletismo Alfonso Galvis. Pese al cansancio con el que llegaba a su casa tras el entrenamiento, cocinaba y les vendía a sus vecinos perros calientes, arepas y todo lo que supiera hacer para ayudar a su mamá. Ingresó a la Escuela Feliciana Botero y no tuvo problemas para acoplarse. Hizo amigos con facilidad y molestaba con ellos en clase. Era indisciplinado, se escapaba con su ‘parche’ durante varias horas a hablar y jugar fútbol. Los problemas venían cuando no los dejaban entrar de nuevo a clases y los sancionaban. Con las mujeres era muy tímido, le costaba mucho coquetear, con el pasar de los años eso fue cambiando y ahora es mucho más seguro en ese aspecto.

En el ámbito deportivo fue muy distinto, siempre se ha destacado por su disciplina y por la mentalidad tan fuerte que tiene. Valentín Gamboa, entrenador de la selección Colombia de atletismo, comenta que Bernardo es alguien que siempre se ha proyectado para estar en lo más alto y que confía mucho en sí mismo. Las palabras de Gamboa las confirma Baloyes en cada entrevista, siempre ha dicho que la disciplina y la convicción le permitieron cambiar el rumbo de su vida.

Recibido con aplausos en su primer día de entrenamiento

En su camino hacia la élite deportiva estuvo rodeado de un grupo muy humano que lo acogió como a un hermano más. En el primer día de entrenamiento, lo recibieron con aplausos. El entrenador Raúl Díaz, atletas de la talla de Isidro Montoya o Lina Flórez (representantes de Colombia en los Juegos Olímpicos del 2012) le brindaron todo su apoyo, lo que lo motivó aún más. En 2010, su primer año entrenando, se realizó en Medellín un campeonato sub-23 en el que Bernardo participó con 16 años. Si bien quedó lejos de los primeros puestos, se sintió muy bien por el buen nivel que ofreció en la carrera. Después de eso, empezó a entrenar más duro porque sabía que podía conseguir grandes cosas para él y su familia. Tenía en la mente la situación en la que vivían y por ellos entregaba todo en la pista, sabía que fallar era inadmisible.

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Ya en el 2011 la situación mejoró. En un nacional juvenil (la categoría juvenil va hasta los 17 años) se coronó campeón de Colombia por primera vez en los 200 metros, por lo que el departamento se fijó en él. El apoyo se incrementó, antes le ayudaban con el transporte, pero después de salir campeón nacional el Instituto Departamental para la Recreación y Deportes (Indeportes) de Antioquia comenzó a brindarle alimentación e indumentaria deportiva. Esto significó mucho debido a que, en muchas ocasiones por la carencia de recursos, Bernardo pasó hambre e igualmente entrenó y compitió así.

Cupo en los Juegos Olímpicos 2016

De ahí en adelante, sus metas se convirtieron en realidad. Logró clasificar al Mundial de Atletismo de Moscú del 2013, salió campeón en los Juegos Nacionales de 2015, logró un cupo para los Juegos Olímpicos 2016, salió campeón en los Juegos Centroamericanos del 2018, logrando el récord nacional en los 200 metros lisos con una marca de 20,00 segundos. Aun así, lo que más le enorgullece es haber corrido en la final de los 200 metros de la Liga de Diamante del 2019 porque no sabe si algún día volverá a estar ahí por lo difícil que es clasificar.

Hoy, gracias a sus éxitos, puede brindarle una mejor vida a su familia. Baloyes no piensa solo en el presente, por eso estudió gastronomía en el CESDE y espera montar un gran restaurante cuando se retire del atletismo. Le gustaría preparar distintos tipos de platos, aunque por su experiencia en Isla Fuerte la comida de mar es la que mejor se le da.