El poder del arte urbano en palabras del muralista político DJLU

Sábado, 07 Mayo 2022 12:07
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Uno de los artistas y muralistas más conocidos de Bogotá habla sobre su interés en el arte, sus principales líneas de trabajo y de hacerle un llamado a la comunidad desde distintos niveles. Con las elecciones presidenciales tan cerca, este enigmático personaje decidió enfocarse en los principales candidatos y en intentar hacerle un llamado a la comunidad desde distintos niveles como la importancia del voto.

'Estado Terrorista' basado en fotografía tomada por @mauricioalvarado63 durante movilizaciones por paro nacional. Imagen tomada de Instagram||| 'Estado Terrorista' basado en fotografía tomada por @mauricioalvarado63 durante movilizaciones por paro nacional. Imagen tomada de Instagram||| @juegasiempre|||
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DJLU es un artista urbano oriundo de Bogotá con más de 15 años de experiencia. Su popularidad viene de su arte abiertamente político que se ha viralizado en redes sociales por sus fuertes mensajes. Retrata distintas movilizaciones por motivo del paro nacional, elecciones y problemas civiles, tales como abandono del Estado a la naturaleza, violencia hacia comunidades marginadas e indígenas, entre muchos otros.

Plaza Capital contactó al artista urbano esperando conocer más de su trabajo y de la importancia del arte para la sociedad y como acto político. Su rostro y nombre permanecen en el anonimato porque cree que, de ser revelados, el interés principal no serían sus obras.

Ver: Teck 24, un hombre que todo lo piensa en letras

Esta entrevista se realizó por medio de la virtualidad y, naturalmente, sin la opción de cámara activada. En las pocas fotos que se conocen de su rostro, tiene una pañoleta y gorro cubriéndole gran parte del rostro, logrando distinguir solo sus ojos claros. Es un hombre con una evidente personalidad seria y en una constante búsqueda por el cambio social.

De allí viene su pasión, gran respeto hacia el arte y preocupación por la pérdida de hábitos como leer y ser un ciudadano activo, al igual que de las redes sociales como objetos de mejoramiento y a la vez retroceso. Perspectivas en parte influenciadas por su otro trabajo, ser profesor de universidad.

DJLU, o también conocido como 'Juegasiempre', explicó que el primer nombre viene de su anterior trabajo como DJ, y el segundo, de su idea que la ciudad es un campo de juego, donde él, al trabajar de lado a lado en las paredes parece que estuviera jugando. Esto lo ha dejado ver en algunos murales con cortos textos, tales como: “Nunca dejes de jugar” ubicado publicado el 25 de abril en sus redes sociales.

En sus inicios, tuvo un proyecto que con la señalética y semiótica de pictogramas (signos que figurativamente representan algo real), encontró una forma de comunicar más indirecta y artística, sin un señalamiento directo. DJLU dice que esto permite más interpretación, a la vez que “genera cuestionamientos y señalamientos con un lenguaje simbólico”.

En la actualidad, se enfoca en las próximas elecciones presidenciales, asesinatos a líderes sociales y vulneración de minorías. Con el pasar del tiempo, decidió dar mensajes políticamente más directos que la población pudiera identificar casi inmediatamente, como su mural hecho para la exposición “Por la causa latinoamericana” en el teatro Jorge Eliecer Gaitán, el cual es una figura del presidente Iván Duque con un tapabocas en los ojos.

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Consume. Contagia. Realizado en 2020 para la exposición y reproducido en diversas ocasiones. Imagen tomada de Instagram @juegasiempre

 

¿Cuál es el objetivo principal de su arte?

Lo que yo busco es señalar una cantidad de cosas que creo que están mal. Yo hago señalamientos políticos buscando una reivindicación de la igualdad, quiero hacer homenajes y mostrar la negación que se ha hecho históricamente a las comunidades. Cuando pinto afro, indígenas o habitantes de calle, propongo esta idea de visibilizar al otro que no tiene un canal: el que ha sido asesinado y desplazado.

También lo traslado al medio ambiente. Pinto la explotación que se ha hecho a nuestro entorno y su uso con el fin de lucrarse, lo interesante es que hay una negación hacía entender que aquello que nos mantiene vivos como especie, es el medio ambiente. Por eso todo se termina uniendo en un gran interés que es la vida, preservar la vida, generar diversidad y respeto. Hoy en día veo tanto odio y avaricia, que el arte es una manera de poner un contrapunto a eso, cambiar esa mentalidad.

¿El arte tiene ese poder?

Tiene una capacidad sanadora y de vinculación. Si todos estamos preocupados por la misma causa, todo suma. Por ejemplo, a las comunidades les gusta el proceso de visibilización de sus problemáticas y de sus personajes a través de la pintura de la calle, por eso hay un buen recibimiento.

Ver: Arte urbano: una forma de construir paz

Yo me he ido puliendo y me he comprometido a nivel político, porque en mi caso la intención es poder cambiar algo. El arte tiene la capacidad de abrir mentes, sacar una risa, un madrazo, comunicar, señalar, cuestionar, y si se logra sembrar una semilla de duda y hacer una disrupción de la cotidianidad, yo creo que he cumplido mi labor.

¿Disrupción de la cotidianidad?

Sí, yo creo que en la ciudad en la que vivimos somos más transeúntes y consumidores que realmente ciudadanos activos, entonces mi llamado a nivel de apreciación del arte es de: vea, vuélvase un ciudadano. En mi caso, lo hago pintando, pero se puede hacer de cualquier forma, hay que entender que es nuestra ciudad, nuestro espacio. Todos podemos ser ciudad, influir, pintar, decir, criticar, ese es el espacio de todos y así ha sido desde el nacimiento de la ciudad.

Siempre he creído que ignorar la política es el mayor acto de ignorancia que puede haber. Toda nuestra vida está permeada de decisiones políticas, aunque muchas veces no seamos conscientes, uno cree que si no le importa la política no le va a afectar, pero eso es un gran error. Primero, considero que todos debemos entender que somos personajes políticos, y nos afecta en todos los niveles de nuestro accionar, para una democracia sana es importante investigar, confrontar, leer (…) ¡‘juemadre’, leer, que tanta falta hace! Tener este panorama amplio permite entender la política como algo inherente a la sociedad y participa de ella no solo a través del voto, sino también de cosas como las que hago yo.

¿Por qué decidió que la calle era el mejor espacio para ‘ser ciudadano’?

El arte tiene un canal muy fuerte, que es la calle. Cuando entendí la capacidad de la calle como comunicador, pensé en su poder y que debería tener cierta responsabilidad, debería señalar y denunciar. Yo uso la técnica del esténcil, entonces con la plantilla puedo reproducir una imagen que tiene que ser sintetizada y sencilla, varias veces.  Lo chévere es que no necesariamente siempre, pero prioriza el mensaje frente a lo estético y la calle es el canal para eso, porque se visibilizan cosas que los medios invisibilizan.

Para que el mensaje sea más claro se puede acompañar la imagen con un texto un poco más directo. Si hago unos niños y lo acompaño con la frase: Educación es equidad, contextualizo un poco y el mensaje es mucho más fuerte. Además, yo no cambiaría por nada la experiencia del muro y la calle, tanto para el que lo hace, como para el que lo ve.

¿Las redes sociales qué papel han tomado con respecto a su trabajo?

El arte en las redes ha sido mediatizado, aplanado, duplicado, vuelto bits y píxeles y eso claramente lo lleva a otra ‘vaina’, porque no tiene ese nivel experiencial. Encontrarlo en la calle es algo que lleva mucha más percepción y puede ser mucho más contundente, porque te preguntas: a qué hora lo hizo o el contexto.

Pero las redes, claro que se han vuelto muy importantes para ampliar el mensaje político que ya contiene el muro como tal. Tienen mayor capacidad de visibilidad, porque se amplían mensajes políticos, pasa que en la calle lo tacharon y en las redes eso ya está en todos lados.  El mural de “¿Quién dio la orden?”, eso lo censuraron en la calle, pero en redes eso ya estaba más ‘pegado’ que un ‘berraco’ y entre más lo censuraban más se viralizaba.

Las redes son un canal de visibilización muy valioso que ha permitido que nos demos cuenta de esa otra manera de pensar que muchas veces no está aceptada en los medios tradicionales.  En últimas ahí llega el carácter democrático de la información y eso está bien, no me preocupa, porque no creo que todos tengan que estar de acuerdo. Lo importante es que todos nos respetemos. Ese es el juego de la democracia.

¿La censura en la calle es muy común?

Los murales que son extremadamente directos a política son tachados, pero uno aprende a no molestarse por eso, porque es una discusión que se genera en el muro, que no genera muertes, es solo pintura, entonces me parece genial. Es un espacio donde incluso eso se puede dar, se pueden dar diálogos, empujones, discusiones o agresiones.

Hay que aclarar que es mucho más creativo el que hace arte al que lo tacha. Si en vez de respetar la diversidad alguien viene y no hace un mural, sino que lo tacha, eso muestra su incapacidad creativa; vienen y censuran lo de uno, eso es lo que me parece patético, pero no esperaría más. Al final, es una intolerancia hacia lo diferente y muestra esa manera de accionar violenta e irracional, con poca creatividad y con mucho odio.

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Compartidas a través de Instagram por @juegasiempre. Acompañadas de una denuncia pública a la censura que se estaba haciendo a la imagen de las 13 personas asesinadas el 9 de septiembre de 2020

 

A mí me parece genial hablar de política y mi arte está totalmente involucrado por la política, pero creo que cualquier tipo de arte está involucrado tal vez menos directo, pero todo es un acto político. Que el hombre salga a poner lo que opina es genial y empoderante, el problema llega cuando eso se va a la violencia. El arte es uno de esos métodos sociales que permiten sentirse útil, quien pinta cosas como yo sentirá que está mucho más involucrado. Cuando hago críticas directas al estado, como con Duque con un tapabocas en los ojos, son señalamientos directos, pero lo chévere es cómo el arte ha accionado en muchos momentos de la historia, siempre desde la paz, porque es arte, es una pintura, no le hace daño a nadie. 

En el marco de las elecciones presidenciales, sus murales tienen una línea política muy fuerte

A mí no me cuesta nada decir que mi arte es comprometido y hacer señalamientos directos sobre lo que yo considero que está mal. Yo tengo una opinión y el que tenga otra me parece genial, yo solo trato de salir cada vez más de la ignorancia y entender un poco más a medida que suceden las cosas. A mí me interesa pensar más allá de los personajes, porque los ideales se representan en personas, tal como Francia Márquez, es una muy importante representación de esos otros e invisibles.

Ver: La revolución en las paredes del arte urbano en Bogotá

Lo valioso es romper el esquema de quién debe manejar y quién no, ella hace representación de un montón de gente invisibilizada. De hecho, una de las cosas más absurdas de esta campaña ha sido el racismo exacerbado que aún tenemos en algunos niveles de nuestra sociedad. A mi juicio, eso es algo impresentable e impresionante, entonces ¿por qué no decirlo?

Lo chévere del arte es que permite hablar de formas sublimes y diferentes, llegarle a la gente de manera menos obvia, tal vez hasta cambiar su manera de ver las cosas y sembrar una semilla de duda. Ese es el poder del arte