La revolución en las paredes del arte urbano en Bogotá

Jueves, 26 Noviembre 2020 14:51

Desde inicios del siglo XXI Bogotá ha sufrido una renovación urbana para convertirse en la capital latinoamericana del grafiti, además la ciudad ha transformado varios de sus sectores más icónicos con arte callejero para convertirse en uno de los destinos turísticos más apetecibles de la región. El arte urbano es actualmente una de las formas de expresión más comunes del mundo occidental. 

Indígena en La Candelaria|Tienda en el barrio San Rafael|Obreros en Distrito Grafiti|Rostros en Puente Aranda|Niños en el centro de Bogotá||| Indígena en La Candelaria|Tienda en el barrio San Rafael|Obreros en Distrito Grafiti|Rostros en Puente Aranda|Niños en el centro de Bogotá||| Diego Bazzani|Diego Bazzani|Diego Bazzani|Diego Bazzani|Diego Bazzani|||
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Esta forma de expresión comenzó en los barrios marginales de las ciudades de la costa este de los Estados Unidos en los años 60, en las cuales las personas empezaron a dibujar con aerosoles sobre muros y paredes. Hoy en día, el grafiti se ha convertido en un distintivo de prácticamente todas las ciudades modernas. El arte urbano que en un principio fuera un distintivo de barrios pobres, ghettos y lugares periféricos, hoy en día es considerado como un atractivo turístico de las zonas más notables de las principales capitales del mundo como el muro de Berlín o el distrito de arte de Miami (Wynwood).

El profesor de teoría estética de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y autor del libro “El Cuerpo Contra la Pared”, Félix Alberto Rodríguez nos explica: “el grafiti tiene una mirada estética y una mirada sociológica, hay que entender las circunstancias de las sociedades a través del arte. El grafiti en términos generales es una expresión de tipo marginal que se utiliza en la mayoría de los casos como vehículo de expresión de grupos excluidos. Es un monumento desde el punto de vista estético pues lo podemos disfrutar, pero también es un documento que trata entender las características sociales del entorno de la imagen.”

Hacia finales de los años 70, Bogotá empezó a seguir la nueva tendencia del denominado “arte urbano”, por medio de mensajes políticos a través de los muros de la ciudad. Con el paso del tiempo, esta práctica se extendió por toda la urbe hasta colmar las paredes de todas las localidades y barrios de la misma. En los últimos años, la capital ha sufrido un revolcón en términos del arte urbano. En primer lugar, La Candelaria un barrio central de edificaciones coloniales y uno de los espacios con mayor valor histórico de la ciudad ha cambiado sus paredes blancas por grafitis. El guía turístico Damián Quintana, experto en el centro de Bogotá opina sobre el contraste entre la arquitectura colonial “El arte urbano contemporáneo sobre las casas coloniales es una combinación histórica, ese contraste puede contar mucho desde punto de vista de la transformación de la ciudad”.

Distrito Grafiti en Puente Aranda

Otro punto clave en los cambios que ha sufrido el arte urbano en la capital ha sido el surgimiento del distrito grafiti en la localidad de Puente Aranda. En el año 2017, 17 artistas de diferentes países plasmaron sus dibujos sobre las paredes de una zona industrial ubicada en la Calle 5c con carrera 53f. La Alcaldía Mayor de Bogotá, la Secretaria de Cultura y el Instituto Distrital de Artes del entonces alcalde Enrique Peñalosa adecuaron un espacio en el barrio San Rafael para hacer una renovación urbana. El fotógrafo John Bernal reflexiona sobre las grandes producciones detrás del aerosol como este distrito “Cabe decir que el grafiti no es lo mismo que la producción del grafiti. El grafiti es una expresión de libertad, el grafiti es el dibujo que se pone en la pared sin ninguna mediación. En el último tiempo se han venido haciendo grandes producciones, en donde se hacen concertaciones entre los artistas y las autoridades”.

Antes de la pandemia, lugares como La Candelaria o el Distrito Grafiti eran considerados como centros turísticos del grafiti. Pero está claro que son solamente dos de las decenas de espacios de expresión callejera con los que cuenta la ciudad.” Creo que va más allá de esos lugares. Distrito grafiti tiene una producción importante, pero hay otros lugares muy importantes. El cementerio central, la carrera 17, la avenida sexta y hay muchísimos escenarios más”, dice John Bernal.  

Bogotá, principal destino turístico del país

Según los datos del Instituto Distrital del Turismo, Bogotá se ha consolidado como el principal destino turístico del país. A su vez, el arte urbano se ha convertido en uno de los atractivos turísticos de la ciudad. Para el escritor bogotano Andrés Ospina el grafiti es uno de los alicientes que ha beneficiado a la ciudad en términos de posicionamiento regional” pienso que tanto el barrio de La Candelaria como el Distrito Grafiti han contribuido a convertirnos en uno de los epicentros de arte callejero en América Latina”. Por su parte, el profesor Félix Vargas opina que el auge del arte callejero se debe a que la ciudad ha cambiado su forma de concebir el grafiti en los últimos años “creo que en las últimas décadas se han empezado a vincular al mundo del grafiti movimientos estudiantiles, lo cual ha atraído a estudiantes de diseño y artistas con una formación académica. Ellos introducen la imagen en los muros de Bogotá y no solo textos, entonces se cualifica el grafiti. Eso ha generado que la ciudad se haya llenado de “imagen-grafiti”.

El decreto 75 de 2013 emitido por la Secretaria de Educación y Deporte regula las expresiones de arte urbano como el grafiti en Bogotá D.C. La regulación de expresiones callejeras nunca ha estado exenta de polémica pues para muchos el grafiti es una expresión de libertad “Pienso que no está bien superponer 'grafitis' a monumentos. Son dos formas de arte distintas. Pero creo que la regulación debería venir de quienes se dedican a eso.

En esencia transgresor

El 'grafiti' es transgresor en esencia, y esa constituye unas de sus mayores virtudes. Envolverlo de normas es institucionalizarlo, y en tal caso perdería ese encanto intrínseco que tiene”, afirma Andrés Ospina. Por otra parte, Damián Quintana defiende la regulación pues protege el patrimonio histórico “uno de los grafitis más populares del centro de Bogotá “Revolución Cuna” tiene rayones encima. Pienso que los dibujos que son turísticos y visitados deberían ser al menos protegidos pues son un patrimonio para la ciudad.”

Para concluir, el arte urbano se ha constituido como uno delo nuevos iconos de la ciudad en términos de cultura, arte y turismo. Para el profesor Félix Alberto Vargas “el grafiti es un elemento que nos ayuda a comprender como somos y cuales son nuestros conflictos. El grafiti es “anti-establishment” y pone el dedo en la llaga porque denuncia temas que el establecimiento no quiere que se hablen por ejemplo las imágenes alusivas al asesinato de Jaime Garzón en la calle 26”.

Por su parte, John Bernal afirma que el arte urbano se ha convertido es herramienta usada por los políticos “el arte urbano es otra forma de presentar la ciudad. Bogotá ha copiado a los grandes grafitis de las comunas de Medellín, en la zona de Rafael Uribe Uribe se han pintado grandes murales en donde se pintan las casas de los barrios, pero en esas casas hay hambre, entonces hay una estética de ciudad sin derechos básicos resueltos.”