Cuando el dólar sube o baja, su efecto no se queda en los mercados financieros: puede sentirse en el precio de un celular, en la cuota de un crédito o en el costo de un viaje.
El valor de esta divisa sube o baja según cuántos dólares haya en el mercado y cuántas personas quieran comprarlos. Si hay mucha demanda de dólares, por ejemplo, cuando las empresas necesitan pagar importaciones o los inversionistas quieren sacar su dinero del país, el precio sube. Si ocurre lo contrario, su valor baja.
Cuando el dólar aumenta, se habla de una depreciación del peso, pues es “cuando comprar un dólar se hace más costoso”, según explica el Banco de la República. Los factores internacionales influyen, pero también las decisiones económicas internas como el precio del petróleo, la inflación y la confianza en la economía colombiana. De hecho, en enero de 2026, el dólar llegó a cotizarse alrededor de 3.660 pesos, su nivel más bajo desde 2021, según datos de la Superintendencia Financiera. Este comportamiento muestra cómo la tasa de cambio puede fluctuar dependiendo del contexto económico.
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¿Cómo afecta eso a su bolsillo?
Muchos productos que usa a diario son importados o tienen insumos del exterior. Cuando el dólar sube, traer estos productos cuesta más y eso puede reflejarse en precios más altos.
Por ejemplo, si usted quiere comprar un celular que vale 300 dólares, cuando el dólar está a 4.000 pesos costará 1.200.000 pesos. Si sube a 4.300, ese mismo celular puede costar 1.290.000 pesos. Un incremento de 300 pesos en el valor del dólar, le termina costando 90.000 pesos más.
Si planea viajar o pagar un curso fuera del país, un dólar alto significa que necesitará más pesos para cubrir los mismos gastos. Si el dólar baja, viajar o estudiar afuera puede resultar más económico.
Algunas personas tienen créditos educativos o compromisos en moneda extranjera y aquí el efecto es directo. Como advierte el Banco de la República, ante una depreciación, “las obligaciones en moneda extranjera se hacen más onerosas en pesos para los residentes del país”. Es decir, la misma cuota en dólares puede exigir más pesos cuando la tasa de cambio sube.
Para las familias que reciben dinero del exterior, un dólar alto puede ser una buena noticia: cada dólar enviado se convierte en más pesos.
Las empresas que importan pueden enfrentar mayores costos cuando el dólar sube. Las que exportan, en cambio, pueden recibir más pesos por cada dólar vendido. Esto puede influir en la estabilidad laboral en ciertos sectores. Por ejemplo, industrias exportadoras como el café, las flores, el banano o el petróleo pueden beneficiarse cuando el dólar está alto, mientras que sectores que dependen de importaciones, como la tecnología, los vehículos o algunas materias primas industriales, pueden ver aumentar sus costos.
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