La capital en los tiempos del coronavirus

Jueves, 19 Marzo 2020 16:18

Pocas horas antes de iniciar el aislamiento de la principal ciudad de Colombia, su alcaldesa, Claudia López, afirmó que Bogotá se encuentra preparada para recibir el virus que ya ha sido declarado pandemia, pero ¿cómo se está viviendo su llegada en las calles de la capital del país?

En menos de una semana, los bogotanos tuvieron que cambiar sus costumbres diarias.||| En menos de una semana, los bogotanos tuvieron que cambiar sus costumbres diarias.||| Foto: Fátima Martínez.|||
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Colombia se había visto relativamente aislada en cuanto a contagiados de covid-19 respecto a otros países, pero en estas últimas semanas esa enfermedad llegó a Bogotá donde se registran 45 casos confirmados por el Ministerio de Salud hasta el 19 de marzo. El país alcanzó un total de 108 casos hasta la misma fecha, la mayoría a raíz de viajeros provenientes de países europeos y de los Estados Unidos.

Ante las advertencias sanitarias, la ciudadanía se ha visto obligada a hacer uso constante del tapabocas, especialmente en el sistema de transporte público masivo, que no puede parar. El aeropuerto también sigue abierto, los feligreses no pueden ir a misa, los supermercados y otros negocios regulan la entrada de sus clientes, los hospitales piden que los pacientes lleguen sin acompañantes y las administraciones de los conjuntos residenciales les piden a los habitantes que duerman en camas separadas, que dejen los zapatos en una caja a la entrada del apartamento, que usen mangas largas y que limpien todo lo que tocan. Así se vive en Bogotá la llegada del coronavirus.

Escasez en las droguerías

Las droguerías de la ciudad se ven abastecidas y operando con normalidad. No obstante, al buscar gel antibacterial, no toma mucho tiempo darse cuenta de que el espacio donde deberían encontrarse está vacío.

Ver: Se declara la alerta amarilla en Bogotá por la pandemia global del 'coronavirus'

De igual manera, los tapabocas enfrentan una alta demanda debido a que los bogotanos desean protegerse de contraer el virus. Esta alta demanda e insuficiente oferta ha generado un mercado informal de tapabocas y no hay que caminar muy lejos para toparse con él. Por ejemplo, en la carrera séptima en el centro de Bogotá, un hombre, además de ofrecer la nueva reforma tributaria y los formularios de concurso para notaría, vende tapabocas a 1.500 pesos la unidad –cerca de cinco veces más de lo que costaría en una caja de 50 unidades comprada a 16.900 pesos en una droguería de cadena–. “Compré la caja de 50 tapabocas allí en San Andrecito por 50 mil pesos”, dice.

Para superar esa crisis, algunas mujeres, en un gesto de solidaridad, han aprovechado el aislamiento para fabricar tapabocas de tela y ofrecerlos a través de redes sociales a bajo precio. Magdalena Olivera, “trabajadora social con dos especializaciones”, por ejemplo, además de mantener actualizado su sitio de Facebook con información sobre la enfermedad del coronavirus, elabora tapabocas en material quirúrgico y los vende a mil ‘pesitos’, no sin antes advertir que no se trata de un negocio, sino de un servicio “que quiero prestar al que lo necesite en estos momentos de emergencia”.

¿Qué pasa en Transmilenio?

Las autoridades han advertido que, desafortunadamente, no es posible cerrar Transmilenio (incluso si puede ser un foco de contagio del covid-19), debido a que millones de personas deben movilizarse en la ciudad. Sin embargo, los bogotanos encontrarán afiches pegados a las ventanillas de pago de las estaciones en los que se les pide a los pasajeros cubrir nariz y boca al toser o estornudar, lavarse las manos constantemente y, de presentar síntomas de gripa, utilizar un tapabocas y renovarlo cada ocho horas.

Ver: COVID-19: ¿un karma para la humanidad?

Por esto mismo, se esperaría que los empleados del sistema se encuentren informados y correctamente capacitados para saber cómo afrontar el reto de cuidar de los usuarios y a sí mismos. Sin embargo, una funcionaria ubicada en la estación Universidades del centro de Bogotá afirmó que no ha recibido ningún tipo de capacitación ni instrucciones para saber cómo enfrentarse ante la propagación del virus. Comentó también que ha escuchado que Transmilenio ha realizado jornadas de limpieza en algunas estaciones, pero que, más allá de eso, no tiene conocimiento alguno sobre cómo el sistema está cuidando de la salud de pasajeros y funcionarios.

Desde hace poco más de una semana, la empresa informó que, entre otras medidas, ha reforzado la limpieza y desinfección de las estaciones y buses durante la noche, cuando termina el servicio de buses articulados. Los noticieros publicaron imágenes de equipos de limpieza, hasta de noventa personas, lavando las estaciones.

El aeropuerto sigue abierto

El aeropuerto internacional El Dorado continúa recibiendo viajeros nacionales e internacionales, a pesar de que otros países ya hayan cerrado sus terminales aéreas. Después de que diferentes sectores del país le solicitaron cerrar el terminal internacional, el presidente Iván Duque, a través de su cuenta de Twitter, anunció el 19 de marzo que, a partir del 23 de marzo, queda prohibida la llegada de vuelos internacionales de pasajeros por un período de 30 días. Mientras esta medida entra en vigencia, las autoridades sanitarias realizan una serie de controles para detectar a posibles enfermos de Coronavirus.

Entre estos mecanismos se encuentran: llenar, de manera obligatoria, un formulario en el que se pregunta acerca de países visitados recientemente y otras informaciones relevantes para detectar el porte del virus; la toma de temperatura y pruebas a viajeros provenientes de Europa, Estados Unidos y algunos países de Asia. También se realizan lavados constantes de baños y otras instalaciones.

Ver: Mitos y realidades del Coronavirus

No obstante, la Procuraduría General de la Nación, en un comunicado emitido el 15 de marzo, expresó varias inquietudes respecto a la deficiencia de estos controles. En este, se afirma que el personal disponible para realizar los controles a los viajeros entrantes es insuficiente y, sobre todo, en horas pico (7 a 11 de la noche), ya que en estas horas arriba un promedio de nueve mil pasajeros internacionales; “para atender este volumen hay dos turnos de ocho auxiliares de enfermería, dos jefes de turno y dos epidemiólogos”, dice el documento.

Además, el ente de control expresó preocupación por los espacios reducidos y sin ventilación en los que deben esperar los pasajeros debido a que, al no poder guardar una distancia prudente, se aumenta el riesgo de contagio.

De igual manera, la Procuraduría General afirmó que no a todos los viajeros internacionales se les entregó una encuesta de condiciones de salud para poder realizar un debido seguimiento y que no había suficiente información, así como personal de salud para informar y orientar a los viajeros acerca de las medidas de prevención frente al Coronavirus.

No se puede ir a misa

¿Qué hacer para asistir a misa cuando no se recomiendan los eventos masivos y ni siquiera salir de casa? La Arquidiócesis de Bogotá, por ejemplo, a través de un comunicado emitido el 6 de marzo, informó que suspendió todos los servicios de culto público, al igual que la celebración de la eucaristía los domingos en el templo.

Por esto, invitó a los creyentes a participar virtualmente de la celebración a través de medios como la televisión, la radio y redes sociales. Una muestra de esta nueva forma de ejercer la religión se puede ver en el Twitter de la iglesia de la Inmaculada Concepción del Chicó, en el cual se invita a los fieles a conectarse al “Facebook Live” a las 8 de la mañana para asistir a misa. Para la tranquilidad de muchos feligreses, el comunicado aclara que no se comete ningún pecado ni falta moral por no asistir a la eucaristía dominical.

Ver: Feria del Libro de Bogotá se aplaza para evitar propagación del coronavirus

En cuanto a otras celebraciones como el matrimonio o las misas para los difuntos, el comunicado les deja saber a los fieles que las primeras se llevarán a cabo a puerta cerrada, con un número reducido de asistentes, y, en el caso de las segundas, se hará la misa, pero no se trasladará el cuerpo al templo. Además, se suspenderán las clases de catequesis, las reuniones de grupos parroquiales y el servicio de la comunión para los enfermos, a menos que se trate de casos de grave enfermedad.

Los hospitales y otros enfermos

Los hospitales y médicos se han convertido en los protagonistas de la pandemia debido a su rol en el cuidado de los contagiados. Además, hay personas que deben acudir a estos espacios por razones diferentes al coronavirus. Por esto mismo, los hospitales se han visto obligados a tomar medidas y alterar procedimientos para poder garantizar su funcionamiento y mitigar el riesgo de infección.

En el caso del Hospital Universitario San Ignacio, según su página web, los pacientes que requieran de un acompañante permanente únicamente podrán realizar un solo cambio de acompañante por día y no podrán recibir visitas de ningún tipo; esta misma dinámica aplica para los servicios pediátricos y la unidad recién nacidos. Además, se restringe la entrada para personas menores a los 13 años y mayores de 60 y, en el caso de urgencias y quimioterapias, solo se permite un visitante con la excepción de quien requiera un acompañante permanente.

De manera similar para la Fundación Santa Fe, hospital privado donde se diagnosticó el primer caso de Covid-19 del país, se informó, por su sitio web, que “a partir 

de la fecha se ha definido que se permitirá el ingreso de un (1) acompañante por paciente en las áreas de Urgencias, Hospitalización y servicios ambulatorios”.

¿Qué sigue?

La alcaldesa Claudia Lópe, anunció que Bogotá realizará un simulacro de aislamiento de carácter obligatorio del 20 al 23 de marzo. Ningún habitante de la ciudad podrá salir de su casa, a menos de que se trate de casos excepcionales. Cabe recordar que, en el borrador del decreto del simulacro, se estipula que se tiene como propósito “restringir y vigilar la circulación de las personas por vías y lugares públicos” y quien infrinja esta disposición, podrá ser multado con una suma de hasta dos salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Además, la Alcaldesa también ordenó “la suspensión de reuniones, aglomeraciones, actividades económicas, sociales, cívicas, religiosas o políticas, entre otras, sean estas públicas o privadas” y “medidas restrictivas de la movilidad de medios de transporte o personas, en la zona afectada o de influencia, incluidas las de tránsito por predios privados”.

No obstante, el decreto incluye unas excepciones por las cuales las personas podrán salir de sus hogares. Entre estas se encuentran: abastecimiento y adquisición de alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad (para su adquisición podrá desplazarse exclusivamente una sola persona por núcleo familiar); prestación de los servicios administrativos, operativos o profesionales de los servicios públicos y privados de salud; cuidado institucional o domiciliario de mayores, menores, dependientes, enfermos, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables y de animales; orden público, seguridad general y atención sanitaria; asuntos de fuerza mayor o de extrema necesidad, circunstancias que deberán ser acreditadas en caso que la autoridad así lo requiera.

De igual manera, personas y vehículos que presten servicios específicos se encontrarán eximidos de las condiciones del simulacro de aislamiento. Algunos de estos son la atención de emergencias médicas, abastecimiento y distribución de combustible y elementos de primera necesidad, plataformas tecnológicas dedicadas a la entrega a domicilio de productos de primera necesidad, servicios de operación y mantenimiento de servicios públicos esenciales y organismos de la fuerza pública. Finalmente, la alcaldesa decretó una ley seca que entra en vigencia al mismo tiempo que el simulacro con el fin de mantener el orden público.

Tan solo queda esperar y ver cómo se ven afectados los ciudadanos y si la medida realmente resulta útil para mitigar la propagación del virus.