La historia sin fin de la PTAR El Salitre: la obra que prometía descontaminar el río Bogotá

Lunes, 23 Octubre 2023 14:00
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La inversión de la Nación y el Distrito en la PTAR El Salitre superan los 1.3 billones de pesos. Esta cifra podría aumentar, y los colombianos tendrían que pagar más si la CAR no arregla el lío en los contratos.

Vista general de la PTAR El Salitre.||| Vista general de la PTAR El Salitre.||| Foto: Lina Ariza.|||
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El río Bogotá era un afluente con agua cristalina en el que peces nadaban y donde los jóvenes iban a darse el típico chapuzón. Hoy en día es un caudal que entre sus aguas lleva residuos humanos y desperdicios de empresas de la zona, ello ha afectado tanto al medio ambiente como a las comunidades aledañas. “Peces como la guapucha, el capitán y el capitán Negro no han vuelto a rondar el río desde que comenzó la contaminación”, dice Fidel Poveda, biólogo y edil de la localidad de Engativá.

Gracias a la sentencia que se emitió por el Consejo de Estado en 2014, actualmente las instituciones ambientales se encuentran en la lucha para recuperar el río en el que alguna vez se pudo nadar. Allí estipularon que debían diseñar e implementar medidas que descontaminaran al cuerpo de agua y evitara a futuro el mismo problema. Concretamente, entre sus soluciones se encuentran las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que se encargan de limpiar el agua utilizada por las personas de la ciudad de Bogotá para posteriormente verterse en el caudal del río.

 

Aguas residuales llegando a la cuenca Salitre. Foto: Lina Ariza.

De acuerdo con la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), en el caso de la cuenca Salitre, se reciben aguas residuales de más de 2.300.000 de personas que residen en el norte y centro de la ciudad. Es precisamente la PTAR El Salitre la encargada desde el año 2000 de tratar el 30% de estas aguas y cumplir su papel en el cuidado del río Bogotá. No obstante, un sinfín de obstáculos, líos judiciales y daños colaterales han sucedido en medio de la gestión de la planta.

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La Planta de Tratamiento de Aguas Residuales afecta a la comunidad

El pasado 15 de noviembre del 2022, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) convocó a la comunidad para hacer un seguimiento y control ambiental de la PTAR El Salitre en el proyecto de saneamiento del río Bogotá. En medio de la reunión se abrió un espacio donde la comunidad divulgó las continuas afectaciones que generaba la planta en su diario vivir.

Cerca a más de 20 conjuntos residenciales, la planta de tratamiento funciona con fuertes turbinas y toneladas de químicos que ayudan a limpiar las aguas. “Todos los que vivimos en ese sector sabemos que huele apestoso, fétido. El ruido en las noches es insoportable. A la una de la mañana se escuchan los motores. La comunidad está cansada de esto”, dice Yersi Orjuela, habitante del barrio Ciudadela Colsubsidio.

Yersi Orjuela en su intervención del ANLA. Foto: Lina Ariza.

Consuelo Hoyos, habitante de Quintas de Santa Barbara, mencionó que cuando llegó al sector debía poner trapos debajo de las puertas ya que el olor fétido del río Bogotá no la dejaba dormir. Sin embargo, construyeron la PTAR El Salitre y los olores disminuyeron considerablemente. “Los que se quejan son los conjuntos Eucaliptos y Alcaparros, ellos son los más cercanos al humedal Tibabuyes, a todas esas conexiones erradas que hay y que simple y llanamente el Acueducto se ha hecho el ciego, el sordo y el mudo. Los humedales se han vuelto el botadero de basura y el Acueducto no hace absolutamente nada”.

 

Consuelo Hoyos en su intervención del ANLA. Foto: Lina Ariza.

Por su parte, el líder comunitario, Camilo Muñoz, menciona que la planta de tratamiento inició operaciones sin ningún tipo de control de mitigaciones de olores y ruidos en el año 2021. “Inmediatamente entró en operaciones esa planta, todo el mundo se empezó a enfermar de gripa y con dolor de cabeza. En mi conjunto hay una señora que el hijo sufre de convulsiones y cuando empieza el olor de la planta muy fuerte, el niño empieza a convulsionar”, asevera Muñoz.

En un primer momento, al ingreso de la planta no se presenta ningún olor maloliente. Ciertamente el terreno es vasto y diferentes maquinas grandes, con sus motores constantes, funcionan invariablemente. Ya próximos a la cuenca Salitre es evidente que el agua es tratada químicamente. El olor a químico lucha por perseverar sobre el pestilente. No muy lejos de allí diferentes tanques grandes recitan “Hipoclorito de Sodio”.

Tanques con Hipoclorito de Sodio. Foto: Lina Ariza.

Fallas desde un principio

Igualmente hubo inconformismos por la negligencia de las autoridades que se supone debieron proteger el ambiente hace años y no lo hicieron. En la reunión se habló del rol del ANLA desde el origen de la PTAR El Salitre y cómo antes de edificarse la planta fue necesario cerrar el botadero “El Cortijo”, talar árboles y reubicar a las especies en otro hábitat.

La comunidad participando de la reunión del ANLA. Foto: Lina Ariza.

El líder comunitario y activista ambiental, Camilo Muñoz, se dirigió a los funcionarios del ANLA diciendo: “resulta y pasa que había un botadero, luego lo cerraron. Y ahí como tal se desarrolló un ecosistema complejo. El punto es que ustedes hablan aquí de la conservación de las aves ¿Y los mamíferos, los curíes, las comadrejas que ahí vivían? Los animales que se murieron para que ustedes permitieran ese ecocidio no tiene presentación”.

Muñoz asegura que el problema radica en que no se le consultó a la comunidad sobre la construcción de la planta y, actualmente, deben lidiar con las consecuencias de malas decisiones de las autoridades ambientales. “La cuestión es que si vamos a ver el valor ecológico es que hubo una recuperación como tal de un botadero de basura que debió haber sido un modelo de recuperación pensando en Doña Juana. Ustedes, como autoridad nacional ambiental, permitieron la tala de todo ese ecosistema. En las distintas intervenciones, nosotros hemos adjuntado las pruebas de esos animales muertos aplastados en la 80. Es algo que no se debió haber generado nunca”.

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Frente a toda esta problemática, el biólogo y edil de Engativá, Fidel Poveda, mencionó que las instituciones no están haciendo los estudios debidos para que se recupere el río Bogotá y si lo están haciendo, no les están informando a la comunidad de los datos actualizados. La información no está siendo pública. Durante la reunión con el ANLA sostuvo que “la plata para el tratamiento no se ha dicho para qué servirá. Esta es la hora en que todavía no sabemos cuál es el caudal que debe ser tratado para que el río Bogotá recupere la guapucha, el capitán y el capitán Negro”.

Fidel Poveda en su intervención del ANLA. Foto: Lina Ariza.

Ampliación y Optimización de la PTAR El Salitre, la obra que aún no entregan por completo

Después de la sentencia emitida sobre la descontaminación del río Bogotá, se requería un trabajo eficaz por parte de las Plantas de Tratamiento de Agua Residuales de la ciudad. La CAR empezó a liderar el plan de descontaminación y en 2016 firmó un contrato con el CEPS, consorcio conformado por la empresa española Aqualia Infraestructuras, la griega Aktor y la colombiana CASS Constructores y Cía.

De acuerdo con el Acueducto, esta obra de ampliación catalogada como “Fase ll” trata dos puntos clave que complementan a la obra edificada en el 2000. Por un lado, pasa de tratar 4 cm³ de aguas residuales del norte y centro de la ciudad a 7cm³ por segundo, y por el otro, se da el tratamiento de lodos a las aguas, el cual es más eficaz y no requiere de grandes cantidades de químicos.

El agua que ya ha pasado por filtros especiales es dispuesta en un pozo para que una máquina le retire los residuos flotantes. Foto: Lina Ariza.

El contrato tenía dos puntos en concreto: el primero, era que una vez finalizada la obra y se declaraba que funcionaba correctamente, cumplían el hito 1. El segundo, era que el consorcio junto a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, que finalmente operarían la planta, debían empezar una operación asistida. Se precisó también una penalidad, si el hito 1 no se cumplía después de la fecha de plazo, cada día se cobrarían $439.502.400 millones de pesos.

A mediados de septiembre del 2021, se presentaron los primeros incumplimientos por parte del Consorcio, pero la CAR y el CEPS insistieron en la entrega de la planta al Acueducto para que la empezaran a operar. Sin embargo, la institución confirmó las malas funciones de las máquinas y decidieron no recibirla. La CAR terminó solicitando una inspección judicial y la magistrada Nelly Villamizar del Tribunal Administrativo falló a su favor, de esta manera se decidió que el hito 1 estaba cumplido. Según el Acueducto, el 13 de septiembre del 2021 la planta empezó a ser operada por ellos.

El agua pasa de la cuenca Salitre a unas turbinas que le quitan material considerado grande. Foto: Lina Ariza.

A partir de esa fecha, hubo líos judiciales con la entrega de la PTAR El Salitre, pues el consorcio no cumplió con lo estipulado en el contrato. El pasado 4 de agosto del 2022 se ratificó el plazo de entrega de la planta. Entre la CAR, la CEPS y la Sociedad Colombiana de Ingenieros, como "Amigable Componedor", aún se está evaluando el alargamiento del tiempo.

Ante el incumplimiento del contrato y el riesgo de perder recursos públicos, el pasado 14 de septiembre del 2022, la Contraloría de Bogotá, la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República le solicitaron al Consejo de Estado que no permita el funcionamiento de la PTAR El Salitre con las presentes deficiencias en las máquinas.

Las instituciones dijeron que “en ejercicio de las competencias constitucionales y legales, la Contraloría de Bogotá, la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República, acudimos a su Despacho con el propósito de solicitar de manera muy respetuosa, se dé prelación al trámite de la segunda instancia, del recurso de apelación interpuesto dentro del asunto de la referencia”.

La comunidad ha denunciado la ineficiencia de capacidad de tratamiento de la PTAR El Salitre con las aguas del norte y el centro de la ciudad. Aún están a la espera de respuestas de las autoridades ambientales para que garanticen sus derechos colectivos relacionados con el agua y el goce de un ambiente sano.

Residuos sobrantes de las aguas tratadas. Foto: Lina Ariza.

¿Qué dice el Acueducto?

De acuerdo con Alberto Díaz, administrador ambiental y profesional de Gestión de Calidad en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado, un problema sustancial que ha presentado la PTAR El Salitre ha sido la falta de coordinación institucional. Se recordó que años antes de la obra se debían tener ciertos documentos de solicitud de contratación con base al Convenio 171 del 2007 entre la CAR, la Secretaría de Ambiente y el Acueducto. Este establecía que la CAR debía realizar la construcción de la “Fase ll” de la PTAR El Salitre y cuándo la terminara el Acueducto debía recibirla para operarla.

Díaz afirma que, “cuando ya tenían los términos de referencia para hacer la contratación, la CAR se los envío al Acueducto. El Acueducto lo revisó e incluso también tuvo como una consultoría aparte para realizar diseños y demás. Se hicieron sugerencias a la CAR, como por favor, arreglen estos ítems. Sin embargo, la CAR no los tuvo en cuenta y ellos finalmente, sacaron el Contrato 803 de 2016 con el Consorcio Expansión Planta Salitre”.

Paralelamente, la CAR no estaba cumpliendo con unas licencias ambientales necesarias en el aprovechamiento de los biosólidos en los predios de la planta. “Ellos no nos enviaban como esas mediciones, y el biosólido de ese momento no cumplía esos requisitos. Luego pusieron la solicitud al Alto Tribunal Administrativo de Cundinamarca diciendo que esto podía afectar todo el saneamiento del Río Bogotá”, menciona el gestor de calidad.

Para Alberto Díaz la magistrada, de cierta manera, desconoció los requisitos ya acordados entre la CAR y CEPS en el Contrato 803 del 2016. Se aceptó el Hito 1 cuando aún no estaba listo.

Las aguas que llegan de la cuenca son contenidas bajo techo y tratadas con químicos. Foto: Lina Ariza.

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca asegura que 96,90% de la obra Ampliación y Optimización de la PTAR El Salitre está lista. No obstante, según el acueducto el 31% de los equipos críticos de la planta están fuera de servicio o presentan fallas reiteradas. Igualmente, la CAR afirma que ha brindado una operación asistida al Acueducto, sin embargo, Díaz sostiene que “en el contrato se establecía que la CAR debía tener 6 profesionales con ciertos requisitos de experiencia para poder hacer esa asistencia operativa. Esos profesionales hasta la fecha no han sido presentados al Acueducto”.

El pasado 22 de agosto del 2023, la Procuraduría alertó la presencia de huevos de helmintos (parásitos) por encima de la norma en las aguas con biosólidos de la planta. Frente a ello, el Ministerio Público requirió a todas las autoridades mitigar los riesgos para la comunidad en materia ambiental y de salud pública. Se han tomado acciones preventivas y, así mismo, se han reanudado las obras del lote número ocho. Según Gabriel Del Toro, Procurador Primero Delegado para la Vigilancia de la Función Pública, se está cada vez más cerca de que se finalice el megaproyecto en febrero del 2024.

En medio de un panorama donde las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales son cruciales para recuperar el estado natural del río Bogotá y a su vez, ayudar a la comunidad en materia de salud pública, organismos de control como la Procuraduría continúan revisando que efectivamente las instituciones ambientales cumplan con su deber. Por su parte, diferentes líderes ambientales de la comunidad de Engativá aún se encuentran resilientes en la lucha para que los líos judiciales de la PTAR El Salitre no terminen de perpetuar la vulneración a sus derechos.