Resguardo Maguaré: etnoturísmo que vela por la conservación indígena

Jueves, 23 Mayo 2019 15:19

El líder del proyecto, Santiago Kuetgaje, lucha en el Meta por la conservación y divulgación de las tradiciones de las comunidades indígenas de la Amazonía colombiana.

Santiago Kuetgaje, gobernador indígena del Resguardo Maguaré.||| Santiago Kuetgaje, gobernador indígena del Resguardo Maguaré.||| Lily Tobo.|||
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La primera impresión que se puede tener del gobernador Santiago es que es una persona seria y reservada. Casi nunca mira a los ojos cuando habla: desvía su mirada hacia el piso o, en su defecto, al vacío. Pero eso no le resta seguridad, ya que todos quedan en silencio cuando hace su intervención.

Cuando llega la hora de realizar las danzas ancestrales con su comunidad, canta fuerte y con mucha energía. Posiblemente gracias a que mambea coca casi todo el tiempo, como es tradición. Esto le permitiría, gracias a sus propiedades, tener mayor energía, intercambiar conocimientos y tomar decisiones, entre muchas cosas más.

Su origen amazónico, tez morena, mirada segura de sí mismo, determinación y persistencia, lo han llevado a construir una maloca multiétnica. Y no solo eso, sino que ha logrado que personas de todo el mundo puedan llegar al Resguardo Maguaré, en Puerto Colombia, Meta, para aprender sobre los mitos, leyendas, danzas y tradiciones de las comunidades indígenas de la Amazonía colombiana.

Escribir acerca del gobernador sin hablar del resguardo que ha forjado junto a sus habitantes es prácticamente imposible. No concibe pensar como individuo, sino como colectivo. Esto se hace evidente cuando, al preguntarle por su sueño, sin pensarlo más de cinco segundos, se remite a su comunidad:

 

—Gobernador, ¿cuál es su sueño?

—Mi sueño es dejar una comunidad con unos proyectos bien montados. Que las diferentes comunidades del Amazonas puedan encontrar aquí un espacio de acogida. Y que, aquellos que quieran, tomen la decisión real, sincera y voluntaria de reubicarse y hacer aquí el mejor modelo de superación en Colombia.

—Pero, ¿cómo llegan las personas aquí? ¿Es decir que, quien tome esa decisión, puede vivir en el Resguardo Maguaré?

—Aquí no reclutamos gente ni llamamos a nadie, ya que, el ideal es que las personas quieran estar aquí. Aquellos que tomen la decisión de vivir en este lugar se tienen que comprometer también a cumplir las normas, a trabajar, educarse y educar a sus hijos. Quien lo asuma es bienvenido a ser feliz en Maguaré.

 

No hay mayor prueba de lo que es un buen líder que aquel que, en vez de pensar de forma individual, piense en su equipo de trabajo incluso antes que en sí mismo y sus intereses.

El liderazgo Uitoto, Bora, Tatuyo y Bará conviven en unidad en el territorio del Resguardo Maguaré. Allí viven 88 personas de 22 familias, quienes salieron libradas del conflicto de sus territorios.

“Somos pueblos amazónicos que, por diferentes razones, terminamos en los Llanos Orientales”, comenta Wendi Kuetgaje, hija del gobernador, quien, actualmente, cursa tercer semestre de Antropología en la Universidad del Rosario.

La personalidad de líder del gobernador la fue forjando de manera inconsciente desde que era niño: se leía el fuero indígena, en el cual se explican los derechos que gozan los miembros de las comunidades étnicas por el hecho de pertenecer a ellas, y, además, la vida de Manuel Quintín Lame, líder indígena colombiano emblemático. “Siempre me dedico a leer las normativas, eso hace que uno entienda que existen los derechos de las comunidades y pueda buscar la forma de hacerlos valer”, añade.

Tiene varias luchas sobre sus hombros: que la cultura no se pierda; que los indígenas tengan sentido de pertenencia; que se dignifiquen las comunidades; que los servicios fundamentales se garanticen en el Resguardo, y que la economía propia se consolide como empresa para que pueda existir autonomía en el territorio.

“De fondo buscamos consolidar una empresa comercial”, pero primero, señala, se tiene que consolidar y fortalecer el músculo financiero, para así garantizar a los habitantes de Maguaré el derecho al trabajo, a la salud y a todos esos campos que dignifican al trabajador.

Santiago, al ser el gobernador, está encargado de velar por el bienestar de la comunidad. “El camino es largo, aún falta bastante”, señala. Hoy en día la comunidad tiene problemas de acceso a la salud, al agua potable, a las viviendas e incluso a su alimentación, pues, al no estar en su territorio de origen, no tienen sus plantas ni alimentos tradicionales.

Como voz de autoridad, a veces tiene que llamar la atención: “No es que yo quiera hacer todo, es que ustedes no me ayudan”, dijo a la comunidad en una reunión. Hubo silencio. “Yo no soy eterno, en algún momento me canso de esto si no me ayudan”, señaló a manera de reclamo frente a su ardua labor y la poca colaboración.

Blanca Ramírez de la comunidad indígena Tatuyo de Mitú, Vaupés, cuenta que “lo que él está haciendo a diario por la comunidad me parece bien. No llevo tanto tiempo acá, pero me parece que lo hace muy bien. Con él tengo una comunicación, aunque yo no me siento a hablar con él todos los días. Pienso que necesita una persona, una mano derecha que le ayude, le dé ese aporte y ese granito de arena para que no esté solo”.

 

—¿Y por qué está solo?

 —La misma gente lo tiene en soledad. Él nos dice que si hacemos este proyecto o que si le ayudamos a esto. Pero, por ejemplo, él se va a Villavicencio y aquí no queda ningún encargado. Igual el trabajo de él está bien, está avanzando.

 

“Sí, la situación es dura y Santiago nos exige mucho. Pero de alguna forma le agradezco a este desplazamiento, ya que, si estuviéramos en el Amazonas estos proyectos no estarían pasando”, comenta Jhaneth Muñoz, esposa del gobernador.

A pesar de los obstáculos y las dificultades, no se rinde en su liderazgo. “Cada día pienso en dejar una comunidad con una economía sustentable para que no dependamos de nadie. Como dicen ‘me iré tranquilo a la tumba', si la fuerza me alcanza para cumplir con ese objetivo”, menciona Santiago con una leve sonrisa.

 

¿Cómo llegó a ser lo que es hoy?

Santiago tuvo que salir de su lugar de nacimiento en La Chorrera, Amazonas, junto a su familia y otros 16 indígenas de la comunidad Uitoto en el año 2003, debido al conflicto armado que se vivía en la región y a las amenazas dirigidas al gobernador por parte de la entonces guerrilla de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), pues era acusado de impedir, a través de la emisora comunitaria que él manejaba, que las personas se acogieran a la ideología de la guerrilla.

Se trasladaron a Villavicencio, en donde comenzaron a trabajar para lograr su sostenimiento. Tiempo después, “vi la necesidad de organizarnos en cabildos”, comenta Santiago. Empezó la lucha por un terreno, por un ‘rinconcito’ en el departamento del Meta para aquellos indígenas que quisieran o necesitaran vivir allí. Aquello que se convirtió en un sueño se materializó cuando les dieron el predio y lograron construir la Maloca Maguaré.

 

— Gobernador, ¿qué significa Maguaré?

— Es el nombre de los tambores con los que los indígenas de la Amazonía transmitimos mensajes a nuestra propia comunidad.

 

La construcción de la Maloca fue producto de una financiación a un encuentro de comunidades indígenas de toda América.

Al regresar a Colombia, motivado por lo aprendido, comenzó a estudiar las costumbres su pueblo Uitoto y se dio cuenta que, al igual que las comunidades bolivianas, su cultura podía ser algo interesante de enseñar al mundo. Un año más tarde, viajó a Bolivia a otro encuentro indígena. Allí, expuso su propuesta de construir una Maloca turística en Puerto Colombia, Meta. La idea tuvo tanta acogida que obtuvo 25.000 dólares para financiar su proyecto.

 

Maloca Maguaré. Casa ancestral utilizada por los indígenas del Amazonas que, de acuerdo a la comunidad indígena. Por: Lily Tobo.

 

Hoy, el Resguardo Maguaré es un espacio en el que están asentadas 88 personas de 22 familias. Las cuales, gracias a la labor de Santiago, han logrado empoderarse y emplear el etnoturismo como una salida para tener una vida digna.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. El gobernador también ha recibido críticas y señalamientos por parte de otras comunidades indígenas las cuales señalan que: “vende la cultura de su comunidad”.

Para él, la situación es diferente. El objetivo de compartir su cultura se debe también a su deseo porque esta pueda ser conocida y valorada. Para que así, los pueblos indígenas no se sigan extinguiendo junto a toda su riqueza en conocimiento, sino que perdure, al menos en los recuerdos de quienes los visitan.

A pesar de las dificultades y los retos a los que cada día se tiene que enfrentar en el Resguardo Maguaré, el gobernador no se rinde. El proceso ya está constituido y los objetivos están definidos, pero la lucha por la realización de su sueño aún es larga.

Esto no será problema para Santiago, ya que, como el buen líder que ha sabido ser siempre, seguiría en la lucha y saldría adelante junto a su comunidad.