La modernidad de Colombia en el Museo Nacional

Martes, 22 Mayo 2018 07:49

Hasta el 24 de junio estará la exposición "El museo en el museo: Un lugar entre el XIX y el XX" en el Museo Nacional de Colombia, sobre las transformaciones del país entre 1880 y 1930

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La exposición está compuesta por obras, vestidos y otros objetos de la colección Museo del Siglo XIX, recuperados por el Museo Nacional y el Ministerio de Cultura, y tiene cuatro áreas para visitar: Desear ser, que busca representar el espíritu moderno que las élites trajeron a Colombia a partir de sus viajes a países europeos y a Estados Unidos. Otra sala se llama Trabajar para tener, donde se muestra cómo las casas comerciales se convirtieron en los medios de las élites para adquirir una vida similar a la extranjera, además de la transformación urbana en Bogotá mediante la arquitectura, principalmente a través de la adecuación de plazas y calles.

Las otras dos áreas se llaman Tener para hacer y Ser o No Ser. En la primera, se representa cómo el dinero ayudó a la creación de espacios de ocio para las élites, como teatros, pero también a una nueva forma de distribución del espacio doméstico que se ve representado en la exposición mediante un muñequero. En el segundo espacio se manifiesta la importancia de los obreros para la creación de la modernidad en Colombia, además de cómo la mujer entró oficialmente al mercado laboral, pero, inicialmente, en ocupaciones como secretarias.

 

 Foto: Muñequero por Rosa María Pontón de Samper y su hija, Catalina Samper Pontón. Créditos: Viviam Leguizamón.

Todas las piezas están bajo unos parámetros estrictos, como poca iluminación en la sala, para mantener la conservación de las piezas y el interés de los ciudadanos. Para la preparación de la exposición, el Museo Nacional contó con investigadores, principalmente historiadores y antropólogos, para analizar, con registros escritos y fotográficos, que significaban esos objetos en su propia época.

“Siguiendo lo que consideraba como fundamental una de las primeras fundadoras del museo, Aída Martínez, historiadora que se enfocó en el estudio de la vida cotidiana, el museo debe presentarle a los espectadores esta parte de la historia. Estos objetos son investigados previamente por mucho tiempo para entender a partir de ellos que prácticas cotidianas se realizaban en esa época, para ser posteriormente explicadas a los espectadores”, explicó Germán Herrera, funcionario del Museo Nacional.

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Foto: Vestidos y pinturas creadas en el siglo XIX. Créditos:Viviam Leguizamón

Plaza Capital fue a la exposición para conocer la opinión de los espectadores respecto a la idea de modernidad que busca presentar el museo. Algunos consideraron que la exposición brindaba herramientas necesarias, resaltando que no se mostraron únicamente textos, para comprender más el proceso de la modernidad.

“La exposición fue buena, nos aclaró cosas que entendemos o conocíamos de este tema. Sería bueno que promocionarán más estos tipos de exposiciones históricas, así las generaciones futuras, como mi hija de nueve años, no olvidarán las raíces de donde venimos”, mencionó Nancy Helena Holguín, comerciante independiente.

Otros no estuvieron muy de acuerdo con que la exposición mostrará la modernidad de forma adecuada, porque de ser así, según ellos, habrían mostrado varios objetos que faltaron para que la línea histórica fuera más precisa.

“En la parte de montaje no son muy claros algunos objetos. Se debe ir uno directamente a los guías que a veces están muy alejados de estos. Falto un poco más de transiciones entre épocas a partir de los vestuarios, porque considero que fueron muy apresurados al final de la misma exposición para llegar a lo que está considerado como modernidad”, dijo Andrés Cárdenas, estudiante de artes plásticas de la Universidad de los Andes.

En el caso de visitantes extranjeros, aunque algunos consideraron que las piezas mismas decían mucho de la cultura de la época, al no tener una traducción estándar al inglés, se les dificulto entender bien las cuatro áreas.

“Aunque haya un contacto visual con estos objetos de muchos años atrás y expliquen por sí mismos varias cosas interesantes como la casa de muñecas, considero que es necesario que pongan las traducciones de los textos que acompañan los objetos en inglés, así se entendería más. Me parece que esta exposición enfatizó mucho en la clase alta. Me hubiera gustado haber visto algo más de las clases bajas de la época, que casi nunca se sabe”, mencionó Jessica Quien, ingeniera de telecomunicaciones estadounidense.