“Generalizan las malas acciones con todos los venezolanos”: Carolina Osorio, mujer venezolana que sale adelante con el trabajo informal

Martes, 05 Abril 2022 21:01
Escrito por

Una mujer, estudiante y madre venezolana, de 36 años, huyó de la República Bolivariana de Venezuela en el año 2018 en busca de un mejor futuro para ella y su hijo. Carolina es una persona que a pesar de los obstáculos que le ha puesto la vida tiene grandes sueños y metas que espera cumplir con el paso de los años.

 

Carolina Osorio, mujer venezolana, trabaja de manera informal en la Avenida Boyacá, Bogotá D.C. Marzo 25 de 2022. Hora 3:00 pm.|Carolina Osorio. Bogotá D.C. Marzo 25 de 2022. Hora 3:45 pm.||| Carolina Osorio, mujer venezolana, trabaja de manera informal en la Avenida Boyacá, Bogotá D.C. Marzo 25 de 2022. Hora 3:00 pm.|Carolina Osorio. Bogotá D.C. Marzo 25 de 2022. Hora 3:45 pm.||| @Paula Gómez|@Paula Gómez|||
166

El pasado viernes en Bogotá D.C., mientras trabajaba, Ednis Carolina Osorio Velo relató a Plaza Capital un poco acerca de su historia, de su vida en Venezuela, de su vida ahora en Colombia y de sus planes a futuro. A pesar de ser un tema difícil para ella, durante la entrevista se mostró tranquila, sonriente y sincera.  Carolina Osorio nació en la principal ciudad promotora del comercio venezolano; es decir, la ciudad El Tigre, capital del municipio Simón Rodríguez. Es una mujer venezolana que se dedica hace unos meses a las ventas ambulantes. Ella con su cabello oscuro rizado, con una sonrisa de oreja a oreja y con su bicicleta morada recorre el sector de la Avenida Boyacá – un sector muy industrial- desde las 6:00 de la mañana de lunes a sábado, ofreciendo bebidas calientes como: el café con y sin leche, chocolate o aromáticas. Luego, cerca de las 5:30 pm. sale a su trabajo alterno, en el cual, labora como empleada doméstica.

Sin embargo, hace tres años y medio residía en Venezuela, su país natal, allí vivía con su madre, su hermano e hijo de ocho años, quien tiene la afección neurológica del autismo. Carolina tenía una vida estable en su ciudad. Estaba estudiando un tecnólogo y solo le faltaban unos meses para lograr su profesionalización en Ingeniería de Sistemas. No obstante, con la llegada al poder del presidente Nicolás Maduro, Venezuela entró en una crisis social, política y económica que dejó a cientos de venezolanos afectados, llevándolos así a tomar medidas extremas. Una de las decisiones que tomaron fue migrar a países fronterizos en busca de mejores oportunidades. Así pues, Carolina fue afectada por esta situación y decidió migrar a Colombia dejando en Venezuela a sus seres amados: su madre y su hijo, quienes asegura ella: “son mi razón de vida”. Ella guarda la esperanza de poder volver a verlos y traerlos a Colombia. Sueña con poder terminar sus estudios, radicarse en Colombia y que Venezuela pueda volver a ser un país seguro.

 

¿Cómo era su vida en Venezuela?

En Venezuela estaba estudiando Ingeniería de Sistemas, llegué hasta sexto semestre, ya iba a culminar solo me faltaba el trabajo de grado. También, estaba haciendo un tecnólogo en informática. Antes, por un tiempo trabajé en una droguería, lo cual me ayuda a defenderme en el tema medicinal. En Venezuela, vivía con mi madre, mi hijo y mi hermano, pero él migró a Colombia años anteriores a mí.

 

Desde el año 2013 se ha evidenciado en Colombia la migración venezolana, ¿qué situación la llevó a usted a salir de su país?

Llegué a un punto en el que ya no podía sostenerme económicamente, no le podía brindar todos los beneficios a mi hijo; principalmente y la más básica, el alimento. Fue muy duro que mi hijo me dijera “mamá tengo hambre” y no poder darle más, eso fue para mi terrible. Ese fue el principal motivo para salir del país: poder brindarle un mejor futuro a mi hijo.

Antes de la llegada al poder del presidente Nicolás Maduro ¿tenía usted algún beneficio en Venezuela? 

Sí. Lo que llaman allá el bono “hogares de la patria”. Tenía ese beneficio por el niño y su educación.

¿Cómo tomó la decisión de establecerse en el país?

Al principio tenía pensado establecerme en otro país, en este caso, era Perú. Pero una amiga que ya había venido a Colombia me ofreció ayuda con el hospedaje, mientras que, yo me estabilizaba en Colombia. Entonces, yo llegué a Guatapé, Antioquia, en donde mi amiga me recibió. Me dio alojo, comida y me ayudaron a conseguir trabajo y meses posteriores me pude establecer mejor en Bogotá.

¿Cómo vivió su migración de Venezuela a Colombia?

Cuando tomé la decisión, era uno de agosto del año 2018, fue un poco duro, porque conseguir transporte era complicado, ya que mucha gente estaba saliendo también del país. Yo soy de la ciudad El Tigre. Llegué primero a la capital: Caracas, en donde se corría mucho peligro tanto ahí como en los terminales. Ya no había pasajes; mi amiga y yo decidimos que no importaba como nos veníamos en el autobús, pues era muy peligroso quedarnos en Caracas. Decidimos abordar un bus sin importar el costo y viajamos en el suelo de este. El bus estaba en malas condiciones, entonces se suponía que eran doce horas aproximadamente de la capital a San Antonio del Táchira -ciudad de Venezuela- pero se llevó casi 17 horas viajando y para llegar hasta Guatapé fueron más de 36 horas aproximadamente. Todo este tiempo en el suelo del transporte en el que íbamos, fue un poco traumático, pero aquí estoy.

¿Cómo fue el proceso de su estadía en el país? 

Fue excelente, porque tenía esa amiga que me brindó ayuda y no me faltó la comida ni el techo. Además del trabajo el cual me dio para pagar mi primer arriendo y, por mi cuenta, estabilizarme. El proceso fue un poco complicado, porque cuando estuve en Guatapé, por el tema de mi nacionalidad y de que no tenía papeles, era difícil conseguir un empleo. Me estaba afectando que me salían trabajos no más los fines de semana y estaba sin hacer nada entre semana. Situación por la cual ya no podía sostenerme. Sin embargo, mi hermano había migrado a Colombia antes que yo. Él ya tiene más de cuatro años en Colombia y me dijo: “vente para Bogotá que yo te recibo. Para que no estés sola por allá”. Entonces, me vengo para acá, primero vivimos en Chía, porque él [el hermano] tenía empleo allá como mecánico. En diciembre del año 2018, comenzaron a otorgar el permiso especial: el PEP. De la cual salí beneficiada por haber entrado legal al país. Así se me abrieron las puertas para distintos empleos.  

¿Usted ingreso a Colombia legal o ilegalmente?

Yo entré a Colombia de manera legal, es decir, yo sellé mi pasaporte y todo. Pero no me permitían que, independientemente que me hayan sellado mi pasaporte, conseguir empleo. Con el tiempo, los empleos que me salían eran hacer aseo, lavar loza en restaurantes, en lo que saliera. Las jornadas laborales eran entre 10 a 14 horas diarias.

¿Mantiene contacto con sus familiares o amigos residentes en Venezuela? ¿Alguno de ellos depende de usted económicamente?

Sí. Yo siempre mantengo contacto con ellos. Con mi hijo diariamente, con mi madre, mis familiares, con todos […] Mi hijo y mi madre dependen de mí económicamente.

¿Con quién vive usted en este momento?

En este momento vivo con mi hermano en un apartamento. Es un apartamento con cuatro habitaciones; dos habitaciones las tenemos arrendadas, mi hermano está en una y yo en otra.

¿Cuánto tiempo lleva usted trabajando de manera informal?

Más o menos un año y medio.

¿Cuáles cree usted que son las ventajas y desventajas de este trabajo? 

Las ventajas que tengo es que yo decido mi horario. Entonces, yo puedo trabajar y si en dado caso necesito hacer una diligencia, yo puedo dejar el trabajo realizarlas. Lo único malo es que, si yo no trabajo, no gano dinero [se ríe].

¿Cómo llegó a elegir este sector como lugar para llevar a cabo su trabajo?

Porque antes de la pandemia, yo trabajé como interna. Luego, hubo una crisis y me despidieron. Fue complicado conseguir empleo cuando comenzó la pandemia. También, fue difícil tomar la decisión en la economía informal, pero poco a poco he estado allí. Me mantengo en este sector -Boyacá-, porque vivo por acá cerca.

¿Durante este tiempo alguien le ha cobrado algún impuesto por trabajar en este sector?

No. Nadie me ha cobrado.

¿Lo que gana le alcanza para vivir dignamente? 

Sí. Gracias a Dios me alcanza para mandar a Venezuela y poder vivir aquí bien.

¿Cómo le afectó a usted la pandemia y confinamiento en su vida laboral y personal?

Bueno (…) me afectó bastante, porque me quedé sin empleo y no hallaba qué hacer. No tenía cómo pagar arriendo, servicios ni comida. Gracias a Dios, yo tenía una plata reunida y me sirvió para mantener por un tiempo a mi mamá y a mi hijo. Sin embargo, acá si se me estaban complicando las cosas y fueron amistades que me dijeron: “dedícate a la economía informal, para que puedas solventar algo. No ganarás mucho, pero te puede ayudar con algunos gastos” Y así fue.  

¿Cree que Colombia le puede brindar la oportunidad de poder estudiar y profesionalizarse para mejorar su calidad de vida?

Sí. Yo pienso que sí. Tal vez no en este momento, pero si más adelante pienso terminar mi carrera universitaria para no dejarla a medias. Pienso que Colombia sí puede darme esa oportunidad.

¿Cómo cree que es ser extranjero en un país como Colombia?

Ha sido un poco complicado. Gracias a Dios me ha tocado con excelentes personas. Pero también he tenido problemas con xenofobia, porque al decir mi nacionalidad, generalizan a todos. Yo me he ganado el respeto y la confianza de cada persona de la que me he rodeado. Con esto de la economía informal he conocido a mucha gente en todos los ámbitos y áreas y me he sabido relacionar con ellos. Principalmente, de los colombianos que tienen un mal concepto… aclaro no todos, pero si un grupo tiene un concepto de: “los venezolanos solo nos roban y hacen daño”. Lo cual no es así.

 

¿Qué planes tiene a futuro para su vida?

Bueno… me he proyectado hasta el momento radicarme acá en Colombia, por el momento no lo he pensado, porque el año pasado tomé malas decisiones de eso que llaman gota a gota y eso fue terrible para mí. Fue un año bastante traumático. Gracias a Dios ya salí de todo eso y estoy acá. También, tengo pensado tener mi propio apartamento, mi propio negocio y formalizarlo no solo en la economía informal sino en un local y pues traer a mi hijo es mi plan más cercano.

¿Le gustaría algún día volver a su país natal? 

Sí. Me gustaría. Aunque algunos me aconsejan que no. Sin embargo, por ahora, me estoy sintiendo a gusto acá en Colombia.

¿Qué piensa usted sobre la situación actual de Venezuela?

El problema en la situación actual es que, el aumento de salario repercute mucho en la economía, como pasó acá en Colombia. Entonces si aumentan, aunque sea un poquito, absolutamente todos los precios se incrementan: la sal, la comida, los servicios… todos los ámbitos. Venezuela está mejorando poco a poco, pero igual sigue existiendo una gran crisis. Sin embargo, el venezolano, no lo puedo negar, se las ingenia; por ejemplo, los que han estado en otro país y vuelven a Venezuela, ellos combinan las culturas y sacan un provecho de eso. ¡Es la única manera!

¿Cómo cree que Venezuela puede volver a ser un país libre y estable para sus residentes?

[se ríe] Eso es un poquito complicado, porque como se ve la situación, se va a seguir manteniendo el gobierno que está actualmente; es decir, el de Maduro. Pero que, si dejara que las empresas privadas invirtieran en Venezuela, la situación mejoraría muchísimo, porque se ha comprobado que las empresas privadas aportan tanto empleo como estabilidad económica para el país.  

VIDEOS

Carolina Osorio un mensaje y despedida. Marzo 25 de 2022. @Paula Gómez