¿Por qué es tan alto el abstencionismo electoral en Colombia?

Miércoles, 26 Septiembre 2018 20:03

Para los procesos electorales del año 2018 se han girado aproximadamente $1,2 billones. Pese a esta vasta financiación, un gran número de colombianos no asiste a las urnas.

 

||| ||| Archivo Plaza Capital|||
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Colombia no supera el promedio mundial de participación electoral e incluso, desde hace más de una década, en casi todos los casos la abstención ha superado el 50%. Sin embargo, los índices de participación electoral parecen estar incrementando. Plaza Capital expondrá un análisis del abstencionismo en las elecciones de 2018 y la opinión de dos profesionales sobre sus posibles causas.

En primera instancia, se tendrán en consideración las elecciones al Congreso de la República que tuvieron lugar el 11 de marzo. Teniendo en cuenta que la población apta para votar ha crecido con aproximadamente 3,6 millones de personas desde 2014, las personas que no votaron en dicha jornada fueron menos que hace cuatro años. No obstante, la abstención superó el 53% del censo electoral. Además, en las consultas interpartidistas apenas el 27,37% de los votantes participaron. Posteriormente, se realizaron las elecciones a la Presidencia, en las cuales por primera vez en años se superó al abstencionismo: en total votaron 19'628.564 colombianos.

Por último, la más reciente votación fue por la Consulta Anticorrupción, realizada el 26 de agosto. Para que esta fuera válida y aprobada, era necesario un umbral de más de 12 millones de personas. Empero, aproximadamente solo el 32% del censo electoral ejerció su derecho al voto. Así, surgen las cuestiones: ¿por qué con respecto a ciertas elecciones varía tanto el nivel de participación de los colombianos? ¿Por qué la abstención es una coyuntura tan característica y arraigada a la historia nacional?

El exregistrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez -quien hizo parte del libro Abstencionismo electoral en Colombia: una aproximación a sus causas y ha trabajado en el área electoral por 20 años- explicó que para comprender mejor este fenómeno, es necesario en primer lugar, dimensionarlo. Es decir, debe precisarse en qué sentidos y en qué eventos se presenta. Para Sánchez, el abstencionismo no se manifiesta de igual manera en unas elecciones presidenciales que en las de concejos municipales, por ejemplo.

Así, en términos de jornadas meramente nacionales, se encuentran que las causas tanto individuales como colectivas para que la gente no vote están muy relacionadas con sus expectativas. "Si la gente cree que su voto es definitivo, la gente va a salir a votar", afirma el exregistrador Nacional. Lo anterior quiere decir que el hecho de que las personas participen electoralmente se debe a que consideran que ello tendrá una repercusión directa en su estilo de vida.

Por ejemplo, al votar a la Alcaldía se verán afectados ciertos aspectos de su vida cotidiana, como la movilidad, los servicios públicos, la seguridad ciudadana, y un largo etcétera. En cambio, al tratarse de determinados mecanismos de participación democrática como la pasada Consulta, las personas participan por mera ideología, pero no porque se vean afectadas directamente por los resultados. Así, el factor clave que determina el ir a votar o no es la creencia en que el voto tiene impacto.

Ver: El trabajo de los voluntarios en la Consulta Anticorrupción

Por otro lado, en cuanto a las repercusiones del fenómeno, el exjefe del organismo asegura que al fin y al cabo la abstención es un derecho, por ende, no afecta del todo el sentido de la democracia. Sin embargo, la problemática radica en dejarle el poder de decisión a los demás y en no tener conciencia sobre la importancia del voto. Para Sánchez, sería peor que el voto fuera obligatorio, pues en Colombia no habría manera de sancionar al gran número de personas que no ejercen su derecho al sufragio, el cual, además, es un tema de convicción.

Desde otro punto de vista profesional, la coordinadora de la Misión de Observación Electoral para Bogotá, Aura Elizabeth Rodríguez considera que en ocasiones, el censo electoral puede ser erróneo ya que no se hace la depuración de las bases de datos sobre, por ejemplo, las personas que han fallecido.

Rodríguez concuerda en que depende del tipo de elección el que las personas participen o no. Sugiere que es una cuestión de una cultura electoral abstencionista, en especial en lugares donde no se tiene mucho conocimiento sobre la política o no se desea saber nada al respecto de esta.

Esta falta de voluntad por parte de los colombianos puede deberse a distintos aspectos. El primero, menciona la coordinadora de la MOE, puede ser la carencia de credibilidad en las instituciones. Igualmente, la falta académica y de incentivos también influye, pues el individuo no se siente parte del sistema, no ve la necesidad de exigir su derecho al sufragio y muchas veces no sabe con qué fin se realizan ciertas elecciones.

La tradición además genera abstención ya que, si nunca se ha visto votar en una familia, es muy difícil que algún miembro lo haga por primera vez. Finalmente, el hecho de que en la mayoría de los casos los candidatos sean de definido grupo social, es determinante para que los colombianos se desmotiven y se abstengan.

Ver: La historia de la Consulta Anticorrupción

Menciona además que la región también influye en el fenómeno, pues han encontrado que muchos individuos no votan no por decisión política, "sino porque las condiciones no lo permiten". En la MOE se han identificado más de 1.300 puntos de votación en el país que se encuentran muy lejanos de la población, por lo que a esta le tomaría horas e incluso días enteros trasladarse hasta allá.

Un ejemplo de ello es el Chocó. En ese departamento -afirma la funcionaria- a las personas les toca caminar, viajar en bus, en canoa, entre otros para poder votar. Frente a esta problemática, la Corporación ya ha entregado al Congreso de la República dichas ubicaciones y considera que son necesarias reformas que contribuyan a que el proceso electoral sea más sencillo, los puestos sean más cercanos o se planteen alternativas como "las cafeteras", que son puntos de votación que se trasladan hasta las personas.

Rodríguez afirma que la abstención contribuye a la corrupción, pues la compra y venta de votos se facilita. De ese modo, si una mayoría participara por convicción, sería más difícil alimentar un sistema clientelista. La MOE, al ser una plataforma de sociedad civil que vigila y controla los procesos electorales, se ha propuesto aportar a la participación democrática de los colombianos a través de proyectos pedagógicos, investigaciones y trabajos con medios de comunicación en los que se difunde la información e importancia sobre las votaciones.

Ver: ¿Qué saben las personas sobre la Consulta Anticorrupción?

En este sentido considera que por ejemplo en Bogotá, los índices de participación parecen estar subiendo, lo cual es significativo porque la ciudad representa alrededor del 17% de la población del censo electoral. Sin embargo, mantiene que cada elección es distinta e impredecible, y que aún falta mucho por mejorar. En los mecanismos de participación como la Consulta Anticorrupción se dan votos libres e ideológicos, no están detrás las maquinarias asociadas a casos de corrupción evidentes en otros tipos de elecciones y por ello, hay mayor abstención.

Finalmente, la coordinadora asegura que, si bien el voto es una cuestión de convicción, más aún en los mecanismos de participación democrática, estos son procesos relativamente recientes, de los cuales se debe aprender y nos debemos moldear como sociedad y colectividad a través de actos individuales. Dicho objetivo se logra con el tiempo, generación tras generación y expresándose por medio de derechos como el voto.

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