Javier Suárez, el candidato que promueve el deporte y la cultura

Sábado, 10 Marzo 2018 08:04

Es economista y especialista en políticas públicas de la Universidad de Cergy- Pontoise de Francia. Desde hace 20 años pertenece a la selección colombiana de esgrima.

 

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Fue director y subdirector del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (Idrd) en la Alcaldía de Gustavo Petro. Mientras se desempeñó como subdirector fue campeón de los Juegos Nacionales 2012, título que mantuvo desde el año 2000.

Actualmente pretende representar a la capital abanderando propuestas como: la prohibición de las corridas de toros, la promoción del deporte y la adaptación de Bogotá al cambio climático.

¿Qué lo impulsó a lanzarse a la Cámara por Bogotá?

Yo vengo del activismo en temas ambientales y relacionado con deporte y cultura. Por eso, pienso que en el Congreso debe haber gente que tenga una visión de futuro de los temas progresistas de Bogotá y del país que giren alrededor de asuntos ambientales, del deporte, la cultura y la sostenibilidad.

¿Cuál es su mayor apuesta por la ciudad?

Mis propuestas comprenden tres temas: primero la sostenibilidad ambiental. Quiero defender los cerros, los humedales, todas las formas de vida. En segundo lugar, el deporte y la cultura como un medio de refrendar el orgullo de la ciudad, de los deportistas y los artistas.  Por último, una decidida lucha anticorrupción. El mandato de la Alianza Verde ha sido la anticorrupción. Somos absolutamente coherentes, queremos que se aprueben los siete puntos de la consulta.

¿Cómo relaciona su carrera deportiva con su carrera política?

La analogía que siempre uso es que la democracia es como un deporte. Si tú no compites, otros compiten. Si no compito en un torneo nacional, nadie me va a dar la medalla, otros juegan. Y en la democracia, en Colombia, juegan haciendo trampa y con corrupción. Hay que apostarle a la democracia. El deporte es una herramienta para un país en paz y para formular una cantidad de valores ciudadanos que hoy nos faltan.

La mejor muestra de eso es la discusión política. Tú ves a dos boxeadores, por ejemplo, en un deporte que es violento, un deporte de combate y cuando los dos deportistas acaban la pelea, lo primero que hacen es abrazarse. Es decir, dos personas que están enfrentadas por lo mismo, en un marco de reglas sociales al final entienden que no son enemigos, hay un respeto al otro.

Nosotros hemos aprendido en Colombia que la discusión política pasa por denigrar del otro y si piensas diferente hay que acabar con la opinión del contrario. En eso el deporte tiene una gran enseñanza que hacerle al resto de la sociedad.

 ¿Cómo incentivaría usted a la gente para que conozca los deportes que no son populares en Colombia?

Hay que hacer una reformulación de la Ley del deporte. Esta es la 181 de 1995 que es absolutamente obsoleta. Cómo está construida no representa lo que es hoy el movimiento deportivo. Replantearla permitiría a todos los clubes y escuelas de nuevos deportes florecer independiente del sistema de federaciones.

También hay una economía del deporte que debe ser reconocida y potenciada que va desde los clubes del barrio. Aquí hay una gran cantidad de clubes y alrededor de 70 deportes diferentes aparte del fútbol. Entonces propongo que haya mejor regulación para hacer eventos.

Aquí es muy caro y difícil. Eso implica que sólo los grandes pueden crecer, y que se realicen solamente partidos de fútbol y grandes conciertos. Quiero que haya una mejor regulación para que los eventos culturales o deportivos se puedan hacer de manera más fácil en Bogotá y en Colombia

¿Qué propone para lograr la sostenibilidad ambiental?

La sostenibilidad depende de una gran cantidad de factores y de la protección de la estructura ecológica principal que hoy está afectando directamente la salud de los colombianos. Estamos acabando con la calidad del aire por el tipo de diésel que se quema en Colombia y eso lo regula el Congreso. Tenemos una gran discusión sobre las decisiones de Enrique Peñalosa alrededor de los cerros, de la reserva van der Hammen, de lo que va a ser el plan de ordenamiento territorial. Sobre eso el Congreso puede hacer un control político para que sea sostenible.

En la actualidad hay una obligación de las ciudades, sobretodo de Bogotá, de tener un plan de adaptación al cambio climático, porque cada vez vivimos climas más extraños y diferentes que generan crisis sociales. También tenemos en consideración otros temas como el código nacional de minas para eliminar la minería urbana que existe en el sur de la ciudad y en los cerros.

Tras la crisis de las basura, ¿usted qué decisiones tomaría si llega al Congreso?

Hay que tener claro qué hace el Congreso y qué hace el Alcalde de Bogotá. En este caso el Congreso regula y debería regular el modelo de gestión de residuos que tiene Colombia que tiene varios problemas: lo que se paga a los operadores y la forma en que están construidas las estaciones premia el pago por peso de lo que recojan así estén mezclados. Esto hace que no se incentive la separación de la fuente.

Segundo que la comisión reguladora de agua y gas debe cambiar el modelo de tarifa. Es decir, cómo se cobra para que sea más eficiente la separación de la fuente. Tres una decidida política de separación de la fuente. Estamos enterrando la plata en el relleno sanitario.

El 85% de los residuos en Bogotá son aprovechables pero los estamos enterrando. Eso implica todo un sector de materias primas reutilizables y un sector económico alrededor de los recicladores de oficio y de la reutilización que estamos desaprovechando.

¿Cuál es su mensaje a las personas que en este momento dicen que no quieren votar?

A la gente que se dice apática a la política le diría que esta posición política fortalece a que se elija los de siempre y a los corruptos. Porque los únicos favorecidos con que la gente no participe son ellos, que tienen maquinaria, una forma decente de decir comprar votos y corrupción. Debido a que ellos, además, sacan plata que sale del erario público. Lo que llaman maquinaria no es otra cosa que corrupción. Entonces deberíamos decirles que si no participan, están votando por los más corruptos del país.