SOS Amazonas, la llamada a salvar la selva tropical más grande del mundo

Viernes, 14 Mayo 2021 20:52
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Según la directora de Greenpeace, la deforestación en Colombia se ha quintuplicado en los últimos tres años. La Amazonía, siendo la selva tropical más importante del mundo, ha sufrido grandes cambios a causa de la explotación medioambiental. La destrucción de los hábitats por incendios forestales, la extinción de flora y fauna, deforestación, contaminación de ríos, entre otros; han llevado al planeta a estar en un desequilibrio ecológico que ya está cobrando factura. El ser humano se enfrenta a una acelerada desaparición de hábitats naturales y especies. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), estamos llegando a un punto de no retorno en cuanto a la pérdida de biodiversidad.

 

 

 

 

 

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El Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) detalló los “beneficios” que obtienen los seres humanos de la biodiversidad y las funciones que desempeñan los ecosistemas “y que hacen posible la vida” y los cuales, pese a su vital importancia son ampliamente desconocidos, entre estos se encuentran: 

  • Proveer materia prima: alimentos, agua, fibras, medicamentos, etc.
  • Regulación ambiental: clima, polinización (fundamental para la agricultura), control de enfermedades, de erosión, etc.
  • servicios de soporte: como la producción primaria y la formación de los suelos.
  • Servicio social: relacionarse culturalmente y crear identidad, a partir de ritos, prácticas y demás.

Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo, según un informe elaborado en el 2017 por el Instituto de investigación de recursos biológicos Alexander Von Humboldt; considerando que se estiman alrededor de 56.724 especies. Entre estas riquezas, en el ranking mundial, es el primer país en aves y orquídeas; así como el segundo en plantas, anfibios, mariposas y peces de agua dulce; el tercero en palmas y reptiles y, finalmente, el cuarto en mamíferos. Ahora bien, a pesar de toda la riqueza, los hábitats naturales colombianos están sufriendo una pérdida considerable de biodiversidad. Es el caso de la Amazonía colombiana que comprende el 41,8% de del territorio a nivel nacional, según datos de la CEPAL.

También denominado el “pulmón del mundo”, esta selva tropical brinda un sinfín de servicios. Sin embargo, a medida que pierde espacio, también pierde su capacidad de absorción de emisiones de carbono.

La deforestación indiscriminada, la minería, ganadería y agricultura extensiva han hecho que la selva virgen se haga cada vez más frágil

En Colombia, según el Ministerio de Ambiente, se estima que en el 2018 se perdieron 138.176 hectáreas de bosque lo que equivaldría a talar cada hora 18 canchas de fútbol. Silvia Gómez, afirma desde Greenpeace, que en marzo del 2020 se quemaron 27.000 hectáreas e igualmente que “la deforestación en Colombia se ha quintuplicado en los últimos tres años y esa tierra arrasada ha servido, en la práctica, como un verdadero combustible para la expansión del fuego” Por su parte, el programa Visión Amazonía, una iniciativa del gobierno, patrocinado por otros países para reducir las emisiones producidas por la deforestación, estima que por cada hectárea afectada se producen 566 toneladas de CO2.

Dicha deforestación no se da sin ningún motivo, según la WWF, el tráfico de madera, la expansión de la frontera agrícola y ganadera, el aumento de la población, la minería ilegal y los incendios forestales son las principales causas de esta problemática. El coordinador de territorio, medioambiente y cambio climático de la OPIAC (Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana), José Wilter Rodríguez, afirma a Plaza Capital que todos los tipos de extracción conlleva a que el cambio climático se altere cada día más:

“A nosotros nos ha afectado mucho el calendario ecológico para la siembra. Así mismo las inundaciones. Por ejemplo, el departamento de Guainía en el 2017 se inundó y eso nunca se había visto. E ir a la Amazonia no es lo mismo, uno va y donde estaba fresco ya no lo es. Porque han llegado muchos campesinos y eso ha hecho que se caliente los caminos, las carreteras y demás. Tenemos por ejemplo reportes del Putumayo de ríos que se han secado ya no hay casi pescado”.

 Aumento de puntos de calor en el Amazonas

Rodríguez hace referencia al aumento de puntos de calor en la Amazonía, causados una vez más por la pérdida de espacios de selva virgen. Las recurrentes quemas han causado la disminución de superficie selvática y por tanto la humedad necesaria para la subsistencia de la diversidad que contiene. Lo que acarrea incendios aún más frecuentes y agresivos. Igualmente, expone que la mayor problemática está ocurriendo en los departamentos del Guainía, Vaupés y una parte del Putumayo; en este momento la minería ilegal, también afecta a los ríos por contaminación por mercurio.

Rodríguez acusa que el impacto del cambio climático, las afectaciones del territorio, la contaminación por mercurio de los ríos, la deforestación, los incendios masivos y la colonización de territorio selvático, es culpa de personas ajenas a los pueblos indígenas. Por lo cual, se han generado disputas enormes entre las personas que residen en el hábitat. Pues inclusive irrespetan los resguardos y territorios sagrados.

La Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía, OPIAC, busca alternativas con programas no gubernamentales y cooperantes nacionales para mitigar un poco el cambio climático. Expresan que el diálogo con el Gobierno colombiano no ha sido efectivo; pues ha desconocido las estrategias de conservación ancestrales de los pueblos indígenas.

La irresponsabilidad es de cada institución

Lo que nos corresponde está intacto, lo que ha estado a manos del Estado no (se ha visto comprometido) Hay concesiones mineras y petroleras, entonces es importante que el Gobierno reconozca la problemática y que por lo menos haga una ampliación de nuestros territorios para que nosotros protejamos los lugares sagrados, explica Rodríguez, que asegura que han hablado mucho con el Gobierno, por medio de la mesa permanente de concertación, para solucionar el conflicto con los que usurpan las tierras. Pero, en el marco de su autonomía, exigen que sean ellos los que arreglen la situación y no la Agencia Nacional de Tierras, pues es a causa de ellos que se generó el conflicto.

Un ejemplo de esto es el resguardo Nukak-Maku, ubicado entre la Cuenca Media del Río Inírida y el Río Papunaua, en el departamento del Guaviare. La comunidad se vio obligada a desplazarse por la fuerte disputa de territorios entre las FARC y los grupos paramilitares. En la entrevista, Rodríguez afirmó que los campesinos llegaron, no respetaron el territorio de resguardo y quemaron gran parte de este. Posteriormente, conformaron una asociación de junta de campesinos del Guaviare para pasar una solicitud a la Agencia Nacional de Tierras y en efecto les fueron tituladas las tierras, a pesar de ya pertenecer a parte del resguardo Nukak.

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Visión Amazonía busca reducir la deforestación en el Amazonas

Por su parte, el Estado está implementando un programa denominado Visión Amazonía, financiado por Noruega, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Alemania, que fomenta un modelo de sostenibilidad para el territorio amazónico. Este, consta de cinco pilares fundamentales: forestal, sectorial, agroambiental, indígena y condiciones habilitantes. Para, de forma coordinada lograr un aprovechamiento sostenible del bosque, formular planes de ordenamiento y manejo ambiental y forestal, promover acuerdos con entes territoriales, asociaciones de campesinos y comunidades indígenas para reducir la deforestación en la Amazonía. Dicho programa habría comenzado en el 2016 y aseguran que terminara en el 2021.

Sin embargo, sus esfuerzos no son suficientes, según un estudio de Nature del año 2020. La rápida pérdida de biomasa de bosques tropicales ha generado una sobrecarga que, se estima que, dentro de 15 años, generarán una reversión en la cual los bosques pasarán de sumideros de CO2 a emitir gases de efecto invernadero.

Para Rodríguez el contexto colombiano no es prometedor, como residente de la Amazonía, considera que con el Acuerdo de paz y la subsecuente salida de las FARC de la región, han llegado nuevos personajes (colonos, terratenientes, actores privados e ilegales) con la intención de colonizar o apropiarse de territorios y reclamar títulos de lo que antes era zona selvática. Si bien, a partir del 2018, la Amazonía fue declarada como una entidad sujeta de derechos por parte de la Corte Suprema de Justicia; aún falta mucho para que se dejen de vulnerar sus derechos. Dicho fallo implica la protección, de la conservación, mantenimiento y restauración a cargo del Estado y las entidades territoriales que la integran.