Rock bogotano, nuevas tendencias, ritmos distintos y en señal de protesta

Lunes, 25 Noviembre 2019 07:15

La capital colombiana es escenario diario de nuevas creaciones musicales.  La ciudad se llena día a día de todos los géneros existentes y se convierte en una potencia cultural del país. Con el paso del tiempo han surgido nuevos ritmos, productos de fusiones provenientes de Europa o Norteamérica, y es ahí donde nace el popular y conocido Rock Bogotano.

|||||||||| |||||||||| ||||||||||
99

Información adicional

  • Coautor 1: Valentina Parra Guio
  • Coautor 2: Ana María Moreno Ferro

La realidad de este género proyecta un gran futuro. Gracias a todos los avances tecnológicos, las distintas oportunidades y convocatorias que se han abierto, los nuevos sonidos bogotanos han tomado fuerza. La escena del rock alternativo se ha ido transformando a lo largo de la historia, y no es para menos, ahora se están experimentando con distintos instrumentos, estilos de composición y producción a la hora de idear una pieza musical. Este mundo ha abierto sus puertas a un sinfín de géneros musicales que anteriormente se encontraban sectorizados y demarcados. Desde el nombre de las bandas, hasta la forma en la que tocaban y se vestían, la escena se ha ampliado. Ha acogido tantos géneros; que en los toques, álbumes y demás, lo normal es encontrar rock mezclado con jazz, country, cumbia, punk y metal. 

Anteriormente, este era uno de los sectores más conflictivos y competitivos del mercado musical. El rock siempre buscaba que su sonido sobresaliera entre los demás, pero hoy en día es un mundo en el que se forjan amistades y relaciones. Todas las bandas buscan el bien común y la sana convivencia. Ellas se juntan para compartir los nuevos sonidos, que poco a poco van ocupando los escenarios en toda la ciudad. Atrás quedó esa competencia tosca y salvaje, esta era es construida de cero. Los escenarios son tolerantes y abiertos a nuevas bandas. Lo más importante es que hagan las cosas bien y que el público los quiera. Sin embargo, no todo es color de rosas. El exceso de bandas similares, los pocos bares disponibles, la precariedad del trabajo y las dificultades económicas son apenas algunos de los obstáculos par surgir en la escena alternativa bogotana. 

En entrevista con Alejandro Velásquez; más conocido como Alejo Master, productor musical y comunicador social de la Universidad Fernando Sor y de la Universidad Javeriana respectivamente, quien lleva más de 15 años en el mundo de la música; se tocaron temas como el surgimiento de nuevas bandas, las facilidades y dificultades del medio. Alejandro es además Baterista de Toxemia, productor de la banda y de género urbano.

¿Hay espacios para las nuevas bandas en la escena alternativa?

En Bogotá van apareciendo bandas nuevas, pero abrirse campo entre todo lo que hay, no es tan sencillo porque a la final no hay espacios para rock nuevo. Siempre están los bares y toda la cosa, pero a las bandas nuevas les toca regalarse, no los tratan muy bien, a no ser que empiecen a darse a conocer. Pero no es que haya un espacio como tal, para que  las bandas nuevas se estén mostrando. La gente siempre está muy dada a lo que escuchó antes.

¿Es necesario un apoyo o algún incentivo de entidades pública y privada para estas bandas y las nuevas?

Eso ayuda mucho, hay un festival que se llama ‘Hermoso ruido’, que es uno de los espacios más importantes si se quiere mostrar una banda nueva en esta escena. Pero, casi siempre, las bandas que veo son antiguas. Por lo general cuando hay muchas bandas, le dan un espacio a una banda principiante para que abra el evento, pero también es un problema porque no es simplemente: “hey, toquen” y ya, les dicen “van a tocar, pero les voy a dar 100 boletas para que vendan”, los ponen en horarios malos, les toca súper duro. Por lo general no les dan la misma prioridad a las bandas que van a empezar a tocar como nuevos, no les dan a veces la oportunidad de probar sonido, de exigir nada, eso también dificulta que una banda pueda mostrar en verdad todo lo que tiene. 

En contraste a lo que afirma Velásquez, ahora tanto los organizadores de los eventos como los mismos músicos son más flexibles y abiertos a que las bandas se den a conocer y muestren todo el potencial que tienen. Las redes sociales, medios digitales y figuras públicas han incentivado y apoyado al público de la escena a asistir y conocer las nuevas bandas y sonidos que incursionan en el campo.  Aunque, claro está, que desde un inicio no les van a tener el escenario principal a los artistas y pagándoles una millonada. Es paso a paso todo este proceso, pues a bandas como Las Aguas Ardientes, Armenia y Toxemia, les ha tocado presentarse en malos horarios, con poca paga para llegar hasta el punto en el están actualmente.

En Las Aguas Ardientes; banda Bogotana de sonido innovador con toques de cumbia, música irlandés, punk, indie y rock, ideada por Javier Fernández (voz, guitarra y banjo), José David Fernández (pianista) y Juan Sebastián Acosta (antiguo guitarrista), actualmente compuesta también por Felipe Orjuela (bajo) y Sebastián Portilla (batería); está Estefanía “Pepa” Lopera, productora de audio de la Universidad de los Andes, violinista de la banda. Pepa Lopera asegura que: “Los incentivos de entidades públicas y privadas han existido toda la vida, pero los músicos tenemos fama de perezosos o toma trago. Nunca hacemos los procesos burocráticos, pero hace más de 10 años existen becas distritales. Rock al Parque es una beca del distrito hay becas de circulación nacional, de circulación distrital. Son para tocar por todos los barrios de Bogotá, dan un presupuesto, para que hagan eso y no es una ´chichipatada´, es un buen presupuesto.”

Por su parte, José Fernández comenta que: “Para entrar no se necesita este apoyo. Solo se necesita a la banda y la creencia firme de que está haciendo buena música, y realmente, a mi parecer, hoy en día no es tan importante quién lo apoya porque si usted mismo puede hacer llegar la música, rompe la barrera. No poner un intermediario porque a veces esos que lo apoyan se vuelven filtros que dicen: “no, esta música no le va a gustar tanto a Mariana, entonces no se la vamos a mostrar”, no, hay que mostrársela porque ese es su producto y no necesita a nadie más, solo de usted y su banda.”

En la parte de la producción, ¿qué pasa con el nuevo sonido en el rock alternativo?

Velásquez expone desde su experiencia como productor que “con una banda de rock, tengo que hacer un espacio ideal para la grabación, a no ser que la quiera secuenciar. Pero las bandas de ahora un tanto más puristas, no les gusta sino grabar su batería, para esto necesito mínimo de seis a ocho micrófonos y un espacio ideal para grabarla. Esto  requiere un tratamiento acústico, el sonido es demasiado fuerte entonces si no se controla muy bien el espacio, va a sonar por todos los micrófonos demasiado duro. Ya de entrada eso cuesta más, y por lo general el retorno de la música rock, en inversiones, el dinero que puede generar una banda de rock actualmente es mucho menor al de otras músicas como la urbana que se gasta menos en producción.” Es decir que, actualmente, las bandas deben enfrentarse a costos más elevados o a procesos de producción más sencillos. Pero, algunos productores no tienen la posibilidad o la disposición de hacer este esfuerzo.

¿Qué necesitan y a qué se enfrentan las nuevas bandas que quieren entrar a la escena?

Ricardo Laverde; pianista de Armenia, una agrupación con menos de un año, ideada por Juan Antonio Toro (vocalista-guitarrista) y conformada por Daniel Cardona (baterista), Daniel Moreno (bajista) y Alejandro Ochoa (guitarrista); explica que es necesario: “Tocar, prepararse, estudiar mucho, las cosas tienen que sonar muy bien. Más que todo vivir sin miedo de mostrar sus cosas, uno siempre tiene sus inicios y de dónde uno viene, siempre se viene un poco atrás por las cosas que ya están montadas. Hacer las cosas sin miedo, y moverlo hasta que alguien lo escuche.”

Dice Pepa que: “Ahorita me parece que es muy sencillo realmente, está toda la vaina digital que no les tocaban antes. En los años de mi adolescencia no existía el streaming, YouTube vino después. De pronto si hay una cosa y es que como todo es tan sencillo ahora, se está congestionando la escena y está saliendo música a toda hora, todo el tiempo. La demanda es alta, la oferta de música en vivo es muy bajita.” Por otro lado Fernández comenta que las nuevas agrupaciones se enfrentan “A llamar la atención del público, es difícil porque hay cosas muy novedosas, es difícil no tanto hacer algo original, sino que también la gente esté en el momento preciso, en el espacio y el lugar en que van a llegar. Estamos compitiendo por algo que es muy difícil.”

A pesar de todos los retos que enfrentan los músicos bogotanos, siempre hay espacio para la manifestación pacífica por medio del arte. En el reciente marco del Paro Nacional, convocado desde el 21 de noviembre, varias bandas de la escena del rock alternativo se han hecho escuchar. La primicia del Paro es: el arte como resistencia y forma de protesta, así que al ritmo de estas nuevas fusiones musicales las manifestaciones se han llenado de alegría y paz. En los sonados cacerolazos varias bandas han salido a protestar llevando una muestra de lo que hacen. Las Aguas Ardientes, este  24 de noviembre en medio de un improvisado escenario tocaron en la plazoleta de la Calle 85 y coreando sus letras (críticas ante el salarío mínimo, el daño al medio ambiente y varas problemáticas sociales) los manifestantes hicieron un reclamo al actual gobierno. 

Fotografías de Juan Antonio Toro, Ricardo Laverde, Alejandro Ochoa y Daniel Moreno son de: @feelingblanquito