Sin Palabras, primer café bar para sordos en Colombia

Lunes, 04 Diciembre 2017 05:37

Tiene como fin ser un lugar para que las personas con esta condición socialicen y se sientan incluidas.

Foto: Gustavo Arbelaez Gil||| Foto: Gustavo Arbelaez Gil||| |||
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La música está a todo volumen y el ambiente es de festejo como cualquier otro viernes, la gente baila al son de salsa y algunos otros beben en la barra, sin embargo no se escucha ni una sola palabra. Sin Palabras es el primer café bar para gente sorda, se inauguró hace tres meses en el corazón de la rumba en Bogotá, Chapinero. Tiene como fin ser un lugar para que las personas con esta condición socialicen y se sientan incluidas.

Una señora se sienta en una de las mesas de madera. El bombillo que cuelga se enciende para hacerle el llamado a uno de los meseros que como ella también es sordo. Sin embargo, a su lado se encuentra una persona oyente que curioso mirando la cartilla de señas intenta pedir una cerveza. -Ese es el reto de los oyentes, ahora les tocó adaptarse al mundo de los sordos- dice Christian Jean Pierre, dueño del lugar y quien no es sordo.

 En otra de las mesas está sentada Sara* llegó a Bogotá a sus 25 años proveniente de Boyacá. Fue diagnosticada con este síndrome desde su nacimiento, por esto, sus posibilidades escolares y ahora laborales fueron y son casi nulas. Aún sigue viviendo con sus padres, no sale de la casa y con las únicas personas con las que socializa es con su familia. Siempre se ha sentido marginada dada su condición, no sale a un sitio publico porque nadie puede entender su forma de comunicación, nadie le presta atención.

Descubrió el lugar porque una de sus sobrinas se lo mostro. Es la primera vez que entra a Sin palabras sus ojos se llenan de lágrimas porque no puede creer que en un lugar público se pueda sentir tan acogida, se comunica con los meseros en lengua de señas y pide un café con dos de azúcar. Han transcurrido 30 min y entra otro joven solo,  se sienta en la mesa de a lado y al poco tiempo le habla a Sara.

Se levantan y caminan hacia la parte posterior del lugar. Suena un merengue de Eddy Herrera. Sara y el joven comiezan a sentir las vibraciones a través de la madera negra de la pista de baile y empiezan a mover su cuerpo al ritmo de estas. No hacen falta las palabras para entender que allí ella se siente a gusto, se siente en casa, por fin siente que hace parte de lugar.

Ya son cerca de las nueve de la noche, Sara se despide de todos y sale caminando por la carrera séptima acompañada del muchacho sordo que estuvo con ella durante toda la velada. El era su primer amigo. 

*El nombre fue cambiado por petición de la fuente