Las escobitas: las caras de los que limpian la ciudad

Martes, 19 Mayo 2015 16:39

El pasado domingo 17 de mayo, se celebró con diferentes actividades en la ciudad el Día del Reciclador. Plaza Capital, quiso traer a alusión algunas de las historias de quienes se encargan de la limpieza en el corazón de Bogotá.

Encargados del aseo en el centro de la ciudad.||| Encargados del aseo en el centro de la ciudad.||| Foto: Gabriela Ríos C|||
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Cuando amanece, en el centro de Bogotá,  mientras muchos van afanados por la Avenida Jiménez para llegar a sus sitios de trabajo y otros para llegar a clase de siete de la mañana, en las diferentes universidades, las escobitas, como son conocidos comúnmente,  desde las 5:30 am comienzan  su  labor para limpiar y alzar la basura.

En este trabajo, usualmente son más mujeres que hombres. Sin embargo, en el recorrido de la Calle 26 a la Plaza de Bolívar, es familiar ver a Orlando Valencia barriendo los costados de la Carrera 7ma y a Diego Murillo, quien va una cuadra detrás de Orlando con un contenedor recogiendo las bolsas de basura llenas.

Los dos cumplen un horario de trabajo de 5:30 am hasta la 1:30 de la tarde, desde el 2012 cuando empezó la iniciativa de Basura Cero, ganando un salario de $740.000 y $790.000 respectivamente. Los dos son cabeza de familia, deben responder por el bienestar de sus esposas e hijos adolescentes, los cuales  estarán próximos a salir a la universidad.

“No es mucho lo que gano aquí, incluso muchas veces nos toca justo con lo necesario. Y ahora estamos esperando porque no se qué va a pasar con nosotros ahora que cambien de alcalde”, afirma Orlando, al recordar que en menos de un año su hijo mayor saldrá del colegio y desea ingresar a una universidad privada a estudiar a administración de empresas.

Ya son las 11:45 de la mañana y en medio de una llovizna, unas cuadras más adelante se encuentra Sorian Cabrera, una madre soltera de 43 años, recogiendo algunas papeletas del piso para terminar de llenar otra bolsa de las que el camión vendrá a recoger en pocos minutos.

Falta un poco más de una hora para que Sorian termine su turno, y ella repasa la limpieza de los andenes desde la Calle 2da hasta la 10ma. Y mientras camina con su impermeable amarillo para evitar mojar el uniforme, le brillan sus ojos al hablar de sus seis hijos, por quienes trabaja ahora por las calles del Centro de Bogotá.

“Yo me gano el básico en este trabajo. Vivo con mis hijos: Tatiana de 24 años, las gemelas de 20 Cindy y Yiseidy, Jordan de 18, Mariana de 16 y la ´pirula´ Carolina de 11. Vivimos en una casita pequeña en el barrio ´20 de julio´. No tenemos muchos lujos, pero los padrinos de mi hija mayor me ayudan con el estudio de ella, pues está estudiando medicina en la Universidad “.

Pasadas las dos de la tarde, un grupo de tres escobitas se sienta a tomar un descanso en el Eje Ambiental, al lado de la Universidad del Rosario. Mientras muchos pasan por su lado, camino a casa, con amigos, o con cara un tanto cansada, Ellos aprovechan para comerse una porción de fruta y reírse un poco.

Sandra Milena Mayorga, Sandra Milena Perdomo y Esneider Chinchilla, son tres amigos que trabajan desde hace 7 meses recolectando la basura del sector. Viven en Ciudad Bolívar con sus familias, y llevan apenas un poco más de una hora de trabajo. Su turno es hasta las 10 de la noche. En este tiempo recorren las cuadras de La Candelaria y llenan las 20 bolsas grandes (canecas) y 15 bolsas del resultado de lo barrido por cuadras.

Aunque tiene que ir por diferentes rutas, estos tres personajes suelen encontrarse cada tres horas para tomarse un leve descanso de 15 o 20 minutos, a pesar de que no sea mucho lo que puedan gastar para comprarse algo de comer para los tres.

“Es complicado trabajar en esto, porque yo tengo mis niños pequeños y muchas veces necesitan de muchas cosas, y con el sueldo me toca súper apretado además que muchas veces los puedo ver solo media hora al día antes de que se vayan a estudiar, porque cuando llego ya están acostaditos”,  afirma Sandra Mayorga,  al mencionar que su trabajo es una bendición pero que a la vez es duro no contar con un mejor apoyo económico.

En  Bogotá hay aproximadamente 1.800 personas trabajando por en el aseo de las calles y andenes. Muchos de estos pasan desapercibidos aún en el Centro, una de las zonas más transitadas de la ciudad. Ellos buscan seguir construyendo un futuro, muchos como cabeza de familia, desde los desechos que dejamos por ahí.