El uso del espacio público es clave en la reactivación del sector gastronómico

Sábado, 12 Septiembre 2020 20:32

El jueves 3 de septiembre inició la reapertura de restaurantes y gastro-bares en la capital. Se cerraron 100 calles y se implementaron diferentes modalidades como plazoletas, extensiones en andenes, y peatonalización de algunos sectores.

‘Bogotá A Cielo Abierto’ se mantendrá de jueves a domingo en lo que resta del año.|Zona peatonalizada y con extensiones entre calle 82 y calle 83, Chapinero.|Taquería Don Clemente en el piloto ‘A Cielo Abierto’.|Restaurante ‘Meraki’ ubicado en la Zona Industrial.|Los espacios públicos podrán ser usados para otras actividades culturales.||| ‘Bogotá A Cielo Abierto’ se mantendrá de jueves a domingo en lo que resta del año.|Zona peatonalizada y con extensiones entre calle 82 y calle 83, Chapinero.|Taquería Don Clemente en el piloto ‘A Cielo Abierto’.|Restaurante ‘Meraki’ ubicado en la Zona Industrial.|Los espacios públicos podrán ser usados para otras actividades culturales.||| Paula Rodríguez|Paula Rodríguez|Cortesía: Juan Carlos Cepeda|Cortesía: Diana Mera|Paula Rodríguez|||
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Cerca de 4.500 restaurantes reactivaron sus servicios a los capitalinos gracias a ‘Bogotá A Cielo Abierto’ según la Secretaría de Desarrollo Económico. Sin embargo, estos solo corresponden a uno de cada diez restaurantes que hay en la capital. Es decir que el 90% del sector gastronómico no se acogió a esta iniciativa. Aun así, lograron aumentar sus ventas, sobre todo en las localidades con más zonas dispuestas para el piloto: Usaquén, La Candelaria y Chapinero.

Óscar Ramos, alcalde local de Chapinero, afirma que más de 14.500 empleos se reactivaron en la localidad y funcionaron 303 restaurantes. A su vez, en La Candelaria abrieron 35 establecimientos.

Mientras que la gerente de la Zona Usaquén, Amparo Castilla, afirmó que en esta localidad operaron más de 100 restaurantes. "Esto llegó a tiempo, casi un 30 % de los restaurantes en Usaquén tuvieron que cerrar por cuenta de la pandemia".

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Los retos para el sector gastronómico

Pedro Jaramillo, dueño del restaurante Juancho Carrancho, ubicado en la localidad de Chapinero, abrió sus puertas con la modalidad de extensión en andenes. Jaramillo explica que, para él, no ha sido tan fácil la reapertura tanto como para los grandes restaurantes, pues tuvo que contratar nuevos empleados, capacitarlos y adquirir implementos para cumplir los protocolos de bioseguridad, lo que le representó costos.

“Intenté seguir con domicilios durante la cuarentena obligatoria, pero ya debía 78 millones de arriendo”, afirma Jaramillo. Donde antes tenía 34 mesas, ahora tiene once, así que sus ganancias no se igualan a antes del confinamiento. Aún así, la reactivación de la ciclovía le trajo más clientes el último día del programa piloto.

Según Luis Molina López, urbanista experto en planificación territorial, ‘Bogotá A Cielo Abierto’ tiene que ir acompañada de un conjunto de medidas que transformen el territorio y la movilidad. “En este contexto de pandemia, la peatonalización de vías y el cambio en la forma de transporte podría atraer más gente y generar efectos positivos para el comercio”, afirma. Molina agrega que aunque la capital ha venido avanzando en ciclorutas, esto no es suficiente y  debe complementarse con el mejoramiento de la seguridad en los espacios públicos.

Aunque algunos restaurantes usaron el espacio público, otros tuvieron que acomodar sus instalaciones para poder reabrir ya que donde están localizados el espacio es reducido. Es el caso de la Taquería Don Clemente, ubicada en la carrera 11 con calle 79, que hizo uso de sus terrazas para abrir con la modalidad plazoleta.

Solangie Prada, asesora en Seguridad y Salud en el Trabajo, explica que uno de los mayores retos para la Taquería Don Clemente fue poder adecuar las instalaciones para que cumplieran con los requisitos. La adquisición de trajes tyvek, caretas, guantes para todos los empleados y adecuación de lavamanos fue difícil, así como lograr los dos metros de distanciamiento en el espacio que tienen.

Un factor importante en la recuperación económica de este sector es el cumplimiento de las medidas de bioseguridad, expresa el economista Danilo Araque. “Si bien esto representa unos costos para los restaurantes y tardará tiempo, es necesario que los clientes recuperen la confianza en asistir a estos lugares, pues de esta forma aumenta la demanda”.

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Algunos se quedaron por fuera de la reactivación

Otro es el panorama de espacios gastronómicos ubicados en zonas industriales y cuyas instalaciones son reducidas, además sus clientes son principalmente empleados que, en su mayoría, están teletrabajando. El restaurante Meraki, ubicado en la zona industrial de Montevideo, ha estado cerrado durante toda la cuarentena. Diana Mera, dueña del lugar, afirma que intentó abrir en mayo pero no fue rentable pues no había clientes que pidieran domicilios. “Si quisiera abrir, por el reducido espacio, no cabrían personas y no sería práctico”.

Como los locales pequeños atenderían muy pocos comensales, aumentarían el costo de sus platos y perderían clientes, indica Araque. “Para ellos es casi imposible reabrir manteniendo el distanciamiento y sin tener pérdidas”, afirma Mera. Además, no solo el espacio es un limitante, sino su ubicación.

Ante esto, Molina López explica que muchos de los establecimientos que se encuentran en zonas populares o que conviven con otros gremios no podrán hacer uso del espacio público, pues afectarían otras actividades comerciales.

‘Bogotá A Cielo Abierto’, ¿llegó para quedarse?

La gerente de la Zona Usaquén, Amparo Castilla, asegura que los tramos dispuestos para esta iniciativa se han establecido con el fin de volver esta solución una forma atractiva de realizar actividades comerciales que se podría mantener. De hecho, desde la Alcaldía se han considerado darle diferentes usos a estos espacios públicos con otras actividades culturales y de recreación.

En muchos países de Europa, incluso antes del coronavirus, los restaurantes ya operaban con este tipo de modalidades,expresa Molina López. La peatonalización de la Carrera Séptima y el Eje Ambiental son ejemplos de cómo se ha transformado el espacio público en la ciudad. “Pese a que funciona en algunas zonas, hay otras realidades barriales que hacen que siga siendo un reto. Aunque, sin duda, se buscarán formas de adecuarlas para reactivar la economía en estos sectores”.