José Manuel Restrepo propone “Colombia Milagro”: seguridad, ajuste fiscal y crecimiento económico

Jueves, 21 Mayo 2026 19:37
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El exministro y fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, por el movimiento Defensores de la Patria, plantea reducir el Estado, atraer inversión y reformar la educación para impulsar el desarrollo del país. 

Aberlardo de la Espriella y Jose Manuel Restrepo||| Aberlardo de la Espriella y Jose Manuel Restrepo||| Cortesía: Prensa - Abelardo de la Espriella|||
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José Manuel Restrepo (Bogotá, 1969) es un economista, académico y exministro, con una trayectoria marcada por la gestión económica, la educación superior y la formulación de política pública. Economista de la Universidad del Rosario, con estudios de posgrado en instituciones como la London School of Economics y la University of Bath, ha combinado su formación técnica con una amplia experiencia en el sector público y en la academia. 

Fue ministro de Comercio, Industria y Turismo (2018–2021) y posteriormente ministro de Hacienda (2021–2022), durante el gobierno de Iván Duque (2018-2022), en el cual lideró la política económica en un contexto de crisis derivada de la pandemia de COVID-19. Su gestión estuvo enfocada en la reactivación económica, la estabilidad fiscal y el impulso al sector empresarial, en medio de debates sobre reformas tributarias y sostenibilidad de las finanzas públicas. 

En el ámbito académico, ha sido rector de instituciones como la Universidad del Rosario y la Universidad EIA, consolidando un perfil técnico con énfasis en educación, desarrollo económico y análisis de políticas públicas. En 2026 Abelardo de la Espriella lo anunció como fórmula vicepresidencial a través de redes sociales, en una apuesta por complementar el perfil político de la campaña con experiencia económica y credibilidad técnica. 

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Tras su trayectoria en la academia y en ministerios técnicos como Hacienda y Comercio, ¿cuál fue el detonante personal y democrático que lo llevó a aceptar la candidatura vicepresidencial de Abelardo de la Espriella? 

Decidí dar este paso porque veo un riesgo grande para la democracia y para las instituciones del país, e incluso para el modelo económico que, con todas sus dificultades, ha sido en términos generales exitoso. Me preocupa especialmente la posibilidad de una constituyente en ciertos términos, porque podría representar un punto de quiebre para la estabilidad institucional. 

Creo que este es un momento en el que uno tiene que asumir la responsabilidad que le corresponde, a partir de la formación, los privilegios y la experiencia que ha recibido del país. No hacerlo sería una deuda con las futuras generaciones, con nuestros hijos y con quienes vienen detrás, en un momento que considero decisivo para Colombia.  

Por eso, más allá de los costos personales, siento que es un tiempo para dar un paso adelante, con vocación de servicio, y apostarle al futuro del país con determinación. 

¿En qué consiste exactamente el concepto de "Patria Milagro"? 

El concepto parte de reconocer que Colombia, por sus condiciones, su biodiversidad, la riqueza de sus territorios, su cultura y el talento emprendedor destacado en la región, tiene una enorme oportunidad de proyectarse hacia el futuro y construir desarrollo con base en ese potencial. 

En ese sentido, hablamos de una “Colombia milagro” como una apuesta por un país que avance con esperanza y visión de largo plazo. Es un enfoque inspirado en experiencias internacionales como Corea del Sur, Chile, Irlanda o Israel, que lograron transformaciones profundas a partir de una clara vocación de crecimiento, innovación, desarrollo productivo y mejoramiento social. 

La idea es salir de la confrontación del presente, de la polarización y las disputas coyunturales, para concentrarse en un proyecto de país que valga la pena construir, que mire hacia adelante y que permita aprovechar las capacidades de Colombia para generar bienestar y progreso sostenible. 

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En la campaña mencionan reiteradamente que no son políticos y que hacen parte de un grupo de personas que nunca han vivido del Estado ¿Cómo equilibrar el discurso de “los nuncas” con la realidad de recibir apoyos de políticos tradicionales durante la campaña? 

Lo primero es aclarar que la animadversión no es contra los políticos como personas. Hay políticos serios, decentes e íntegros, y quienes compartan esta causa son bienvenidos. La crítica está dirigida a una forma tradicional de hacer política, en la que ciertos liderazgos o estructuras partidistas llegan a las campañas con condicionamientos y expectativas de intercambio frente al ejercicio de gobierno. 

En ese sentido, si un político honesto quiere sumarse, no hay ningún inconveniente. Sin embargo, es importante precisar que José Manuel Restrepo no ha pertenecido a partidos políticos ni ha hecho carrera electoral tradicional. Su llegada al gobierno se dio desde la academia y el ámbito técnico, y aunque ha ejercido política pública, no se ha desempeñado como un actor de la política partidista. Por ello, su perfil se distancia de las prácticas tradicionales y se ubica más en el terreno de la gestión técnica y el servicio público. 

Desde su perspectiva ¿cuáles son las tres problemáticas más urgentes del país? 

El problema más grave que enfrenta hoy el país es, sin duda, el de la salud, que se ha convertido en una crisis de carácter humanitario. Cuando una gran parte de los pacientes no tiene acceso completo a medicamentos, cuando se cierran servicios y se registran muertes evitables de niños y jóvenes, se evidencia un deterioro profundo del sistema que requiere atención urgente. 

A esto se suman dos desafíos estructurales. Por un lado, la inseguridad, marcada por un aumento de la criminalidad en distintas formas como el narcotráfico, la extorsión y el terrorismo. Por otro, la situación económica, con unas finanzas públicas debilitadas, un déficit fiscal creciente y un nivel de endeudamiento elevado, en un contexto de bajo crecimiento impulsado principalmente por el gasto público y no por la inversión privada. 

¿Cuál es su hoja de ruta para reducir el tamaño del Estado y, en ese mismo marco, cómo planean transformar la Cancillería para convertirla en un motor de comercio exterior y atracción de inversión?  

Colombia enfrenta una situación fiscal insostenible debido a un exceso de gasto financiado principalmente con deuda pública, lo que ha llevado al país a un límite crítico de endeudamiento. Por ello, se propone reducir el tamaño del Estado, especialmente en burocracia y gasto ineficiente, al tiempo que se fortalece la lucha contra la corrupción, la evasión y el contrabando. Más allá de equilibrar las finanzas, el objetivo es generar confianza en los mercados internacionales para atraer inversión y reducir la carga tributaria, especialmente para micro y pequeños empresarios. 

En paralelo, se plantea una agenda de desregulación que elimine trabas y simplifique los trámites para el sector productivo, junto con el impulso a sectores estratégicos como la agroindustria, las energías, el turismo sostenible, la industria 4.0 y los servicios basados en conocimiento. La combinación de estas medidas busca reactivar el crecimiento económico y aumentar el recaudo a partir de una economía más dinámica. 

En materia internacional, la propuesta apunta a fortalecer el rol económico de la diplomacia, articulando al Estado con actores globales para atraer inversión y promover el comercio. Se plantea que las representaciones diplomáticas asuman funciones más activas en estos frentes, siguiendo modelos como el de Chile, y que entidades como ProColombia evolucionen hacia un rol más estratégico, cercano al de una banca de inversión enfocada en estructurar y promover proyectos de alto impacto. 

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¿Cómo será la política de seguridad en su eventual gobierno y qué estrategias plantean para combatir la corrupción y recuperar la confianza en las instituciones?  

La política de paz total ha demostrado ser, desde esta perspectiva, un fracaso, en la medida en que ha derivado en mayores niveles de impunidad y en una relación permisiva con estructuras criminales. Según este enfoque, lejos de reducir la violencia, se han incrementado delitos como el secuestro, la extorsión y los ataques contra la fuerza pública, lo que evidencia una estrategia mal orientada y débil en el ejercicio de la autoridad. 

Frente a ello, se plantea desmontar ese modelo y reemplazarlo por una política basada en el sometimiento a la justicia, el fortalecimiento institucional y el respaldo a la fuerza pública, dotándola de mayores capacidades humanas, tecnológicas y presupuestales. Esta estrategia se complementaría con acciones directas contra economías ilegales como el narcotráfico, incluyendo erradicación, fumigación, extradición y extinción de dominio, y la minería criminal, así como con programas específicos para combatir la inseguridad urbana y la extorsión. 

En materia de corrupción, la apuesta es garantizar independencia desde la campaña, evitando compromisos con partidos tradicionales que condicionen la toma de decisiones. A nivel institucional, se propone incorporar herramientas tecnológicas como sistemas basados en blockchain para transparentar la contratación pública, regular el lobby ante el Congreso y crear un bloque anticorrupción articulado entre el Gobierno y los órganos de control, con el fin de investigar y sancionar de manera más efectiva y visible los casos de corrupción. 

¿Cuáles son las propuestas que plantean para los jóvenes? 

La propuesta para los cerca de 2,5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan se centra en programas de formación de ciclo corto, de entre seis y ocho meses, orientados a competencias de la cuarta revolución industrial, como inteligencia artificial, programación, software, bilingüismo y economía del cuidado. El objetivo es que estos jóvenes desarrollen habilidades que les permitan acceder al mercado laboral y transiten hacia esquemas de “sí estudia o sí trabaja”. Esto se complementa con una estrategia de educación virtual mediante una universidad digital, con apoyo en conectividad y tecnología para poblaciones vulnerables. 

En educación superior, se plantea reformar la Ley 30 para hacerla más flexible, pertinente e internacionalizada, además de fortalecer el ICETEX con créditos más blandos y de largo plazo, sin eliminarlo. También se propone retomar un modelo tipo Ser Pilo Paga, basado en el mérito, que permita a jóvenes talentosos con limitaciones económicas acceder libremente a la universidad de su elección. 

En paralelo, la estrategia incluye un fuerte impulso al emprendimiento juvenil, mediante el fortalecimiento de ecosistemas con acceso a capital semilla, crédito subsidiado, mentoría, capacitación, tecnología y mercados. Esto abarca iniciativas específicas como escuelas de emprendimiento rural para miles de jóvenes en municipios del país, así como programas dirigidos a mujeres, personas con discapacidad y cuidadores, con el fin de ampliar oportunidades productivas en distintos sectores de la sociedad. 

Ante la proximidad de las elecciones, ¿cuál es el mensaje central para los jóvenes y para quienes están indecisos? 

No considero que exista realmente una división rígida entre izquierda y derecha en la ciudadanía. Esa categorización suele concentrarse en ciertos sectores urbanos, pero para la mayoría de los colombianos lo verdaderamente importante es que se respondan sus necesidades concretas: seguridad, salud, vivienda y educación.  

La apuesta es actuar con coherencia en principios, pero enfocada en resolver problemas reales, más allá de etiquetas ideológicas. En el diálogo con la gente se percibe un cansancio frente a la política tradicional: frente a gobiernos que prometen y no cumplen, a la corrupción y a la falta de atención a los más vulnerables. La propuesta busca responder a ese malestar con acciones concretas y con un compromiso claro de poner al ciudadano en el centro de las decisiones. 

A los jóvenes, en particular, la invitación es a participar activamente, no solo ejerciendo el derecho sino el deber de votar, y hacerlo de manera informada y consciente. Es clave evaluar las propuestas con responsabilidad, especialmente aquellas que pueden afectar la institucionalidad y el futuro del país. La apuesta es construir un proyecto con esperanza, enfocado en más seguridad, mayor prosperidad económica y más justicia social, con un compromiso real con los sectores más vulnerables y con el desarrollo sostenible del país. 

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