La diversidad lingüística y cultural, reflejo de la riqueza de Colombia

Miércoles, 18 Septiembre 2019 11:07

A nueve años de la creación de la Ley 1381 o Ley de Lenguas, es necesario hacer un repaso de las políticas lingüísticas implementadas en el país y cuáles son sus efectos en la configuración sociolingüística actual.

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Este 17 de septiembre se llevó a cabo en la Universidad del Rosario un conversatorio para reflexionar acerca del avance de la Ley 1381 o Ley de Lenguas que existe hace más de nueve años. Este conversatorio estuvo dirigido por John Freddy Chaparro, docente de la Universidad Nacional de Colombia y Magister en lingüística y Aty Gunnara Jamioy, asesora sobre temas indígenas en la dirección de poblaciones del Ministerio de Cultura.

Este espacio se dividió en tres partes. En la primera se ahondó en las lenguas nativas de Colombia y su compleja situación social, luego, se hizo un breve repaso a la historia de las políticas lingüísticas y, por último, se reconocieron los logros de estas políticas de planificación y los retos que se han presentado desde su creación y los que en un futuro deben asumir.

Para Aty Gunnara estos espacios hacen parte del reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística del país. Las promociones de estas actividades dan una perspectiva diferente, donde se demuestra que esta riqueza tanto cultural como lingüística no es aislada de la realidad de los estudiantes, sino que se encuentra en procesos como la educación en las distintas universidades.

Por otra parte, para Chaparro, cada vez se hace más necesario reconocer que hay diversidad lingüística y que hay una ley que la protege, pero que a su vez eso demanda una responsabilidad importante, no solo por parte del estado sino por todos los ciudadanos que contribuyen a la protección y fortalecimiento de estas lenguas nativas.

A pesar de que desde el 2010 se promulgó la Ley 1381, donde se especifica la responsabilidad del Estado para proteger las lenguas nativas, divulgarlas en los medios de comunicación, reconocer el derecho de los hablantes a no ser discriminados por hablarlas, fomentar materiales de lectura traducidos, formación docente para la enseñanza de las lenguas indígenas, entre otros, ésta aún no se ha materializado correctamente para poner en práctica su aplicación.

Según Chaparro, “se han hecho muchas acciones en pro del fortalecimiento de las lenguas, sin embargo, no son suficientes. Realmente debe haber una articulación entre las entidades correspondientes, como ministerios -Educación, Cultura, TIC-, entidades territoriales y las mismas comunidades, para que ese sueño de lograr el mantenimiento de la diversidad lingüística sea una realidad no solo escrita en el papel”.

Sin embargo, para que este proyecto sea fructífero en un futuro es necesario que las mismas comunidades se apropien y responsabilicen del rol que tienen como hablantes, que se informen y que, así como se logró reconocimiento y apoyo por parte de las entidades estatales con la Constitución de 1991 y con esta Ley de Lenguas, sigan en la lucha por la preservación de los valores culturales, que no son solo suyos, sino que hacen parte de la diversidad lingüística que tiene Colombia.

Algo a destacar y que tuvo gran relevancia durante el conversatorio es el hecho de que todos los presentes, e incluso los moderadores del conversatorio, concordaron en la idea de que la política está bien estructurada, pero no tiene ningún efecto si no hay acciones concretas que emanen de las mismas comunidades y que exijan a las organizaciones promover la preservación de las lenguas.

Hay elementos que son necesarios proteger y preservar de nuestra cultura, no solo es reconocer las lenguas oficiales, pues esto es un suceso que se dio desde 1991, es que las comunidades tengan el derecho a usar sus nombres reales, que haya acompañamiento en la recuperación de las lenguas, que haya planes de fortalecimiento de las lenguas que se están perdiendo, es necesario que no solo los indígenas exijan el reconocimiento de sus derechos, es algo que nos compete a todos como sociedad.