El costo de salvar una vida: robo o activismo

Martes, 24 Septiembre 2019 11:52

Se multiplican las acciones de grupos animalistas a través de la liberación y rescate de ganado que va al matadero. ¿Acciones para despertar consciencia o o actos que limitan con la ilegalidad? Un debate que en Colombia apenas empieza. 

Miembros de DXE en una manifestación||| Miembros de DXE en una manifestación||| Cortesía DXE|||
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Vestidos como si acabaran de salir de una fiesta o con ropas oscuras, un grupo de cinco o seis activistas montan guardia en la vía que conecta el municipio de Facatativá con Bogotá. Ana, una de los miembros, cuenta que esta carretera es una de las principales al momento de transportar ganado a la capital del país. A eso de las 4 a 8 de la mañana la vía está desolada, solo pasan en espacios de media hora camiones que llevan en su interior reses, cerdos o pollos.

En medio de esa desolación y con un frío característico de la mañana de sábado, se ve venir un camión cargado con cerdos. Los miembros ponen sus celulares en vibración y se acomodan en sus posiciones, dos van a distraer el conductor y otros tres realizaran la liberación del animal. Semanas de investigación y planeación están por ponerse en acción, dos de los miembros alistan la rampa que armaron días atrás y otro alista una camioneta a unos cuantos metros.

Se atraviesan en la vía y causan que el camión se tenga que detener, lo interceptan y Ana junto con otro miembro empieza a distraer al conductor mientras en la parte de atrás intentan abrir las puertas que contienen los animales. "Acabamos de salir de una fiesta y vamos para Bogotá. ¿nos puedes acercar? ". Los chillidos de los cerdos ayudan a que no se escuche el ruido de lo que está pasando atrás, aunque se hace con mucha discreción, ya han ubicado la mini-rampa para bajar al ganado.

El conductor se impacienta, ya son más de 15 minutos, y los miembros que hablan con él les toca improvisar y decirle que por favor esperen a otro amigo. Por fin logran bajar el primer cerdo y la camioneta del equipo se empieza a acercar, detrás de él salen otros dos y los celulares vibran en señal de éxito. Los cerdos están en la camioneta y serán llevados a un santuario vegano.

Media hora o menos, eso es el tiempo que disponen los miembros de DXE Bogotá  para llevar a cabo su misión. Esta organización, que en sus siglas en inglés significa Direct Action Everywhere, busca la liberación y conciencia animal a través de acciones no violentas. La liberación animal tiene como objetivo luchar contra el maltrato a los animales y el antiespecismo, que es cuando se cosifica a los seres vivos no humanos y son vistos sólo como un producto. DXE hace esta liberación animal desde el activismo vegano y desde disrupciones al espacio público, como manifestaciones en centros comerciales con carteles o en eventos como la llamada fiesta taurina.

Otra forma de activar es la acción directa, esta consiste en intervenir el transporte donde van los animales hacia el matadero o rescatándolos de los laboratorios científicos u otros sitios donde se encuentren expuestos a tratamientos violentos. Esta forma de activismo es menos conocida porque a la vista de algunos limita con la ilegalidad. Guillermo Higuera, transportador de ganado, afirma que lo que hacen "es un robo que afecta solo a los de abajo, a los que necesitamos el trabajo". En los últimos seis meses Guillermo y otros dos compañeros han tenido que responder por el ganado incompleto que llega al Matadero.

Al Frigorífico San Martín, ubicado en la Avenida ciudad de Cali con 13, llegan 1800 cabezas de ganado. Estas pertenecen a grandes industrias ganaderas que están adscritas a Fedegan y que por esto tienen un sistema de transporte organizado.  Transportadores como Guillermo son contratados de vez en vez y no cuentan con un contrato de trabajo, sino que se les paga por el viaje. Un flete de 14 animales desde Villavicencio o la Costa puede costar desde $600, si la carretera esta buena, hasta $1.800.000. Este precio cubre riesgos como lastimarse al momento de cargar, que algún animal llegue enfermo, o que los roben.

Este último riesgo se ha ido incrementando en el último año con la aparición de bandas criminales como Los Sabaneros. Cuando son estas bandas las que toman el ganado los transportadores ponen inmediatamente la denuncia, pero cuando es el caso de una camada de pollos, de una res o de tres cerdos saben que tienen que cubrir el valor del animal. "Uno sale con el ganado contado y apenas llega a Bogotá lo cuentan. Si faltan animales a uno lo tildan de ladrón y le toca pagarlo", afirmó un compañero de Guillermo.

Aunque las autoridades del matadero conocen la situación no hay manera de evitar el pago. Un controlador del frigorífico afirmo que ello les advierten a los transportadores que no paren en la carretera bajo ninguna situación, solo para comer, si lo hacen por otro motivo es bajo su responsabilidad. Por esta razón ante la Fiscalía no existen denuncias ya que ellos sienten que no tienen pruebas y que como las mismas autoridades del matadero les han dicho, es su culpa por dejarse distraer. 

Frente a esto un miembro de DXE afirmó que sabe que las consecuencias son graves, pero ellos se enfrentan a un dilema moral. Por un lado, está la vida de los animales y por el otro el daño a los trabajadores que solo están cumpliendo con su labor, pero al momento de hacer el balance "la vida vale mucho más que la perdida de plata".