Alberto Camargo y el fútbol de los años sesentas

Miércoles, 10 Julio 2019 19:18

Breve historia del fútbol semiprofesional colombiano del siglo pasado contada por un exjugador bogotano.

Nómina campeona Independiente Santa Fe 1960. Foto: Especiales del León.||| Nómina campeona Independiente Santa Fe 1960. Foto: Especiales del León.||| |||
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A sus casi 70 años, Alberto Camargo está lejos de ser un hombre popular o reconocido, sin embargo, tiene marcada en su cuerpo una historia particular. Fue jugador de fútbol desde la década de los 60' en Colombia y aunque su nombre no figura en las plantillas campeonas de los grandes equipos ni está cerca de tener un lugar dentro del glorioso inicio de nuestro balompié, si tiene un lado B de esta historia. Las muchas divisiones o ligas de fútbol aficionado en Bogotá fueron la columna vertebral para el surgimiento de la competencia oficial inaugurada en 1948, y la vida del señor Alberto se desarrolló casi en su totalidad en ellas.

Se define a si mismo como un hombre tranquilo, cualidad que se ve reflejada en su forma de hablar más bien lenta y pausada, disfruta de cada recuerdo que sale de su boca, en especial si incluye a su nieta. Es un hombre alto y delgado, sus manos son inquietas y parece estar pendiente de cada cosa a su alrededor.

Alberto habla de sus pasiones y sus recuerdos más preciados, de cómo llegó al deporte y por qué se quedó, cuenta sobre sus amistades y ex compañeros de campo, de lo que era jugar “a la pelota” en la segunda mitad del siglo pasado, de sus motivaciones y su trayectoria. La vida deportiva de Alberto Camargo es fácilmente un espejo del fútbol de segunda en el siglo XX colombiano, del juego del barrio, de bancada y de la familia y los amigos, del deporte que vio nacer a los grandes jugadores bogotanos de antaño como Alfonso 'El Maestrico' Cañón o Alonso 'El Cachaco' Rodríguez.

"Yo me inicié en el año 62’ con la inauguración del torneo de la división bogotana de fútbol, que era la entidad que promocionaba las categorías desde la pre infantil hasta la profesional a la que llegábamos muy poquitos. Ahí tuve una oportunidad muy bonita porque la inauguración la hicimos en el estadio El Campín, entonces para mi fue un orgullo a los doce años pisar la grama del estadio y jugar. Fue una experiencia muy linda, pasé por todas las categorías de fútbol que se hacía en esa época, hice una carrera completa", relata.

¿Recuerda sus primeros campeonatos, a sus compañeros?

Si, fui campeón en el año 63 en preinfantil, en infantil en el 64’, de ahí pasé por la categoría tercera división y fuimos campeones en el año 68’. En las categorías de infantil y pre infantil jugaba con una persona que era muy dedicada al fútbol que se llamaba Carlos Polanía, 'Polo' le decíamos, y jugábamos con el equipo Independiente Colombia. En el año 68’ Seguros Aurora nos brindó un patrocinio y fuimos campeones en la liga de fútbol de Bogotá. De ahí seguimos en la categoría y pasamos a la primera división.

¿Cuánto tiempo jugó en la primera división?

Jugué en la primera división durante doce años, aunque en esa época se jugaba hasta los 21 años y once meses, pero no, debido al estado físico y los equipos con los que participé me pude sostener hasta los 31 años en la primera división.

¿O sea que la liga era casi sub-20?

El primer torneo de fútbol sub-20 se jugó en el año 1970, iniciamos en junio. Yo participé con la metropolitana de clubes de fútbol, que era la antigua liga de Cundinamarca, de ahí, de 310 jugadores sacamos 22 para representar a la liga, tuvimos la oportunidad de ser campeones, fue el primer torneo sub-20, de ahí Santa Fe se interesó por el equipo y pasamos la mayoría a jugar con ellos.

¿Con quién compartía camerino en Santa Fe?

En Santa Fe tuve la oportunidad de jugar con Miguel Ángel Basílico, con Bernardo Chía, con los hermanos Tovar, con una persona muy querida en Argentina que era Juan Carlos Sarnari “El Nene” que también era el capitán de la Selección argentina, porque en esa época en la primera división se jugaban seis argentinos y tres o cuatro colombianos.

¿Cómo era el tema económico para un futbolista de esa época?

Ser futbolista no era una carrera que uno podía decir, ¡es que en esto se hace plata!, mentiras, eso uno se ganaba para medio vivir, no era la oportunidad que tiene hoy de ganar muchos millones de pesos, no, se ganaba uno o dos sueldos mínimos; pero lo hacía uno como con mucho amor, como mucha entrega al club ¿sí?, nosotros decíamos “sudamos la camiseta, la hacemos respetar” y era, era más esa vocación de jugar, de sobresalir, de ser alguien, de figurar en el fútbol que por dinero.

¿Usted en qué posición jugaba?

Yo soy defensa centro, como líbero, y digo soy porque todavía juego.

¿Recuerda algún partido que al día de hoy le guarde un cariño especial?

Bueno, el torneo cuando fuimos campeones que lo jugamos en El Campín, el torneo sub- 20, jugaba Santa Fe y el Cúcuta Deportivo. Nosotros jugamos con la entidad corporación de fútbol y ese día pues tuvimos la oportunidad de ganar 2 a 1 pero fue un partido a muerte, fue muy duro, que nos entregamos totalmente, dimos lo que teníamos, pero queríamos conseguir ese título y esa entrega nos sirvió muchísimo y lo recuerdo con mucho cariño por eso mismo.

¿Recibían algún tipo de ayuda o patrocinio de la gente?

Claro que si, como en todo había personas que dieron mucho en el fútbol como don Francisco Sanabria con Imprenta Nueva Granada, don Héctor Rentería con Solferino y compañía, don Marcolino con los Almacenes El filtro y muchísima gente que nos ayudaba con patrocinios y cosas pequeñas para nosotros y muchas veces hasta para nuestras familias.

¿Qué vino después de haber estado tanto tiempo en el fútbol?

Ya de ahí seguimos jugando todos los torneos amateurs que se jugaron en Bogotá, podemos decir que participamos en todos, no se nos quedó ninguno. Jugamos Olaya, Velódromo, Normandía, Tabora, Bonanza, Boyacá, Timiza… mejor dicho, nos jugamos todos los torneos de fútbol de Bogotá.

¿Sigue con los mismos compañeros de camerino de esa época?

Lo que nos ha ayudado un montón ha sido la amistad que nos quedó de los equipos profesionales, por ejemplo, la rivalidad que teníamos los de Santa Fe y los de Millonarios, que en el campo lo normal era gritarnos, empujarnos, nos tratábamos terrible y todo, pero cuando se acababa el partido ya era el abrazo y las felicitaciones si tocaban.

Lo cierto de eso es que hoy en día tenemos nuestros equipos de Máster, tanto de Santa Fe como de Millonarios y todavía vamos y jugamos, acabamos el partido y hacemos lo mejor que se ha podido inventar; el tercer tiempo, que es en la tienda con la cervecita en mano y toda la cosa. Nos quedó después de todo eso, una amistad muy bonita, no hay rencores de nada.

Usted dice que mantiene muy buenas amistades con los jugadores de antaño, supongo que entre ellos hay algunas figuras.  

Es muy lindo eso de las grandes amistades con la gente, Arturo Segovia, Luis Gerónimo López, Willington Ortiz son personas que cogieron cierto renombre y con los que duramos mucho tiempo jugando. Entonces hay una amistad muy linda, agradable, quedó eso muy bonito y por eso me extraña mucho el comportamiento de las barras hoy en día.

¿Cómo era en esa época ese tema?

En esa época me acuerdo mucho que nosotros y en general toda la gente que iba se hacía en occidental o en oriental, eso no importaba, pero nos sentábamos todos juntos, de Santa Fe y Millonarios sin ningún problema, se acostumbraba llevar la famosa bota con el aguardiente o con el refajo, estábamos en el partido y la bota era para todos. No mirábamos colores ni camisetas, terminaba el partido y así mismo salíamos todos para el Palacio del Colesterol que eran los restaurantes, ahí pedíamos una o dos picadas para todos y nos sentábamos a comentar del partido sin ningún problema. Nunca tuvimos una pelea, de pronto algún comentario sobre el triunfo o la derrota, pero nunca nada grave ni ofensivo.

¿Qué es lo que más extraña de compartir el fútbol como antes?

La libertad de expresar lo que uno sentía. En esos momentos de victoria o derrota siempre la opinión y la discusión estuvo acompañada de un gran respeto mutuo, nunca tuvimos alguna agresión ni nada de esas cosas que se ven hoy porque ganó Santa Fe o Millonarios. Hay épocas en las que Santa Fe está mejor, o Millonarios está mejor y el uno le gana al otro, pero eso está bien, en los deportes como en la vida se tiene que aprender a ganar y a perder, no tenemos por qué agredirnos ni faltarle al respeto al otro.

¿Usted es hincha de Santa Fe supongo?

Toda mi vida, desde muy niño porque, cuando yo tenía más o menos siete u ocho años y en esa época llegaron seis argentinos para Santa Fe que fueron Leonardo Bevilacqua, Alberto Perazzo, Guillermo Milne, Miguel Resnik y Osvaldo Panzutto , ellos entrenaban en la Universidad Nacional y yo tenía que pasar por ahí porque estudiaba a un lado entonces me quedaba con ellos jugando.

¿Le gustaría decir algo más?

Tengo una anécdota muy bonita. Yo no podía jugar con zapatos porque en esa época el zapato venía con tachuela, clavado, entonces le pegaba uno a cualquier cosa y se abría, y por eso en mi casa me prohibían jugar al fútbol, porque dañé muchos, pero muchos zapatos así. Pero sí, eso fue una anécdota muy bonita jugando con ellos y me decían “este pibe va a llegar, va a llegar” y eso era una gran motivación para jugar y seguir cada paso que podía ¿sí? Son cosas muy lindas que me ha dejado este deporte. Ya con el tiempo en la escuela donde yo estudiaba entonces ya era el capitán del curso, el que dirigía el equipo, el que organizaba todo, y así digamos que paso mi vida en el fútbol.