Detrás de una mente maestra

Viernes, 27 Abril 2018 07:48

Carlos Sánchez, director musical, prepara para el 11 de mayo un concierto con el coro de la Universidad del Rosario. Conózcalo.

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Coordinador artístico del Instituto de Lenguas de la Universidad Distrital (ILUD), creador del proyecto de coros de esta misma institución y director del coro de la Universidad del Rosario. Estas son las actuales labores de Carlos Sánchez, un hombre que empezó el desarrollo de su vida artística desde muy joven.

Carlos Arturo Sánchez Aguilar nació en Venezuela, pero creció en Medellín y se considera 100% colombiano. Sus padres nacieron en Colombia y siguen residiendo en el país, al igual que él.

Desde pequeño se interesó por la música, inició clases de piano e hizo parte de un coro infantil a los siete años. Sus padres siempre fueron promotores de sus deseos, pero cuando se enteraron de que quería ir a la universidad a estudiar música, hubo preocupación por su futuro financiero.

Actualmente, Carlos reflexiona sobre ello y comprende que en el mundo artístico es difícil llegar a la cima, pero no imposible. Sabía que para triunfar en Colombia como director musical debía prepararse muy bien académicamente. “Al tener varios títulos se abren muchas puertas”, menciona, antes de contar su recorrido académico.

Realizó sus estudios escolares en el Instituto Colombo-Venezolano y un pregrado en licenciatura en música, en la Universidad Adventista de Colombia en Medellín. Migró a Bogotá a seguir cumpliendo sus sueños, donde entró a la Facultad de Artes de la Universidad Antonio Nariño, en la que realizó una especialización en dirección musical. Aún con ansias de seguir aprendiendo, ingresó a la Universidad Nacional de Colombia y culminó una maestría en dirección de coros. Además, entre el año 2013 y 2015, estudió en un curso de dirección de orquestas, lo cual le permitió que el Royal School of Music de Londres lo certificara como director.

Sánchez también hizo parte del coro de campanas de la universidad en la que realizó el pregrado. Más adelante se habría de convertir en el director de este mismo coro. Allí inició su experiencia laboral, luego, en la capital, trabajó en la Filarmónica de Bogotá. “La música puede ser un trabajo estable y muy rentable, si lo sabes encaminar”, asegura Carlos, quien ha sido parte de varios proyectos artísticos que han sido reconocidos nacional e internacionalmente. A su hoja de vida cada vez se le agrega más experiencia.

Sin embargo, no todo es color rosa en la vida de un artista, hay momentos difíciles que solo dejan dos opciones: rendirse o seguir intentando. Carlos Sánchez cuenta una anécdota de cuando apenas estaba iniciando su vida profesional como músico: “Yo toqué en Sones y Tambores, una agrupación de música colombiana. Allí me pidieron que tocara la armónica para una obra. Llegó la hora de la presentación y quedé en silencio, no pude tocar ni siquiera una nota en toda la hora”. Carlos dice que experiencias como estas han enriquecido su vida profesional, pues todo le ha dejado una enseñanza de superación.

El apoyo de sus padres ha sido muy importante. “Mi madre ha sido fundamental en toda mi carrera. Ella tenía una frustración porque quería ser música, le encanta cantar y quería tocar piano. Por eso ella me incentivo de niño a tomar estos cursos”, asegura el director. Asimismo, considera que el aliento y la ayuda de personas con alto grado de poder, y de los colegas, es fundamental para el crecimiento profesional y personal.

“Cuando era niño mi figura musical fue el maestro Ricardo Pedroza. A medida que va pasando el tiempo y uno va estudiando eso va cambiando. Actualmente admiró mucho por su estilo musical y personal al director Claudio Abbado”, cuenta Carlos. Al preguntarle por sus gustos musicales, entre risas dice “el silencio”. ¿Es posible que un director musical prefiera escuchar el silencio? Aparentemente sí. Después dijo que tiene una tendencia por escuchar música clásica, música de orquesta o de coros.

Ahora bien, más allá de esto y en los momentos en los que, según él, “no quiere pensar en nada”, pone en su reproductor de música canciones de Coldplay y rock en español, que lo lleva años atrás, a su adolescencia, cuando fue tecladista de una banda de rock llamada Mr Peck.

“Los momentos más complejos no son los musicales, lo difícil es vender la idea del proyecto y que las personas se motiven a realizarlo, y que le metan la misma pasión que uno. Eso ha sido lo más difícil de mi carrera”, afirmó el músico. Carlos tiene claro que el arte no solo es un producto de distracción, sino que debe aportar a la educación. Se emociona al decir que la música puede ser transformadora en la vida del ser humano: “Esta transformación es mucho más pertinente para quien la hace, pues se está dejado el alma en cada composición. Y eso es lo que se le transmite al público”.