Oasis: un lugar de descanso para los habitantes de calle

Martes, 31 Mayo 2016 15:41

El Instituto Distrital para la Protección de la niñez y la juventud (Idipron), junto con Unidades de Protección Integral (UPI), buscan luchar en contra de la discriminación social y a favor de la inclusión.

Unidad de Protección Oasis|||| Unidad de Protección Oasis|||| Fotografía cortesía de Ana María Mendoza Delgado||||
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La mayoría de los ciudadanos desconocen las labores que se llevan a cabo para ayudar a dignificar la vida de los habitantes de la calle, muchos creen que el único aporte que ellos reciben son las monedas que las personas les dan, sin embargo, el Instituto para la Protección de la niñez y la juventud (Idipron), ha trabajado desde su creación en 1967, para desarrollar proyectos que favorezcan a la población vulnerable y que trabajen en pro de la integración de dicha población a la sociedad.

Es así como Idipron cuenta con Unidades de Protección Integral (UPI), como la UPI OASIS, cuyos propósitos van encaminados a lograr un cambio en las condiciones de vida del individuo, haciendo que este se sienta parte de la sociedad. El proceso es arduo y continuo, que en principio requiere del compromiso por parte de la persona, pero que le asegura una reintegración a la sociedad. Por ende, hay que tener presente que estas instituciones no tienen como objetivo enseñar a los habitantes de calle nuevas formas de comportamiento, sino recordárselas, sabiendo que han tenido que pasar por diversas situaciones que les han llevado a olvidar los valores que en un principio le inculcaron en su hogar.

Oasis es un lugar de reposo, como su nombre lo indica, busca dar tranquilidad y un espacio de descanso a las personas que van allí. Oasis está ubicada en el barrio Puente Aranda y es el primero de muchos pasos que dan los habitantes de calle para mejorar su calidad de vida. Hablando con los colaboradores de la UPI, ellos explican el proceso con las personas que deciden voluntariamente estar allí, mediante la analogía de un semáforo. Oasis se identifica como la luz roja del semáforo y es el período donde se requiere de mayor paciencia y tolerancia, el momento en el que se puede ir haciendo un filtro y determinar de todos los que entran, quienes se quedan a pesar de que la luz aún siga roja y guarden la esperanza de que cambie a amarilla y finalmente verde. La luz amarilla es el siguiente centro de protección integral, llamado UPI OASIS II y finalmente, está la UPI RIOJA que sigue siendo una continuidad del proceso, cambiando a la modalidad de internado –en lo que UPI OASIS es externado– y así seguir generado transformaciones en la calidad de vida de las persona.

Así pues, ahondando más en la UPI OASIS, es un lugar donde pueden asistir jóvenes desde 14 años hasta personas de 28 años, donde van a encontrar siempre espacio para descansar y una mano amiga que les ayude cuando lo necesiten. Este centro de integración reconoce a la población LGTBI de modo que le brindan un trato de confianza y de respeto a todas las personas por igual. Los jóvenes pueden llegar al lugar por sus propios medios, o si prefieren se les da la oportunidad de tomar un bus de Idipron, que pasa en las horas de la mañana por algunos sectores del centro, el cual los retorna de nuevo al centro en las horas de la tarde.

OASIS está abierto de 7:00 am a 3:00 pm, las personas llegan en las horas de la mañana y en principio se les hace un proceso de verificación, donde se identifican las cosas que cada personas trae, como ropa, o armas, donde estas últimas son decomisadas. Luego a cada joven se le entrega una tula con un número y una ficha con el mismo número, para que pueda guardar sus pertenencias mientras están dentro de la unidad. Un beneficio que ellos tienen es que se les permite escoger 4 prendas para lavar y al final del día se les entregan. Después de esto, las personas se bañan y se les da un refrigerio como un estímulo por haberse aseado, si no lo hacen, de todas formas se les brinda el refrigerio porque se sabe que muchos de ellos llegan con hambre y frío. Si más tarde la persona quiere dormir, se le da una cobija y una cama para que descanse y se escucha música de fondo para que se sienta en un ambiente cómodo y tranquilo.

También se realizan actividades lúdicas, hay diferentes cosas que todos pueden hacer, cada persona elige lo que más le guste. Pueden estar en la sala de juegos y jugar rana, ping pong, mini tejo, ajedrez, juegos de mesa y más, pueden hacer uso del gimnasio o si prefieren ir a la biblioteca, allí reciben asesoramiento de un profesor quien los guía dependiendo lo que quieran, como dibujar, colorar, leer, escribir y demás. Por otra parte, OASIS les brinda utensilios para que hagan manualidades como pulseras, aretes o velas, y cuando el joven hace algo con sus propias manos ya es de él, y puede conservarlo, o venderlo para ir consiguiendo dinero y así pagar una habitación y poder vivir cómodamente allí. En cuanto a las mujeres, también tienen un espacio de belleza en el cual les enseñan a pintar las uñas y a maquillarse.

No obstante, estos no son los únicos beneficios que reciben, también se les brindan charlas, terapias psicosociales, servicio de médico u odontología. Por otro lado, a cada persona se le dan las cosas que necesite en cuanto a aseo, como desodorantes, toallas higiénicas, y demás objetos de aseo. Y al final del día, aproximadamente a las 2:00 pm se les da almuerzo y otro refrigerio.

Entonces OASIS es un lugar donde pueden asistir todas las personas que así lo deseen, pero lamentablemente no es conocido por todos los individuos que los requieren. Hablando con los trabajadores y policías ubicados a lo largo de la carrera Séptima, desde el palacio de Justicia hasta la calle 19, la mayoría niega conocer o haber visto ayudas por parte del Estado a los que viven en la calle. Lo único que conocen, es un papel que constantemente se les entrega donde se estipula que no es recomendable darles dinero a los habitantes de la calle, que cuando estos les pidan una moneda, se les informe de los centros de rehabilitación para que ellos puedan asistir. Este papel no es muy tenido en cuenta por la gente, ya que al no conocer concretamente de los centros de ayuda, estos lastimosamente no pasan la voz a quienes los necesitan.