El rebusque laboral de los jóvenes colombianos

Jueves, 13 Abril 2017 09:42

Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares, 15,9% de los  jóvenes colombianos entre 18 y 24 años se encuentran desempleados. ¿Qué alternativas han encontrado?

Según pronósticos de la revista Dinero, el crecimiento de las ventas electrónicas en Colombia, para 2018, superará la barrera de los US$5.000 millones|||| Según pronósticos de la revista Dinero, el crecimiento de las ventas electrónicas en Colombia, para 2018, superará la barrera de los US$5.000 millones|||| Foto: Natalia Romero||||
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Según la Gran Encuesta Integrada de Hogares, 15,9% de los  jóvenes colombianos entre 18 y 24 años se encuentran desempleados. ¿Qué alternativas han encontrado?

Son casi las diez de la mañana de un domingo cualquiera en la capital. Una corriente de aire desplaza un grupo de nubes, los rayos tenues del sol se empiezan a asomar. Abrigan una serie carpas con las mesas y stands de color blanco que se encuentran bajo su refugio. Zapatos, accesorios, pastelitos, ropa para mascotas y otra serie de artículos descansan sobre ellos, esperando para ser vendidos.

En el interior o frente a cada una de ellas se encuentran los jóvenes emprendedores, que desde hace dos, tres y cuatro años, o quizá solo unos meses, iniciaron su negocio a través de redes sociales. Su objetivo, obtener ingresos para cubrir sus necesidades. Hoy se encuentran en una feria, para darse a conocer y realizar algunas ventas. Por entre las carpas alrededor de 30 transeúntes caminan preguntando por precios, comprando y recolectando tarjetas con páginas web, cuentas en Facebook e Instagram para seguir.

Valentina Sierra, una joven de 19 años, morena, de cabello crespo y contextura delgada sonríe detrás de una mesa colmada de pulseras, aretes, collares y relojes femeninos. Todos, diseñados por ella y su novio. “Nuestra idea nació un día que fuimos a comprar un reloj del que yo estaba antojada desde hace tiempo –narra- nos pareció rentable la marca y decidimos hacer sociedad con la dueña”.

Luego de un tiempo, la pareja se percató de que podían sacar mayor provecho si ellos mismos elaboraban los productos. “Elegimos venderlos por redes sociales porque es un medio al que todo el mundo tiene acceso”. Sin embargo, afirman que a futuro su proyecto es ubicar a Julieta –su marca- en un establecimiento. “La idea es que todo salga de las ganancias de la empresa, por eso, hasta el momento, no cubrimos ninguno de nuestros gastos con lo que ganamos. Estamos ahorrando”. Este modo de empleo es, para la estudiante de psicología y su novio, una fuente extra de ingreso y la posibilidad de iniciar su propio capital. Pero no es así para todos.

Unas carpas más adelante Luisa  Ballen, junto a su stand de Mostachos Mascotas, saluda amablemente a los asistentes. Sobre la mesa hay algunos portarretratos, pocillos y placas con mensajes de amor para los animales. Jack, un schnauzer blanco modela las pequeñas prendas. Hace casi dos años, esta joven mujer, luego de finalizar un diplomado de diseño que realizaba simultáneamente a su carrera de biología, decidió iniciar su propio local de accesorios para mascotas. Sin embargo, el dinero obtenido no era suficiente para cubrir los gastos del local y las necesidades de ella y su bebé. Por lo que unos meses después tuvo que cerrar.

Fue entonces cuando conoció el auge de las ventas a través de redes sociales y decidió intentarlo una vez más. “Las redes uno las utiliza para darse a conocer y llegar a más personas” afirma. Y aunque en un inicio lo consideró, dentro de sus planes actuales no está el de reabrir el establecimiento. Más bien, pretende convertirse en distribuidora de sus productos.

Según el Dane, en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) sobre el trimestre comprendido entre  noviembre de 2016 y enero de 2017, la población joven (14 a 28 años) presentó una tasa de desempleo de 15,9%; un 0,2% más que el trimestre  entre noviembre de 2015 y enero de 2016.r. La Geih también reveló que, del total de los jóvenes empleados,  la actividad económica que concentró mayor cantidad fue comercio, hoteles y restaurantes (30,1%), seguida por servicios comunales, sociales y personales (17,9%) y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (14,9%)

No obstante, aquellos que aún se encuentran dentro de ese 15,9% buscan o inventan diferentes alternativas para generar ingresos. Ya sea con el fin de ahorrar –como Valentina- o con el de sobrevivir –como Luisa- la creación de microempresas se presenta como una solución factible. Esta modalidad se encuentra regulada en la Cámara de Comercio dentro de la categoría “Comercio al por menor realizado a través de internet”, de la que no fue posible conocer cuántas están registradas; sin embargo, al realizar un sondeo general, parece que la mayoría no lo están.

Al consultar al Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTic) sobre los programas de apoyo a este tipo de microempresas, hablaron acerca del plan MyPime digital. Esta iniciativa va dirigida a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y busca incrementar el acceso y uso del internet en sus procesos de negocio. Todo ello con el fin de aumentar la competitividad y productividad de las mismas. Sin embargo, parece no existir ningún apoyo a las iniciativas que se crean desde estos medios electrónicos, sino sólo para aquellas que pretenden llegar a ellos.

Como Valentina y Luisa, a diario, un gran número de jóvenes continúan en la búsqueda de alternativas para obtener ingresos, con el fin de solventar algunas necesidades básicas, de ayudarle a sus padres o de iniciar un ahorro propio para el futuro. Las opciones no son tan escasas como parece.

Juan Felipe Daza, un joven estudiante de pilotaje de avión comercial, participa en  la plataforma de Magitek Internacional –una compañía enfocada en desarrollos de realidad virtual, software y aplicaciones- que ofrece la posibilidad de ganar dinero probando las aplicaciones o juegos creadas por la misma. “Yo decidí buscar esta forma de ingreso económico, porque siempre me ha gustado emprender y generar mi propio dinero –dice con tono de propaganda– esta propuesta llegó a mí y ahora me está generando muy buenas ganancias.” Daza afirma que gracias a esta actividad recibe entre 120 y 330 dólares mensuales –entre 350 mil y 950 mil pesos colombianos-, que utiliza para apoyar algunos gastos de sus padres y otros personales.

También, hay quienes han decidido acceder a las redes de mercadeo –más conocidas como multinivel-, tan cuestionadas, pero, a la vez, tan utilizados al ser una fuente segura de dinero para quienes se les facilitan las ventas. Las pocas posibilidades de crecimiento laboral en la empresa en la que se encontraba y el poco manejo que tenía de su tiempo llevaron a Laura Díaz a encontrar en una de estas plataformas una solución. Las ventas no tienen ninguna relación con su carrera. Sin embargo, desde hace casi tres años, esta forma de trabajo le brinda entre 1,8 y 2,2 millones mensuales, por lo que las diferencias con su carrera no cobra mayor importancia.

Así, existen un sinnúmero de posibilidades. Desde contestar o realizar llamadas en un call center, vender productos por redes sociales y probar videojuegos, hasta responder encuestas a través de internet y unirse a plataformas multinivel. Lo que le preocupa a miles de jóvenes es que, al final, ninguno de estos empleos está relacionado con las carreras que han estudiado. Además, que al buscar opciones relacionadas con ellas, las ofertas son escasas y el pago poco proporcional con el gasto que implica estudiar.