“Hemos tenido que vivir con la marca de la guerra y el dolor”: Virgelina Chará

Miércoles, 09 Noviembre 2016 07:05
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Virgelina Chará, víctima del conflicto armando en Colombia, cuenta cómo ha contribuido a la construcción de la paz.

Virgelina Chará|||| Virgelina Chará|||| Foto tomada de Haciendo Camino||||
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  • Coautor 1: Laura Vanessa Becerra Gonzalez

Tras 52 años de perpetuar la guerra en Colombia miles de personas anhelan construir con el otro un país en paz. Durante cuatro años de negociaciones en La Habana el reto principal fue acabar con un enfrentamiento que dejó 220.000 muertos en nuestra historia. A través de propuestas sociales y políticas las víctimas reclaman los derechos que fueron ajenos a ellas en el tiempo de la contienda política. Plaza Capital habló con Virgelina Chará, afectada por el conflicto armado, para conocer aspectos de su vida y saber cómo su labor se convirtió en un símbolo de esperanza para millones de damnificados.

Chará, directora de Asomujer - Trabajo y líder comunitaria, se ha encargado de defender los derechos de las personas perjudicadas por la conflagración que ha azotado a la nación desde 1964. A través de iniciativas comunitarias como “el costurero” ha contribuido a la construcción de espacios que enaltecen la memoria y reparan el territorio. Por medio de discursos en universidades ha logrado consolidar grupos y movimientos que han aportado a la creación de leyes con las cuales se busca reconocer a las víctimas. Su constante dedicación a la búsqueda de la reconciliación ha sido homenajeada mediante la nominación al Premio Nobel de Paz en el año 2005.

Plaza Capital ¿Cuál es el primer contacto de las comunidades negras con la guerra en Colombia?

Virgelina Chará El genocidio que se comete contra todas la comunidades negras y el desarraigo territorial son los mayores crímenes. A través del secuestro y la trata de personas ejercieron la violencia, donde los afectados terminamos siendo los afrodescendientes. Las mujeres negras somos vistas para la prostitución y para la cocina de los demás. Hemos tenido que vivir con la marca de la guerra y el dolor. Desde hace poco se han efectuado cambios para transformar esa realidad. La discriminación y la segregación son el primer contacto con la guerra y el más fuerte, puesto que es mucho más doloroso este tipo de violencia que entrar en un enfrentamiento armado con algún grupo guerrillero o con las autoridades. A partir de ahí se forma la estructura violenta que rige los aspectos políticos, sociales y económicos que gobiernan a la población negra y al resto de la comunidad colombiana.

P.C ¿Qué tipo de abusos sufrió en el marco de la guerra?

V. C El primer abuso que sufrí en la guerra fue cuando los paramilitares reclutaron a mis hijos para hacer parte de un grupo armado, lo cual se puede catalogar como una vulneración a mi círculo familiar por parte de la institución. Por otro lado, que se me haya desplazado de mi lugar de nacimiento junto con 6650 pobladores dentro del municipio de Suárez. Este hecho dejó 350 muertos y 50 desaparecidos en nombre del desarrollo social, pues en este espacio se construyó la represa Salvajina que representa un claro golpe del conflicto a la comunidad afro.

P.C ¿Cómo son vistas las víctimas en el conflicto?

V.C En el conflicto las víctimas son vistas como una persona más que está inmersa en el proceso de la violencia, pues esto hace parte de las dinámicas de la sociedad civil. Esta percepción frente a lo población vulnerada  es consecuencia de que el conflicto es una estrategia del gobierno llevada a los territorios con el objetivo de apropiarse de los espacios y empobrecer a la población. En la actualidad la comunidad debe estar adscrita a una revolución de pensamiento que junto a los acuerdos pactados garanticen un proceso de no repetición  y un reconocimiento de los daños causados.

P.C ¿Cómo se ha visto vulnerada la mujer en el contexto del conflicto armado en Colombia?

V.C La mujer ha sido vulnerada en todos los contextos, no solo en el conflicto armado, puesto que su cuerpo es visto como el objeto sexual para los victimarios de cualquier grupo del ejército, paramilitarismo, policía o guerrilla. Así pues, el género femenino ha  sido afectado en todos los aspectos de su vida, desde ataques físicos hasta psicológicos. Contra nosotras se ha ejercido toda acción violenta, entre ellas los abusos sexuales, el despojo y la matanza de familiares.

P.C Las marcas que le dejó la guerra la llevaron a crear la Fundación ASOMUJER y trabajo ¿En qué consiste esta iniciativa?

V.C ASOMUJER y Trabajo es la asociación para el desarrollo integral de la mujer, la juventud y la infancia. La organización trabaja con víctimas de desplazamiento, con familiares de desaparecidos y con mujeres que en el marco de la violencia ejercen la prostitución. Asimismo, la entidad incide en la formación y educación de las personas vulneradas por el conflicto en todo el material que se refiere a los derechos ciudadanos con el objetivo de que ellos puedan reclamar y dialogar con las instituciones estatales para que les provean garantías y se les dé el reconocimiento como individuos pertenecientes a la nación.

P.C Asomujer y Trabajo se ha encargado de acoger y ayudar a las víctimas. ¿En el marco del posconflicto también se va a brindar un apoyo a los victimarios?

V.C Asomujer y Trabajo al encargarse de promover el respeto y la reparación de los derechos de las víctimas tiene por obligación en el marco del posacuerdo acoger a los excombatientes que necesiten algún tipo de ayuda. Sin embargo, es clave resaltar que al estar en un proceso de transformación para alcanzar la paz lo más pertinente es reconocer a estas personas como ciudadanos reintegrados a la sociedad civil y no como “victimarios” o “guerrilleros”.

P.C Como representante de la Mesa Nacional de Víctimas pertenecientes a Organizaciones Sociales ¿qué temáticas le han planteado al gobierno para reformular las políticas públicas en lo que se refiere a las víctimas?

V.C Somos proponentes de mejorar la política y de demandar los reglamentos que afectan los derechos de las víctimas. La incidencia de la Mesa Nacional de Victimas es muy fuerte en el ejercicio político. Por ejemplo, la ley 1448 es uno de los principales resultados de esta organización. Este estatuto se dio gracias a la compilación de leyes y sentencias anteriores a fin de formular un solo documento que recogiera todos los posibles derechos y escenarios que afectaron a la población. Asimismo, la entidad se encarga de realizar un seguimiento a los diferentes procesos jurídicos que involucren a personas afectadas por el conflicto armado, ya que se hacen múltiples balances junto a las mesas directivas del Estado, lo que permite proveer garantías.

P.C ¿Cuál ha sido su experiencia en el marco de las negociaciones?

V.C Desde la Mesa Nacional perteneciente a organizaciones sociales fuimos los primeros que agregamos al punto cinco del Acuerdo Final un documento que contenía las propuestas de las víctimas. El informe fue enviado a La Habana y al Gobierno para que se visibilizara a los damnificados en el proceso de negociación.

P.C ¿Qué apoyo han recibido por parte de organismos estatales?

V.C No, la asociación nunca ha recibido un sustento económico del Estado. Viva la Ciudadanía y la Pastoral Social son las que sostienen los gastos logísticos que se generan. Su principal contribución es con alimentos.

P.C ¿Considera que los acuerdos a los que llegaron el gobierno y las FARC-EP hacían una reparación de los derechos de las víctimas?

V.C Ni los diálogos ni la ley 1448 son para reparar a las víctimas. La reforma legal es un mecanismo que reconoce los hechos victimizantes. Los acuerdos, por otro lado, son para terminar el conflicto en Colombia, pero no es reparatorio. Simplemente sirven como herramientas para incluir a los afectados por la guerra en todo el proceso de paz. En el país no puede ser legítimo que un grupo guerrillero tenga derecho a seguir desapareciendo, abusando, secuestrando y asesinando a hombres y mujeres. Los acuerdos entre el Estado y las FARC-EP son para que haya un desarme de todos los sectores insurgentes, entre ellos el paramilitarismo. Esto ayuda a eliminar cualquier tipo de violencia que pueda atentar contra el ser humano, pues a lo largo de la historia se ha perpetrado el abuso institucional, laboral, etc.

¿Cómo percibe el triunfo del NO en el plebiscito?

V.C Ahí no hay triunfo. Estamos en un país social de derecho y, por ende, fue la democracia la que ganó. Es normal que una persona que no ha entendido lo que se pactó en el Acuerdo Final diga que no está de acuerdo, así como es lógico que alguien que entendió diga SÍ. Hubo transparencia y esto sirve para garantizar que la oposición, sea de izquierda, del centro o de derecha, pueda participar. Lo que nos aqueja a todos es lo que pueda venir para el país después de esto. El Centro Democrático no lo esperaba. Ahí ganó fue Uribe y perdió Colombia. Si todo lo que se logró en La Habana no se alcanza con éxito será culpa de ellos, por lo que los entes internacionales tienen toda la autoridad para penalizarlos en el caso de que llegue a ocurrir algo.

P.C ¿Cuál cree que es el principal reto que va a enfrentar Colombia en el escenario del posconflicto?

V.C El reto es que todos los ciudadanos nos comprometamos a defender el derecho a la vida. Debemos sacar todo ese odio que llevamos dentro, porque este ha sido el más grande impedimento para avanzar. Siempre estamos juzgando al otro. Tenemos el dedo para señalar, pero jamás nos evaluamos a nosotros mismos. Cuando dejemos de mirar de la puerta para afuera se va a poder efectuar un cambio. Lo más difícil será afrontar el cumplimiento de lo pactado en la Habana, puesto que los acuerdos constituyen una parte coyuntural de la política colombiana.