Acompañando a Navarro Wolf a votar

Domingo, 02 Octubre 2016 12:03

“Desde 1957 no nos preguntaban por una decisión que afectara tanto al país. Aprovechemos esta oportunidad”, dice el senador.

Antonio Navarro Wolff|||| Antonio Navarro Wolff|||| Creative Commons||||
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Acompañando a Navarro Wolf a votar

“Desde 1957 no nos preguntaban por una decisión que afectara tanto al país. Aprovechemos esta oportunidad”, dice el Senador.

A las 6:30 de la mañana el conductor y los escoltas del senador Antonio Navarro Wolff lo esperan en la puerta. Sale del ascensor justo a la hora acordada. El día está gris, como presagiando un misterio. Ojalá el sol acompañe la jornada, pues un clima como este somete a prueba el voto tanto de los del “Sí” como de los del “No”. Sólo una convicción poderosa es capaz de vencer la seductora propuesta de la almohada de quedarse en cama.

El senador viste un bléiser color crema. Lleva una calcomanía que es del partido Alianza Verde y que promueve el "Sí", además de un pin de la paloma de la paz. El mismo pin que hace unos días le regaló el presidente Santos a Rodrigo Londoño, alias Timochenko, durante la firma del acuerdo.

“Hay gente que no entiende de que se trata el plebiscito. ¿Qué pasa si voto por el "Sí"?, ¿Qué pasa si voto por el "No"? Yo he oído mucho esto”, afirma Navarro. “Lo que ayer yo le decía a una señora que me contaba que no entendía era que si votamos por el "Sí", entonces miles de guerrilleros se desmovilizarán. Si votamos que "No", no se desmovilizarán”.

“El efecto inmediato del voto es la terminación del conflicto, lo que viene después es precisamente lo que dice la pregunta la construcción de una paz estable y duradera”, comenta Navarro mientras nos dirigimos a la cadena de radio y televisión RTC.

Con una seña el senador le indica al conductor que acelere, pues Antonio dice que vamos con el tiempo justo. “El "No" plantea una renegociación bastante improbable. Las Farc no van a permitir que se les prohíba la participación política. Si a nosotros, el M19, en 1990 nos hubieran dicho eso, no habríamos aceptado”.   “¿Que si hay impunidad? Sí, hay impunidad. Que no son tan severas las condenas? Sí, también es verdad.  Pero es la primera vez en la historia que habrá penas después de un proceso de paz”.

“¡Qué madrugador!”, dice la periodista Lorena Vega, de la Radio Nacional de Colombia, al saludar al senador. “Al que madruga Dios le ayuda”, contesta él. Poco después, se enciende el letrero “Al aire”. En la mesa están también Ximena Olestia y Alejandro Romero, quienes están dentro de un marco de vidrio que tiene un efecto silenciador. Para quienes estamos afuera es como ver una película en mute.  Todo se hace claro sólo desde el momento en el que se activan los micrófonos.

A las 7:30 llega el sociólogo y periodista Jorge Molano. Tiene los ojos empillamados y la voz con carraspera mañanera debido a las largas horas de desuso. Lorena Vega le pregunta acerca del significado del plebiscito, a lo cual Molano responde sinceramente que no sabe. Navarro toma la palabra diciendo que en la Constitución no se definió bien este mecanismo, pero que en pocas palabras es una oportunidad para aceptar o rechazar una decisión del poder ejecutivo.

El himno nacional suena radiante en la cabina, dando así inicio a la jornada de votación. Me concentro en su letra, será una de las veces que recordaré especialmente aquella gloria inmarcesible. Veo a Santos en televisión. Es una de las primeras personas en votar. Va acompañado de toda su familia. Después de depositar el tarjetón en la urna, da un pequeño discurso. Habla de Gandhi, pues hoy, coincidencialmente,  es su  día de su nacimiento.

“Quiero volver al páramo en el próximo verano. Ahí conocí la vía láctea, acostado en el suelo en uno de los campamentos del M19. Por lo peligroso que se ha vuelto no he podido regresar”, cuenta Navarro poco antes de que se acabe el programa. “Vale más la pena pegarse una mojadita que aguantarse más tiempo una lluvia de plomo”, dice Molano.

Mientras bajamos las escaleras de RTC le cuento la oración que rezaba de niña para que parara la lluvia: San Isidro labrador quita el agua y pon el sol. La decimos juntos un par de veces. Si el clima mejora es probable que más personas salgan a votar. “Aunque usted sea ateo rece esta vaina”, le dice Navarro en la puerta a Jorge Molano.

El colegio Antonio Nariño, tocayo de pila del Senador, es el lugar hacia donde él se dirige para votar. “Sin dolor”, dice Navarro Wolff tras marcar el tarjetón. Tardó un segundo en señalar su decisión. Los múltiples pensamientos que seguro pasaron por su cabeza meses atrás para reafirmar o replantear su apoyo al proceso de paz hoy se silenciaron. No dudó. La decisión estaba tomada… “Si no quiere votar sí, vote yes o vote oui”.