Ediles se reúnen tras la ampliación de la Zona de Tolerancia en espacios residenciales del siete de agosto

Jueves, 06 Octubre 2022 07:38
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La localidad de Barrios Unidos ha visto el crecimiento de casos de hurto y violencia en la zona.  Demarcado en la calle 68 entre carreras 24 y 21, los propietarios alzaron las denuncias a la alcaldía local

Zona de tolerancia, Barrios Unidos.||| Zona de tolerancia, Barrios Unidos.||| María José Gámez|||
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Según el alcalde local Antonio Carrillo más de 175.000 individuos se encuentran asentados en el Siete de Agosto y, aproximadamente, el 17% viven bajo condiciones precarias. Según las cartillas de planeación y censo que renuevan mensual en esta localidad, se indica que usualmente las personas de bajos recursos se asientan en la zona de tolerancia. En el transcurso de los últimos tres meses este barrio, tradicional de Bogotá, se ha dividido en dos regiones: una de residencias y otra de establecimientos públicos.

Los copropietarios se han visto afectados por la presencia continua de fenómenos sociales como la alta tasa de prostitución, los masivos hurtos, el exponencial consumo de drogas, que ya no sólo se ven la zona de tolerancia, sino que se ha expandido en todo el barrio. Sumado a los altercados presentados en los establecimientos durante altas horas de la noche.

Esta zona nació en 1919 como un barrio obrero, de un modelo de industrialización y con cierto estilo republicano. Sin embargo, se encontraba lejos de ser el típico sector que causa temor e inseguridad hoy en día según propietarios como Enrique Piedrahita y Marcela Duarte. Llevan aproximadamente 38 años viviendo en este lugar y afirman que el barrio se desvió completamente de su objetivo principal, el cual inició como un intento económico de industrialización y termina siendo al día de hoy una zona de comercio formal e informal de alto riesgo.

La inseguridad se acrecentó luego de que la alcaldesa Claudia López anunciara la apertura en los establecimientos posterior a la pandemia por Covid-19. Desde allí, según Carlos Arturo Remolina, edil de Alianza Verde, los habitantes de la zona de tolerancia de Barrios Unidos se expandieron afectando directamente a los residentes de la zona, ya que según el decreto 335 del 2009 de la Alcaldía Mayor de Bogotá, se comunica que, las zonas de tolerancia son consideradas de alto impacto comercial, sin embargo, estas no deben afectar el espacio urbano en su totalidad y se debe proteger de forma especial las zonas residenciales.

Una de las mayores amenazas que está afectando a los residentes de la zona es que en la esquina Cl 64 con Cr 30 se encuentra ubicada la Comisaría de la Policía Nacional. Sin embargo, esta entidad según la vigilante de medio tiempo Lorena Hernández no ha aportado mayor influencia en los flagelos dados durante los últimos tres meses a pesar de diferentes reportes y denuncias de vecinos por la inconformidad que genera esta zona de tolerancia. Según Hernández, se sigue una invasión latente frente al peligro y las autoridades no han hecho nada para combatirlas.

Así como afirma Luis Salazar, estudiante de Ingeniería Biomédica con un tono descontento y de rabia: “Son las ocho de la noche y aunque parece ser una hora prudente, se ve cómo pasan por mi casa mujeres con poca ropa y hombres en un estado de alcoholismo y de drogas.  Es problemático el hecho de que estas personas hurtan y nadie hace nada. Los fines de semana es imposible descansar porque las discotecas y prostíbulos están abiertos hasta las cinco de la mañana, con música alta y se forman peleas, tiran botellas y gritan tanto que es imposible descansar”.

Remolina afirma que se encuentran totalmente prohibidas las prácticas que han surgido durante los últimos meses en el Siete de Agosto. Por tal razón el pasado 13 de septiembre se llevó a cabo un seguimiento por parte de los dos ediles Carlos Arturo y Julbia Herrera de este lugar para darle pronta solución en conjunto con Antonio Carrillo.

En dicha junta, se estableció que se deben buscar las estrategias pertinentes para darle pronta solución a los acontecimientos que acarrean este barrio. Una de ellas fue llegar a un acuerdo con la Policía Nacional para ampliar la seguridad ya que cuentan con el apoyo de la Estación policial y tener 2 vigilantes por cada medio turno como medio de refuerzo. Así mismo, realizar campañas conjuntas con el Distrito para concientizar la afección en los propietarios del lugar, entre otras estrategias más. Es por ello que se estima que para el mes de noviembre haya sido regulado este problema y que el esquema de seguridad sea diferente para garantizar una mejoría a los habitantes de la zona.