¡Llegó Diciembre!

Lunes, 06 Diciembre 2010 17:01

Bogotá se empieza a llenar de duendes, venados, campanas, villancicos y Papá Noel gracias a la Ruta de la Navidad. Sin embargo, la calle 53 parece también un escenario para una película navideña llena de luces y guirnaldas rojas, plateadas, doradas y verdes.

Desde finales de Septiembre se alistan los almacenes en la calle 53 para la temporada decembrina.||| Desde finales de Septiembre se alistan los almacenes en la calle 53 para la temporada decembrina.||| Foto: Daina Jurksaitis/Plaza Capital|||
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Toda la capital está invadida por el ambiente navideño, llena de villancicos, luces titilantes, niños con gorritos rojos y blancos y árboles con grandes estrellas en sus puntas. Esta atmósfera decembrina es en gran parte gracias a la Ruta de la Navidad, que este año se tomó el norte de la capital en la Plaza Principal de Usaquén, el Centro Administrativo en la calle 72, la Zona G, la Zona T, la Calle 85, la Carrera 15, el Parque El Virrey y la Plazoleta de la 96.

El centro de la ciudad ahora evoca a esas películas navideñas grabadas en Nueva York, gracias a la pista de patinaje en hielo ubicada en la Plaza de Bolívar las familias bogotanas se pueden convertir en parte del set. Este escenario lo rodean los cientos de árboles iluminados en la Carrera 7 entre los tramos del septimazo, el Parque de la Independencia y el Parque Nacional.

En el sur de la ciudad, en el Parque El Tintal y el Parque El Tunal, la navidad también hace presencia. Pero además de éstas calles decoradas por el distrito para la ciudadanía, desde finales de septiembre y principios de octubre, la calle 53 desde la Avenida caracas hasta la carrera 19 se empezó a llenar de muñecos de nieve, estrellas y pesebres.

Los transeúntes de esta zona, que normalmente llama la atención por la cantidad de tiendas de mascotas, ya no miran a los cachorros expuestos en las vitrinas. Ahora van directo a los almacenes adornados con cortinas de luces titilantes en cascada. La mayoría de las personas que transcurren por el lugar son mujeres acompañadas de sus hijos o nietos, con una sombrilla a la mano en caso de que la lluvia amenace la tarde de compras navideñas. Todas caminan con cierto afán de almacén en almacén, con un toque de ansiedad mirando rápidamente las repisas de cada local buscando el niño dios perfecto para poner el 24 de diciembre en el pesebre de la casa.

En uno de los primeros almacenes de esta iluminada calle trabaja María Emilse Baquero, la administradora del almacén El Oasis, ubicado en la calle 53 con carrera 15. Afirma que desde que se terminó la Feria del Hogar, realizada en Corferias del 2 al 19 de septiembre, ha estado llegando la mercancía navideña al almacén. Actualmente se encuentra en la temporada de venta más alta pues asegura que los días finales de noviembre y los primeros de diciembre son los más transitados en el local, por ende a diario llega un camión para surtirlo con nueva mercancía.

En todo el frente de El Oasis, en un almacén al cual se le perdió el nombre entre guirnaldas, está Gianeth Sáenz. Éste es un establecimiento que normalmente vende materiales para trabajos manuales como pinturas, hilos, bases para cerámicas y piezas de madera, pero desde finales de septiembre se ha convertido en uno de los lugares más asediados en la calle 53. Aunque afirma que la época fuerte de venta navideña fue a mediados de noviembre, en cinco minutos en el almacén entran aproximadamente diez personas, la mayoría  buscando figuras para el pesebre, luces y cintas de terciopelo rojo y dorado para decorar las puertas de sus casas.

Otro es el caso de Jaime Zuluaga del almacén El Favorable, donde trabaja con toda su familia proveniente de Medellín. Desde que se terminó Halloween la decoración cambió de calaveras y calabazas a copos de nieve y muérdagos. A diferencia de muchos de los administradores de los establecimientos vecinos, él afirma que la venta decembrina se extiende hasta los primeros días de enero, ya que “Hay mucha gente que compra lo que queda para guardarlo hasta el otro año porque es más barato”, aseguró el comerciante paisa.

Sin embargo, no son sólo los almacenes los que se vuelven festivos, las calles también están invadidas de vendedores ambulantes que promocionan en sus pequeños carros y stands improvisados diversas clases de adornos para el árbol navideño. Alonso es un hombre de 35 años que trabaja en el campo y vino por primera vez a Bogotá desde Huila para aprovechar la temporada decembrina. El 15 de noviembre llegó a la fría capital a la casa de unos familiares suyos en Chapinero, a pocas cuadras de la calle 53 donde vende en la esquina de la carrera 16 pequeños peluches de osos, renos y perros navideños en grupos de 5 a $10.000.

El 15 de diciembre Alonso regresará a su hogar en el Huila, a principios de enero Jaime venderá su última mercancía navideña en promoción, Gianeth volverá a vender témperas y acrílicos y María Emilse portarretratos y candelabros. Pero mientras se llega a esos días la calle 53 continuará  luciendo como una foto de una postal navideña.