Chapinero Alto, un barrio estudiantil

Miércoles, 22 Febrero 2017 07:54

Frente a la considerable población universitaria de Bogotá, el sector no deja de ofrecer una oferta de vivienda cada vez mayor.

Chapinero Alto un barrio estudiantil||| Chapinero Alto un barrio estudiantil||| Foto: Agencia de Noticias UN|||
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En el 2014 el Ministerio de Educación presentó el informe “Educación Superior 2014 – Síntesis estadística departamento de Bogotá” en donde se dio a conocer que la población de estudiantes matriculados en alguna institución de educación superior en Bogotá ascendía a los 655.972 en personas de entre los diecisiete y veintiún años. Población, que frente a los estímulos académicos no deja de crecer y que exige no solo oferta universitaria, sino también una cantidad mayor de opciones de vivienda para aquellos estudiantes provenientes de otras ciudades del país. Chapinero Alto es un sector que ha respondido desde hace años a tal demanda y que se ha ido transformando con las exigencias contemporáneas de educación en el país.

En los últimos cinco años la cantidad de residencias estudiantiles de Chapinero Alto ha aumentado el doble, así lo afirma Francisco Silva, propietario de tres residencias para universitarios en el sector, quien lleva en el negocio desde hace quince años: “Chapinero Alto es un sector estudiantil desde hace mucho, pero el negocio de las casas está quedando atrás y ahora todo se está dirigiendo a los aparta-estudios. Esto se ha convertido en tumbar y hacer edificios de seis a ocho pisos en donde vivan entre una y cuatro personas, estudiantes que estén buscando vivienda muchas veces”, asegura.

Silva afirma que el éxito de Chapinero Alto radica en la cercanía que posee a varias universidades del centro de Bogotá. Dentro de una misma casa es posible encontrar estudiantes de distintas regiones del país, sin embargo, la variedad no termina en ello, puesto que la población extranjera también hace parte de los estudiantes universitarios del sector.

Greta Aceves es una estudiante de diseño de modas mexicana quien pasó por Colombia en el 2015 haciendo su intercambio, calificando la experiencia como algo valioso en buena parte por la vida dentro de las residencias, y por el sector en el que se hospedaba “Buscaba principalmente que fuera algo limpio, cercano a la universidad y seguro. No me sentía sola, es casi imposible sentir eso en una residencia, todo el tiempo hay alguien en la cocina, alguien entrando o saliendo y eso se vuelve la familia temporal de uno como extranjero”, cuenta Aceves.

Una mirada dentro de las residencias estudiantiles

Cuando se trata de residencias universitarias, la cantidad de opciones es tan amplia como una paleta de colores. Los precios varían hasta llegar al millón setecientos en los lugares que ofrecen mayores servicios y comodidades, y bajando hasta alcanzar los cuatrocientos cobrados únicamente por el alquiler de una habitación sencilla. Elibeth Martinez nos brindó una mirada más amplia a lo que es la vivencia dentro de una casa compartida por alrededor de 15 estudiantes: “No todo es color rosa, las cosas se ponen siempre tensas en los parciales, y cuando la gente anda más ocupada no falta el que necesita estudiar con música, el que entra a la cocina a las diez de la noche, el que llega de madrugada borracho haciendo ruido y esas cosas se soportan pero con costumbre”.

En la residencia donde vive, Martínez convive a diario con hombres y mujeres de entre dieciséis a veinticinco años, costeños, pastusos, caleños, santandereanos, mexicanos y en el tiempo que lleva inclusive australianos. Y aunque la vida dentro de dichas casas tenga sus temporadas más complicadas, esta estudiante de odontología de la Universidad Nacional afirma que la experiencia le da un beneficio adicional a la vida universitaria.