La desconocida historia de uno de los cortes de pelo más populares en Colombia: del ‘Mullet’ al ‘Siete’

Martes, 27 Diciembre 2022 12:53
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Aunque muchos aseguran que el corte nació en Medellín, una mirada a sus orígenes da cuenta de un pasado extenso con influencias de varios países. Crónica.

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Después de pasar por todos los motilados, Alejandro Gracia decidió volver al que mejor le lucía: el ‘Siete’. Pasó por parecer un filósofo griego, con la barba y el pelo esponjosos, y el propio Mr. T, con solo una línea de pelo gruesa en la cabeza. Sin embargo, tiene claro que necesita volver al “rapado a los lados y alto arriba”.

Alejandro Gracia tiene el pelo crespo y es moreno. Dice que peinados como el ‘Siete’ sirven para su cara redonda, pues cree que este estilo es el que más le beneficia para que se le vea más larga y resalten más sus facciones.

No se deja ‘las perras’ (el pelo largo en la nuca) porque “eso es muy coleto” y “eso me queda ahí todo esponjado”. Me confesó que cuando ve a alguien en la calle con un ‘Siete’ y ‘las perras’ muy pronunciadas, se asusta, “y si tiene una moto más, se me acelera el corazón enseguida”.

Dice que cuando tenía el ‘Siete’ nunca notó que lo juzgaban por eso, cree que era por despistado, aunque se lo hizo durante la pandemia cuando no veía mucha gente: “Realmente el ‘Siete’ que tenía no era tan coleto, era más bien el Siete pupi”.

Alejandro nunca ha estado cerca de las esferas que normalmente se asocian a este corte de pelo. No es un pelado “de barrio”. Nunca ha montado en moto y empezó a montar en bus cuando llegó a Bogotá.

Antes de eso vivía con sus papás en un prestigioso condominio en Cartagena, donde siempre tenía transporte particular al colegio. Su papá es pensionado de la Armada y su mamá es médica. Le gustan los videojuegos y en el colegio nunca fue del grupo de los populares.

Desde hace unos años decidió cambiar cómo se ve. Ahora va al gimnasio cuatro veces por semana, tiene un tatuaje que simboliza que él va a tener una muerte violenta y usa una barba de candado. Entre esos cambios entra uno fundamental, su cabello.

Sin embargo, él no conoce este corte de pelo con este nombre. Él lo describe como “el de arriba largo, a los lados corto, como un ‘Mullet’”. Esto es interesante, pues no hay persona más alejada de la cultura moderna paisa que Alejandro. Principalmente por su formación en el colegio, él es mucho más cercano a la cultura anglosajona, de donde viene el ‘Mullet’ que el paisa popular llama el ‘Siete’.

 

¿Qué es el ‘Mullet’?

Esclarecer cómo es este peinado es difícil. Principalmente, porque no hay un ‘Mullet’ cánon. Uno puede decir que lo más parecido al peinado original es el de Daniel Quintero, el alcalde de Medellín. El corte de este mandatario cumple la definición tradicional que le daría uno un redneck o cuello rojo en Estados Unidos: negocios al frente, fiesta atrás.

Con “negocios al frente” se refiere al pelo corto arriba y con “fiesta atrás”, se retrata el punto que se cree central: el pelo largo atrás. La cuestión es que el ‘Siete’ no necesariamente cumple esto. Uno entra a una barbería y pide un ‘Siete’ y casi obligatoriamente el barbero está obligado a preguntar por la “fiesta atrás”.

Pero casi que por memoria muscular, el barbero le cortaría el pelo a los lados. Muchas veces y sin preguntar, con un difuminado que pronuncia el pelo arriba. Esta última característica es muy parecida al peinado típico de futbolista ‘engominado’ moderno que también usa difuminados y al “negocios en frente” pero con un aire de informalidad disfrazado de formalidad.

Ahora, para usos de este texto, algo definitorio del ‘Siete’, comprendido como en las calles de Colombia, es que tiene que haber un camino. Tiene que existir una definición clara entre lo que ocurre a los lados con lo que ocurre arriba y atrás. Claramente, retomaremos este tema más adelante para entender mejor el ‘Siete’.

Entonces, con esto en mente, queda algo claro: el ‘Siete’ y el ‘Mullet’ no son lo mismo.

 

¿De dónde sale el ‘Mullet’?

Etimológicamente, según el diccionario de Oxford, la palabra se cree que sale de la banda Beastie Boys que en una canción llamada ill communication habla de este peinado. En un inglés mal traducido, la canción dice algo así como: “¿Quieres saber qué es un ‘Mullet’?, bueno te voy a contar una pequeña historia sobre un peinado que es un estilo de vida. ¿Alguna vez has visto a una esposa ‘Mullet’?”

Esta canción es de 1994 y es la primera vez conocida que se tiene registro del nombre de este peinado. Sus características, por otro lado, lo anteceden muchísimo.

La primera vez que se describió este peinado fue en 1622, cuando un explorador inglés que estaba encargado de la Plantación de Plymouth en el estado actual de Massachusetts, Estados Unidos, encontró a unos nativos americanos con este corte de pelo.

El explorador, hablando del primer encuentro con un nativo, lo describe como “un hombre alto, derecho, de pelo negro, cabello largo atrás, solo corto adelante, nada en su cara…”

Lo interesante es que por cultura popular, uno asocia mucho al nativo americano con los sombreros de plumas grandes, típicos de disfraces de Halloween que fueron revisados ante el ojo de lo políticamente correcto este año.

Estos sombreros, que realmente no son sombreros, eran solo plumas colgadas en el cabello de los guerreros de las tribus Sioux que se ponían solo antes de una batalla. Pero, ¿por qué nos importan los sombreros?

 

El tema con los sombreros

Un rasgo definitorio de los cortes de pelo es su utilidad. En el antiguo Egipto se les asocia mucho con la calvicie. Principalmente para el calor y para protegerse del sol, incluso hasta hoy en día, en los países del medio oriente, se utiliza el turbante, en vez de usar el pelo para tapar el sol.

El ‘Mullet’ no es la excepción a esto. Se cree que este nació con el fin de proteger el cuello del propietario de este ‘motilao’ del sol. Es por esto, que en la cultura anglosajona de las antiguas colonias se cimentó tanto este peinado. Porque al venir de Inglaterra y Escocia, donde casi un tercio de los días son de lluvia y los sombreros solo se volvieron accesibles con la revolución industrial, el sol era un enemigo nuevo.

Además, los sombreros eran un objeto de lujo, por eso uno ve en las películas de época que por ejemplo, los únicos que tenían sombreros de cuero en una tripulación pirata eran los capitanes. El resto usaban la típica pañoleta roja asociada a la piratería o incluso, peinados como el ‘Mullet’.

Además, las personas que enviaban normalmente a las colonias no tenían tampoco para pagarle a un caro sombrerero por un sombrero. Australia, por ejemplo, fue una plantación inglesa más donde los colonos eran mayoritariamente prisioneros. Al no tener acceso a sombreros, llegaron al ‘Mullet’.

Es por esto que se asocia mucho al campesino anglosajón con este peinado. Obviamente, como todo en la historia, en algún momento se complicó.

En la cultura hispanohablante, el sombrero es algo clave. No es extraño que se asocia tanto al campesino tradicional mexicano con el sombrero grande de Emiliano Zapata o a los gauchos argentinos con sus sombreros planos. Incluso, en Uruguay, una de las pinturas fundacionales de la nación es la de los Treinta y Tres Orientales. En esta, a varios de ellos se les ve levantando el sombrero.

Volviendo a los mexicanos, por la cercanía fronteriza, una variación del sombrero, llegó a Estados Unidos. Por eso vemos los westerns con los típicos sombreros de vaqueros. También, en la serie Bonanza, uno ve a cada uno de los personajes siempre con una variación diferente de este mismo sombrero de vaquero. Creo que sin verlo todo puedo asegurar que el 'Mullet' no sale en la cabellera de ningún personaje.

Esto puede responder a que el programa fue emitido hasta 1973, cuando popularmente, el ‘Mullet’ seguía siendo de los campesinos que no salían en televisión. Todo cambió cuando apareció el personaje del rock David Bowie. De ahí en adelante, el ‘Mullet’ pasó de ser el peinado redneck por excelencia a ser parte de la cultura jóven de la época.

Rápidamente este peinado se expandió. Personalidades como Gustavo Cerati, Paul McCartney, John Deacon (el bajista de Queen), John Taylor (de Duran Duran), y hasta Bono, el legendario vocalista de U2, usaban el ‘Mullet’.

Durante los 80, este peinado también fue parte de la cultura de la comunidad lésbica. Al igual que los hombres homosexuales con el arete en la oreja derecha, las mujeres lesbianas se identificaban entre ellas con este peinado. Se cree que personajes como Joan Jett popularizaron esto.

 

Del ‘Mullet’ al ‘Siete’

En algún momento de todo este movimiento mundial del ‘Mullet’, el peinado llegó a Medellín. Según fuentes cercanas a mi familia paisa (que no me dejaron citar), en los 80 y 90 el ‘Mullet’ era un peinado de los jóvenes interesados en la escena del rock y el punk en todo el país. Algo interesante es que este movimiento era especialmente fuerte en la capital antioqueña y en Bogotá.


En estas ciudades fue donde se presentó Soda Stereo en 1986. En ese año, Gustavo Cerati tenía el ‘Mullet’. Es difícil obviamente establecer una relación entre el concierto y lo que vino después, pero creo que la hipótesis más cercana a la realidad es esa.

El ‘Siete’, según lo que encontré, es una variación del ‘Mullet’ que nació en Medellín. En la capital antioqueña, el ‘Siete’ trascendió a los rockeros y punkeros y se transformó en un corte que todas las subculturas de jóvenes empezaron a usar. Estos jóvenes rockeros de los 80 se quedaron con el mismo corte hasta el día de hoy.

A principios de los 2000, el ‘Siete’ ya estaba consolidado. Hasta el cantante Juanes lo tenía. En 1998 salió la película ‘La vendedora de rosas’, que contaba con actores naturales que tenían en su mayoría una especie de ‘Mullet’ muy pronunciado. Estos encajaban con la tradicional definición de “negocios al frente, fiesta atrás” y eran muy claramente un ‘Mullet’, pero para esa época ya ellos lo llamaban ‘Siete’.

Hoy en día, barberos como Yesid Ortiz creen que el ‘Siete’ y el ‘Mullet’ tienen varias diferencias. Él considera que el ‘Mullet’ empieza el difuminado que separa a la parte de atrás con la de arriba desde la oreja hacia la cara. La parte de atrás, queda intacta, con ‘las perras’ (como se llama a la parte de atrás en el ‘Siete’) completas.

El ‘Siete’, dice Ortíz, lleva el difuminado hasta la nuca, dejando un pedazo de ‘las perras’ pero diferente al ‘Mullet. Al preguntarle a este barbero por el origen de este peinado, dice que no sabe pero que tiene claro que nació en Medellín.

Durante la pandemia de 2020 el ‘Mullet’ tradicional se volvió a poner de moda en el mundo. Se cree que es porque la gente dejó de ir a las barberías y buscó peinados de muy bajo mantenimiento. Personalidades como el youtuber estadounidense William Osman, lucía muy orgullosamente este peinado durante el confinamiento por el Covid-19.

La cultura ‘aesthetic’, que busca la exaltación estética por medio de la moda lenta, un poco vintage y de colores, ha encontrado en el ‘Mullet’ un brazo más de su identidad. Ellos no tienen el ‘Siete’ principalmente porque esta subcultura está conformada en su mayoría por jóvenes de clase media-alta, bilingües, que se hacen el ‘Mullet’ porque el ‘Siete’ lo asocian con la cultura paisa, con la cual no se identifican.

Al igual que nuestro personaje del principio, Alejandro, estos jóvenes ‘aesthetic’ normalmente no se lo hacen por una celebridad, lo hacen porque creen que así se ven mejor. Pues, el mismo fin de esta cultura juvenil es verse bien, de una forma divertida y poco seria.

En la investigación de estos cortes, también encontré que este peinado es conocido en La Guajira como ‘La Perra’, que es un ‘Mullet’ esponjado y grande que usaron personalidades como Diomedes Diaz y Rafael Orozco.

Dudo muchísimo que un origen relacionado con el rock y el punk sea el por qué de este corte en La Guajira. Estoy seguro de que si uno se le hubiese acercado a Diomedes a hablarle de David Bowie, muy seguramente él hubiera pensado que lo estaba invitando al bohío de alguien llamado David. Así que me gustaría lanzar el dardo a decir que ‘La Perra’ tiene un origen orgánico y que nació por la necesidad de los habitantes de las rancherías guajiras de taparse el sol en la nuca con el pelo.

También, encontré de una fuente que los hunos, invasores del Imperio Romano en el siglo V d.c, usaban este peinado. Tiene sentido porque claramente estos nómadas que andaban a caballo todo el día necesitaban taparse del sol en la nuca de alguna manera. La cosa es que no encontré ningún registro escrito, a diferencia de los nativos americanos, que lo confirmara.

Muy seguramente este peinado ha acompañado a la humanidad por mucho más tiempo de lo que creemos. Pues, la necesidad de taparse el sol siempre ha existido. Veo también muy posible la facilidad que puede tener hacerse este peinado con un cuchillo, solo se necesita cortar el pelo como normalmente se hacía, agarrando el mechón y cortándolo para el calor, pero dejarlo largo atrás por el sol.

 

Mi ‘Mulliete’

Decidí acompañar a Alejandro Gracia a su barbería de confianza a hacerse un ‘Siete’. El lugar se llama Paisiello y está en el barrio de Cedritos. Es un pequeño local ubicado en una calle poco concurrida del barrio. A pesar de esto, la barbería se presenta a sí misma como una barbería fina, de clase.

El ‘motilao’ cuesta  $25.000 y viene con un tratamiento facial que consta de una sustancia negra parecida a la brea que los vikingos usaban para sellar sus barcos contra el agua. Total que esta cosa entre líquida y sólida se aplica con una pequeña espátula y se pega bien fuerte a la piel. Esta se quedó en mi nariz durante todo el corte.

Nos atendió el barbero de confianza de Alejandro, un hombre alto, con el pelo hacia atrás y la barba esponjosa y un poco despelucada, moreno y bastante musculoso. Su nombre es Mayker Demey. Un artista en todo sentido. Apenas me pidió que me moviera. Durante el corte, hacía movimientos rápidos con las tijeras y la máquina, parecía un violinista.

Cuando llegué al lugar, lucía una melena típica de estudiante de colegio en una película estadounidense de los 90. Partida por la mitad y ondulada a la altura del cachete. Cuando pedí un ‘Mullet’, Mayker no sabía muy bien que hacerme.

Esto, pues es muy normal que lleguen personas a su asiento pidiendo un ‘Mullet’ y salen con un ‘Siete’ o viceversa. Entonces, acordamos que él iba cortando y ahí íbamos viendo. Cortó la melena y siguió con los lados. Me preguntó a qué altura los quería. -A la misma que la barba-, respondí.

Al ir bajando el pelo arriba para llegar a la altura de “negocios al frente”, se le notaba un poco que estaba precavido. Pues, antes del corte le conté que mi pelo al ser tan grueso, cuando se corta a poca altura, se pone como un puercoespín. Cada vez que me preguntaba si la altura arriba estaba bien, le respondía “un poco más aguanta”.

La última pasada de tijera estoy seguro que fue a un milímetro, con una precaución de joyero. Ahí se detuvo. Obtuve lo que buscaba: “Negocios al frente, fiesta atrás”.

Al terminar el corte, Mayker me quitó la pasta ya dura de lo que parecía brea de la cara, y mi nariz días después todavía brilla. “El corte incluye masaje”, me dijo Mayker. Procedió a sacar de detrás del mostrador algo parecido a una plancha pero ovalada. La prendió y la pasó por mi espalda lentamente.

Sentí que mis omoplatos por fin se organizaron, que mis vértebras de la columna se alinearon perfectamente y que una banda de guerra de hormigas marchaba de lado a lado en mis hombros y trapecios. Después, me lavó el cabello, obviamente con un champú que olía estereotípicamente a hombre.

Al terminar, me levanté de la silla y le pregunté:

-Si yo entrara con este corte, sin tu haberlo hecho, ¿qué corte crees que tengo? 

-Es un ‘Mullet’, pero también el difuminado llega hasta atrás como un ‘Siete’, solo que no baja- respondió

Al ir a pagar los 25.000, le hice la misma pregunta a la persona de la caja. “No sé, me parece más como un peinado de futbolista solo que largo atrás”.

Cabe decir que Alejandro tenía razón en algo que me dijo desde el momento en que le hice la primera entrevista cuando estábamos caminando por la calle 147, frente al gran lugar de pizza a un par de cuadras de la avenida Novena: “yo voy a la barbería a que me consientan”. Él si pide el paquete completo con la barba, que es un poco más costoso, pero tiene incluido todo lo del de 25.000, con vaporizaciones y más limpiezas faciales.

Mucha gente me ha dicho que tengo un ‘Mullet’ muy bueno y otras personas me dicen que tengo un ‘Siete’ ‘azaroso’. Siempre termino contándoles el cuento completo del corte.  Es por esto que a mi peinado lo he decidido llamar el ‘Mulliete’, una mezcla entre el ‘Siete’ y el ‘Mullet’, en honor a la cantidad insana de horas que le he dedicado a buscar la historia de estos cortes de pelo.