La nueva ventana del circo en Bogotá

Martes, 24 Septiembre 2019 13:00

El circo se ha transformado, hay un lugar en la capital dedicado al apoyo y desarrollo de las artes circenses. 

 

Escena de “Los Circuchos”, obra de Ventana Producciones||| Escena de “Los Circuchos”, obra de Ventana Producciones||| Daniela Arango Pulgarin|||
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De repente, empezaban a armar la carpa, una cubierta de lona de grandes dimensiones con colores entremezclados y llamativos, rojo, azul, blanco y amarillo, que en la distancia marcaban la llegada de la diversión a la ciudad. Deprisa, aparecían las manzanas acarameladas, las crispetas rosadas con su penetrante olor dulce y el algodón de azúcar. También, las espadas inflables, luces y colores (…) La tarima circular, la bola de la muerte, las telas colgantes en el techo y los payasos con sus grandes narices y su peculiar maquillaje. Esto como esencia del circo, escenario y hogar de los cirqueros, esos personajes nómadas que viajaban junto a sus familias por las ciudades.

Esa imagen de alegría infantil parece quedar en el recuerdo. De 2010 a 2016 existían 400 grupos y compañías de circo, y doce familias circenses con 100 años de tradición en el país, según datos del Ministerio de Cultura. Pero son pocos los circos como estos que aún existen en Bogotá: solo hay una carpa fija de circo y está ubicada en la localidad de Ciudad Bolívar, en el suroriente de la capital.

Hoy existen nuevas formas de hacer circo, para un momento en el que  no se esperan ver animales en una función. Donde se usa el cuerpo de una forma diferente, en nuevas maneras de transmitir y contar historias.

¿Hace cuánto ustedes no van al circo?, pregunta la mujer en medio del escenario, una señora, de unos 50 años responde desde el público, “¡uyyy, desde que era niña!”. De inmediato le responde: “Hace poco, sumercé”. Después, solo carcajadas del público. Pero este no es un circo con una carpa enorme cubierta de lona, es más bien una sala adaptada en lo que parece ser una bodega.

Desde afuera, la entrada se distingue a distancia. Se vislumbran colores, los de un pequeño techo que hace la función de carpa, y de los bombillos con tonalidades que lo adornan. Sillas alrededor del espacio anteceden el encuentro con el nuevo circo, pues aunque no hay manzanas acarameladas, ni algodón de azúcar, en el ambiente se respira diversión.

Eran las ocho de la noche de un viernes del mes de agosto, los niños corrían y el sonido de la batería que se escuchaba por los parlantes, daba el compás a todos los que hacían la fila para pagar sus entradas. Se saludaban, sonrisas flotaban por el ambiente mientras que, en un ciclo interminable de abrazos y amabilidad, llegaba la hora de comenzar la función.

 —Yo soy mayor que todos los que se van a presentar hoy, soy mayor que la mayor parte de los artistas de circo de la ciudad, del nuevo circo de la ciudad. No es que seamos los más viejos, solo que llevamos mucho tiempo dedicados a esto.

Esa fue la entrada de Juan David Ávila, socio fundador del espacio, mientras de fondo sonaba 'Daddy Cool' de Boney M, “She's crazy like a fool, ¿What about it daddy cool?” (Ella está loca de atar. ¿Qué tal eso, papá cool?, en traducción libre). Esta fue la introducción a los 'Circuchos', la obra de la noche, donde al final él fue el único cucho. La casa estaba llena, y casi la mitad de los asistentes iba por primera vez a una obra de La Ventana Producciones, el único espacio en la capital que programa funciones de circo jueves, viernes, sábados y domingos durante todo el año. Un lugar dedicado 100% a crear, circular y gestionar alrededor del circo contemporáneo.  

 

Primer acto de “Los Circuchos”, con técnica de circo aéreo.

Primer acto de 'Los Circuchos', con técnica de circo aéreo. Fotos: Daniela Arango Pulgarín

La artista salía detrás del telón, para ubicarse en medio las telas que colgaban del techo, instrumentos para dar giros, saltos inesperados al vacío y figuras de danza aérea, como un preámbulo a lo que se podía esperar de la noche. El circo "es un arte milenario, que te deja sin aliento, que te produce adrenalina, no solo hacerlo, actuarlo, sino verlo. El circo no ha muerto, se ha transformado", manifestó Erika Ortega, la directora artística y socia fundadora de La Ventana, mientras a su alrededor todos se abrazaban y felicitaban por el éxito de la función. El circo ha cambiado y aunque aún es un espacio donde el hombre tiene súper poderes y se reta cada vez a hacer cosas más arriesgadas, también es un espacio donde los artistas tienen profundas ganas de transmitirle al público sus sentimientos, en una mezcla del circo contemporáneo con herramientas teatrales.

No solo se preocupan por preparar su cuerpo para ser grandes acróbatas y malabaristas, se preparan como artistas integrales para que el público no sólo vea una gran técnica, sino también una interpretación, el rigor de la puesta en escena.

 

“Los Circuchos”. Obra de Ventana Producciones.

Acrobacias y equilibrios sobre objetos. 

Conocemos mundialmente al Circo del Sol, que empezó a innovar al dejar de usar animales en sus espectáculos, apostando por las acrobacias. Pero también están el Circo Canadiense con 'Los Siete Dedos de la Mano' y el Circo Francés. Los retos para los cirqueros cambiaron de un show hecho con animales a técnicas corporales, con el uso de música, instrumentos, escenografía e historias para conectar con el público.

Erika repetía con voz fuerte y decidida: "En Colombia se está trabajando en encontrar nuestra propia dramaturgia, no somos canadienses, no somos europeos, ¿qué somos?, y ahí estamos, dando ese espacio para encontrar nuestro propio lenguaje". Un espacio que nació hace doce años para gestionar el crecimiento del circo en Bogotá, para dar cabida y oportunidades a cirqueros que no cuentan con un lugar para presentarse. La función avanzaba y entre actos la sorpresa era más intensa. Los súper humanos estaban ahí, con brazos tan fuertes como para sostenerse con una sola mano de una estructura, que no aparentaba mayor estabilidad, para colgar del techo, mantener el equilibrio en un balón y jugar con fuego.

En el circo todo es posible, "el circo no se parece a nada, es un mundo mágico en el que pueden ocurrir las cosas más inverosímiles, en el que la verdad y la fantasía se confunden hasta el punto de que ya no es posible saber dónde termina la una y empieza la otra", escribió Angelina Gatell en el libro 'El Hombre del Acordeón'. El circo se realiza en los parques, los semáforos y las calles, porque muchas personas que hacen circo no tienen un lugar para mostrarlo. Es costoso tener y mantener un espacio.

Penúltimo acto de los Circuchos. La Ventana ProduccionesPenúltimo acto de 'Los Circuchos'. La Ventana Producciones 

En el inicio del circo en Colombia, del cual no se tiene clara la fecha, los principales espectáculos eran la "maroma" (equilibrio sobre la cuerda), los caballitos y otras variedades, las cuales se realizaban en las plazas públicas y en los llamados “Patios de Maroma”, explica Sandra Milena Ortiz, en una monografía sobre la historia del circo en el país.

En la actualidad, la Ley 9 de 1989 establece como deber de las Alcaldías conocer sobre el uso del espacio público, por lo que la Defensoría de Bogotá dicta un cobro "equivalente al 8% de un salario mínimo, por cada metro cuadrado ocupado”. Una de las razones por las que no es fácil vivir del circo. La Ventana Producciones se convierte en el lugar donde los artistas pueden explorar las técnicas y sus historias, así como conectar con el público. Un público que estaba dichoso presenciando la función de 'Los Circuchos', aplaudía fuertemente mientras acto a acto veían la fortaleza de los artistas y reían con las intervenciones de Juan David Ávila, el 'Daddy Cool', cada vez que una presentación acababa. Los niños participaban desde sus asientos, entretenidos con todo lo que tenían ante sus ojos; color, arte y diversión.

 

Equilibrio sobre objetos y malabares en La Ventana Producciones.

 Equilibrio sobre objetos y malabares en 'La Ventana Producciones'.

Pero llevarle este tipo de obras al público no es tarea sencilla, sobre todo porque los apoyos no son suficientes. La Mesa Nacional de Circo se creó en 2008 con el Ministerio de Cultura, para velar por los derechos de los artistas de circo, pues no existe una ley de circo en Colombia, lo que causa entre otras cosas que este arte se quede en la informalidad.

Existen apoyos para los artistas de circo en la capital; laboratorios de formación y creación (Distrito Circo 2019), convocatorias como la de Salas Concertadas del Ministerio de Cultura, de las cuáles La Ventana ha sido ganadora, para tener recursos que permiten dar soporte a los artistas. Además, instituciones como el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), ofrecen un curso técnico en ejecución de artes circenses desde 2018. Aun así, Erika dice que no hay suficiente apoyo y que "el circo es de las cenicientas del arte, creamos en condiciones extremas".

La función llegaba a su final. Aunque muchos de los asistentes desconocían todo el proceso detrás de las intervenciones que acaban de disfrutar, era claro el mensaje que 'La Ventana Producciones' estaba transmitiendo. El circo se ha transformado y es necesario que crezca el apoyo a los artistas, así como a los espacios que se dedican al desarrollo de las técnicas, las narrativas y al disfrute del circo en la ciudad. El público estaba en la cúspide de la emoción, los niños con la atención fija en ese hombre de overol rojo que revoloteaba por todo el escenario. Se subía al balón, caminaba sobre él, daba saltos con cuerda, hacía malabares e inflaba globos. A la vez, equilibraba un letrero con su cabeza, del cual no se veía aun el mensaje, el sudor caía de su frente mientras sonaba la batería, luego corría, las luces cambiaban de un lado al otro modificando su intensidad. De repente, todo se apagó.

Empezaron a llover rosas rojas desde el público, aplausos interminables y silbidos retumbaban en el ambiente. La luz se prendió de nuevo para dejar ver la frase del letrero que tanto intentó sostener sobre la cabeza: HAY ESPERANZA.