Hugo Rubiano, el lente oculto de LosPetitFellas

Martes, 23 Agosto 2016 07:11

Este fotógrafo de 24 años, apasionado por la música, sobre todo por el rap, ha trabajado como videógrafo de la banda LosPetitFellas y ha retratado a raperos como Canserbero y Crack Family.

Hugo Rubiano|||| Hugo Rubiano|||| Foto por: Sebastian Lopez Ramirez||||
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El fotógrafo de la banda bogotana va más allá de la música y nos cuenta sobre sus gustos y perspectivas.

Una chaqueta o un saco ancho, zapatos de skate y un gorro son constantes en la pinta de Hugo. Una cámara y una mirada precisa en la realidad son las herramientas de trabajo que tiene 'Carefruna', como le dicen algunos por su usuario en Instagram. Una enorme sonrisa y una paciencia al hablar termina de dibujar a un joven seguro de lo que hace: capturar a las personas en sus mejores momentos

Este joven fotógrafo de 24 años, apasionado por la música, sobre todo por el rap, ha trabajado como videógrafo (aquel que retrata en video) de la banda LosPetitFellas, ha sido fotógrafo de raperos como Canserbero y Crack Family, y a su vez de proyectos musicales de rock como Diamante Eléctrico y pop como Pedrina y Río. Empezó como fotógrafo para la revista cultural juvenil Cartel Urbano y se obsesionó con la luz y su funcionamiento, llevándolo al punto de tener su propia productora audiovisual: Oro Pictures. Plaza Capital le preguntó por sus gustos, su trayectoria y sus anécdotas para conocer la cara de “Carefruna”, para revelar la foto de Hugo Rubiano.

Periodista: ¿Cómo llega la fotografía a usted?

Hugo Rubiano: Las fotos llegaron a mi vida para darme un camino, yo nunca busqué una cámara y tampoco sabía que iba a ser la fotografía lo mío. Hay muchos que empiezan bien jóvenes ¿no? Desde pequeños con la primera camarita regalada, pero yo no tuve ese acercamiento. Igual, yo siempre tuve mi rollo con la imagen. Digamos, cuando pequeño quería ser actor, quería hacer teatro. ¡Era re loco!

Un día, un chico que tenía clases conmigo en el Politécnico, me inspiró un montón. De alguna manera él me mostró que todo el mundo hace fotos, pero es difícil hacerlas lindas. Entonces él me enseñó a ver más allá en la fotografía y me dio pistas para saber qué era lo que quería hacer yo. De ahí para adelante el camino ha sido muy bendecido, se me han abierto puertas, no me ha costado trabajo y hasta pienso en hacer cine.

P: O sea, ¿es un trabajo con mucho amor?

HR: Sí, claro. Al principio comencé trabajando en Cartel Urbano y en ese trabajo tocaba hacer de todo. Alcancé a ir al Bronx antes de que lo desmantelaran a tomar una que otra foto de cómo se vivía allá, trabajé con artistas como Ali A.K.A Mind y Crack Family, en general cubrir la calle. Entonces, pasar de eso a ir a cubrir una fiesta y ver otros fotógrafos que gastan un montón en cámaras para tener fotos que no se sienten, me hace ver que al menos soy diferente a ellos. Tengo una forma diferente de ver la fotografía.

Por ejemplo está Julián Cárdenas, Faber Franco o Gourley que son gente que no se resguardan en los equipos sino que andan pendientes de los momentos y qué es lo que pasa. A esa gente es la que me refiero y esa es la que me identifica.

P: ¿Cuáles son esas películas que lo han inspirado a pensar en hacer cine?

HR: Creo que Perros de Reserva es algo increíble, como también Pulp Fiction.

P: De sus trabajos video gráficos ¿cuál lo ha hecho sentir más feliz?

HR: Yo creo que hay un lado mío en todo trabajo que no le gusta lo que hace, que no fue lo que imaginó. Pero siempre hay otro lado, el más importante, y es el que siente lo que está pasando y se alegra. Por ejemplo, hay una banda de electrónica fusionada con ritmos afro llamada Ghetto Kumbé que me contrató para realizar un videoclip de una de sus canciones en Palomino. Eso fue una cosa increíble. Ellos a mí me dijeron “Pilla esta canción” (ChiláKilé), entonces yo me craneé la cosa mirando el tema de la falta de agua y la música en La Guajira. Así surgió la idea de poner en el video la historia de un niño poseído por un espíritu del baile que va por el pueblo molestando a la gente buscando agua para calmarse. Todo salió al pelo y el video quedó increíble.

Pero, la cosa rara fue que uno de los integrantes de la banda le mostró el video a un historiador y este nos dijo que habíamos representado la leyenda de Moma. Esa leyenda trata sobe un espíritu del baile que anda buscando las lluvias. Entonces este historiador dijo que nos iba a incluir en una introducción con el video para ejemplificar la leyenda. Eso es chévere, llegar a alguien en diferentes formas. O lo de México, los microrelatos con LosPetitFellas.

P: ¿Cómo surgió eso de los microrelatos?

HR: Eso fue relindo. Con Nico (frontman de los Fellas) siempre ha habido una energía bien bacana porque complementa alguna de mis ideas. Le dije allá en México que quería retratar a la banda, pero hacer algo diferente a lo de siempre. No mostrar a cada uno por aparte sino como una banda, como creación. Yo le dije a él que hiciéramos unos videos para Instagram, unos capítulos. Él es un genio y me dijo, “hagamos unos cuentos cortos para Instagram y microrelatos”, siguiendo el concepto del Historias Mínimas, su primer álbum que cuenta breves historias en sus canciones. Ahí va una sorpresa oculta de la que deben estar pendientes, porque los microrelatos no son sueltos, son una narrativa que une todo.

P: Pero, los Fellas son otra cosa. ¿Cómo ha sido su relación con los artistas con los que has trabajado?

HR: Al principio nadie me conocía, pero no me costó trabajo. Empecé con Crack Family unos dos años, pero yo no iba caminando por el mismo lado. No terminamos en una buena relación, no mala sino rara. Al final de esta relación seguí con Ali, unos manes de Perú, Canserbero, Sidestepper y todo se ha dado a partir de Oro, mi productora.

Pero ahí es donde está la diferencia porque con ellos somos Oro, el colectivo, el parche, y con los Fellas soy yo con la banda, algo más personal. A los Fellas les escribí por Facebook alguna vez y Nico me contestó que Denisse Gutierrez venía a grabar Antes de Morir, que necesitaban grabar el video. Esa canción es increíble y claramente le dije que de una. Desde ahí nos hemos vuelto más cercanos, como amigos ¿sabes? Eso sí, siempre con el profesionalismo, seriedad y respeto que merecemos cada uno, tanto en el campo laboral como el personal.

P: Ya que habla de Oro Pictures, ¿cómo surge esa idea? ¿Con qué propósito?

HR: Es una productora que comencé con dos amigos que por cosas de la vida tomaron diferentes caminos. Yo tomé entonces la producción y ha sido increíble. La productora hace story telling para marcas y bandas, pero también ya estamos explorando cosas diferentes, documentales, cortometrajes, demás.

Ahorita estamos detrás de un proyecto en Uganda sobre una revolución en el hip-hop ya que no se podía poner a los artistas en ugandés en la radio, sino en inglés. Entonces surgió un líder que defendía el rap en ugandés y eso lo queremos documentar. Vamos a cuadrar gente de Palenque para que aparezca y opine, crear consciencia, algo bien chimba.

Pero, básicamente, Oro hace lo que yo no puedo (risas). Oro tiene una magia de gente más allá de mí. Es la congregación de todos los talentos que se necesitan para hacer videoclips, documentales y demás, pero haciéndolo como sabemos nosotros, desde el corazón.

P: El rap lo mueve un montón, ¿no? ¿Qué canciones no pueden faltar en su día?

HR: Siempre vienen bien Javat y Kamel de Kase O, Antes de Morir de Los Fellas, Yo me levanto de Ali A.K.A y Noches de humo.

P: ¿Y por qué lo mueve tanto el rap?

HR: El skate me pegó al rap y desde ahí me conecté con la gente y lo que significa. El rap tiene algo que no tiene toda la música y es que lo importante no es tanto la música sino la historia que cuenta el MC. Ya después que se mezcle buena música como el Jazz Magnetism, o formatos de Big Band es otra cosa.

P: Aparte de la fotografía ¿cuáles son sus otras pasiones?

HR: El skate, escribir, mi familia y alguna vez poder rapear. ¡Ah! Y la fotografía.

P: ¿Qué espera Hugo Rubiano de Hugo Rubiano en el futuro?

HR: Poder viajar, conocer y cumplir mis sueños. Quiero que no me preocupe el dinero, tener salud y que mi familia se enorgullezca de mí. Sorprenderme y seguir soñando en grande así me asuste un resto de vez en cuando.