Las fiestas de electrónica, prolífico escenario para la venta y consumo de drogas sintéticas

Miércoles, 25 Mayo 2016 06:22

El consumo de pepas, trips, popper y tusi es algo normal a la hora de enfiestarse con la electrónica. Conozca cómo se da la relación entre drogas y música electrónica desde la voz de quienes las conocen directamente.

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El Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas en Colombia hecho en 2013 sostiene que 484.109 personas tiene dependencia o abuso de sustancias psicoactivas ilícitas.

Andrea Saavedra es consumidora frecuente y sigue de cerca la escena del techno en Bogotá. Hace más de 3 años que asiste a estas fiestas y desde el principio tuvo contacto directo con las drogas.

Para ella, la fiesta comienza con medio trip y media pepa. Esto pasa entre las diez y las once de la noche. Cerca de las tres de la mañana, se prepara para las mitades faltantes. Aunque no toma ni fuma mucho, dice que  el alcohol  y “muchos porros” están presentes permanentemente. Para rematar, con su parche compran un tarro de Popper y una bolsita de perico, eso dura hasta el otro día.

“Échele cabeza cuando se da en la cabeza” es una iniciativa que busca promover el buen consumo. Por eso, acompañan a estos festivales con un servicio de análisis de drogas, así, promueven el consumo responsable y consciente de sustancias psicoactivas.

Según una publicación de Échele Cabeza el año pasado, en la primera edición del Baum Festival, se analizaron 140 muestras: siete de cocaína, 107 muestras de éxtasis, pepas o pills (MDMA); 18 de trips o ácidos (LSD); y tres de tusi (2-Cb). Igualmente, en el Radikal Stylez de este año se analizaron 58 muestras: nueve de cocaína, 41 de éxtasis o pepas; 29 de ácidos y dos de tusi.

Andrea es consciente de que muchas veces no sabe lo que está consumiendo porque servicios de análisis como el de Échele Cabeza casi no se ven. También, piensa que es muy fácil comprar drogas, pues siempre hay alguien que está vendiendo dentro de la fiesta. “Uno compra las cosas confiando en el nombre de lo que compra, a uno le pueden vender muchas vainas y puede que no se esté comprando lo que es, o se compre algo malo” aseguró.

En una sola noche se pueden mezclar cinco diferentes drogas, dejando a un lado el cigarrillo y las bebidas energizantes. Por eso,  el riesgo de sobredosis es permanente. A esto se suma la presencia de drogas sintéticas muy fuertes, que se pueden calificar como mortales y que, ante la ignorancia del consumidor, pueden pasar como una pepa más, un papel o una olida más.

Hace casi un mes, en Buenos Aires, cinco personas murieron a causa de una sobredosis por el consumo de una píldora llamada Superman. En consecuencia a esto, el gobierno argentino decretó la prohibición de las fiestas de electrónica en la capital. A pesar de que el decreto se cayó rápidamente, el caso generó revuelo en los seguidores del género no solo en Argentina, sino también en América Latina.

Frente a esto, Andrea, como seguidora y consumidora, dijo: “No se le puede echar la culpa a la fiesta ni  a la cultura electrónica. La culpa es del desconocimiento y del sin fin de nuevas drogas que están surgiendo. Además, el gobierno debe asumir posturas a favor de la prevención y el buen consumo”

En la actualidad, el consumo de drogas sintéticas, típicas en la fiesta electrónica, ha aumentado considerablemente a nivel mundial. La Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, publicó en 2015 un informe donde asegura que el consumo de metanfetaminas aumentó un 158% en todo el mundo y que existen cerca de 19 millones de consumidores de éxtasis.

El Baum Festival y el Radikal Styles son festivales exclusivos del género,  cada uno reúne más de cinco mil personas anualmente en la capital colombiana. En eventos  de esta magnitud, el consumo es generalizado y difícilmente alguien estará exento de este.

Andrés Bonilla es un dj y técnico de sonido que pertenece al colectivo de música electrónica “Renard Spirit”. Estos cuentan con más de mil seguidores en Facebook e “intentan  promover nuevos actos musicales y organizar fiestas variando temáticas para que la gente encuentre algo dentro de su gusto”, afirmó Andrés. Para él, la marihuana, el alcohol y las drogas sintéticas son comunes en estas fiestas, pero, asegura que depende del tipo de música.

Nicolás Bello, tiene 19 años, es un seguidor del techno y asiste frecuentemente a estas fiestas, en donde ha consumido pepas, trips, tusi, marihuana, etc. Él afirma que las drogas, sobre todo las pepas, y la electrónica son como el tinto y el cigarrillo, por eso, en grandes festivales el consumo de drogas aumenta. También, piensa que a medida que aumenta la celeridad y fuerza del género, aumenta el consumo de “perico” y tusi. “En el techno, se ven más pepas y ácidos”, concluyó.

Drogas inhaladas como el perico o el tusi generan en el cuerpo un aumento de la energía corporal y una alta estimulación mental, según Échele Cabeza. Por eso, son más comunes en géneros acompañados del adjetivo Hard, lo que quiere decir que tienen más beats por segundo.

Simón Olarte es un dj y estudiante de derecho que  dirige el colectivo musical Amatista. Sostiene que el consumo es normal en estos ambientes, porque en el momento de la fiesta, nadie lo va a juzgar por drogarse. Además, concuerda con que las diferencias en los diferentes géneros se pueden ver en las drogas que se consumen. Dice que lo más notorio es la presencia de Popper en las fiestas de los géneros más fuertes.

El Popper es un inhalante, contenido en un frasco similar al Boxer, que genera sensaciones de ligereza y efectos parecidos a la embriaguez. Este tipo de droga es común en sustancias de uso doméstico e industrial que poseen vapores tóxicos y son vendidos legalmente.

El tipo de drogas que se consumen no es lo único que varía. La experiencia y la cantidad de drogas que se consumen en una farra dependen de cada organismo, pero también de la calidad de las sustancias. Además, por lo general no se consume solo una droga, las mezclas son fuertes y, ante la permanencia del alcohol, evitarlas es muy difícil.

La otra cara de la moneda

El uso de drogas no depende únicamente del consumidor. Muchas veces, no es algo planeado, se da de manera espontánea y se debe a facilidad de encontrar y comprar las mismas, no solo en el momento de la fiesta.

Alejandro* es estudiante universitario y tiene 20 años. Además de ser un consumidor, se dedica a la venta de droga: marihuana, pepas, perico y más son algunos de los productos que este jíbaro ofrece a sus clientes. Él piensa que el  ochenta por ciento del consumo de drogas sintéticas se da en ambientes de fiesta electrónica, pues la fiesta de las pepas crea un efecto de psicodelia que rima y se lleva muy bien con la  música electrónica.

Sin embargo, para Alejandro, las drogas no son solo para fiestas. Asegura que mucha gente usa drogas como el tusi, el perico o la coca para trasnochar en época de parciales, o simplemente, consumen para sentirse bien.

Las pepas, que serían las preferidas por los seguidores del género, se pueden encontrar en calidades diferentes. Es decir que con unas el efecto es más fuerte que con otras. “Las pepas normales se venden por ahí en quince mil pesos, para las originales, de buena calidad, se piden 25 o 30 mil pesos. Igual esto depende de la cara del cliente” afirma Alejandro.

“Hace cuatro meses, las de calidad regular eran unas pepas rosadas, las mejores eran unas llamadas Louis Vuitton. También estaban saliendo unas muy malas que yo nunca probé ni compré” Alejandro afirma que no siempre se puede vender o comprar drogas de la mejor calidad y  que, además, existen drogas que de estupefaciente no tienen nada.

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Alex Jockey es considerado uno de los productores con más proyección en la capital y en el país. Se ha hecho fama en la escena electrónica debido a su facilidad para explotar toda la amplia gama del techno. Es co-fundador del sello Technosound Records y ha catapultado al género y a nuevos talentos a través de la emisora online REC (Radio Electrónica Colombiana)

No es ajeno a la situación del consumo en la fiesta electrónica. Es consciente de que las drogas están, pero estas no tienen que ser la imagen de la música electrónica. Así mismo, piensa que hay que dejar la hipocresía y atacar el tema de una forma más educativa, para que la gente sepa qué consume y cuál es el efecto de eso.

Alex no está en contra, pero tampoco muy a favor “Si te vas a drogar, que seas consiente de lo que pasa a tu alrededor, que te hagan feliz. He visto mucha gente que, de repente, están idos. No sé por qué lo hacen, no se ven muy felices”

Está en contra de la gente que va  las fiestas a consumir y deja a un lado al artista y a la música “La música electrónica tiene la particularidad de que no necesitas sacar a alguien a bailar. Puedes ser feliz en tu propio mundo y viajar en tu mente sin necesidad de las drogas, lo que pasa es que las drogas aceleran ese proceso” concluyó.

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El Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas del 2013, realizado por el Ministerio de Salud, afirma que “unas 839 mil personas usaron al menos una vez, una o más de las siguientes sustancias: marihuana, cocaína, bazuco, éxtasis, heroína, sustancias inhalables o dick. De este total, 667 mil son varones y 172 mil mujeres, en otras palabras, de cada cuatro personas que consumen sustancias ilícitas, tres son hombres y una es mujer”

De igual forma, el estudio asegura que unas 44 mil han consumido éxtasis, de las que 32 mil son hombres y 12 mil mujeres. Adicionalmente, cerca de 162 mil personas han consumido cocaína y sus derivados, de estas, 138 mil son hombres y 23 mil mujeres.

Actualmente, Échele Cabeza promueve una iniciativa en la que piden al ministro de salud Alejandro Gaviria apoyo logístico, técnico y económico para que este proyecto siga creciendo y así seguir disminuyendo los índices de intoxicación en eventos y fiestas de Bogotá, Cali y Medellín.

*No se señala el nombre completo por petición de la fuente