En el mundo hay más de una guerra: el olvido mediático de los conflictos mundiales

Lunes, 28 Agosto 2023 21:21
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La guerra de Ucrania se ha robado un espacio en todos los medios del mundo. Sin embargo, ¿Qué pasa con otros conflictos qué han sido más letales y dolorosos? ¿Por qué existe tanta indiferencia de los medios ante las guerras de Irán o Mali?  

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Hace más de dos años que empezó la guerra en Afganistán y hace un año, la de Ucrania. Diariamente, se ven titulares en los que los medios nacionales e internacionales nos relatan la evolución de estos conflictos. Sin embargo, la guerra de Ucrania se encuentra en un lugar privilegiado dentro del cubrimiento de los conflictos internacionales, pues hechos violentos y atroces que suceden en Malí, Sudán (el lugar del mundo donde más muertos hay por la violencia, según The Economist) e Irán no cuentan con la misma suerte; esporádicamente dichos países aparecen en la página principal de los medios internacionales, a no ser que sea para recordar algún aniversario o en los especiales de “los conflictos del mundo”.

De hecho, estas guerras iniciaron hace más de diez años y quizás por no cumplir con el requisito de “actualidad” los medios decidieron ignorarlas, aunque las cifras de muertos, heridos y desplazados sigan en aumento. Por ejemplo, según UNICEF 10 millones de niños están en peligro en Malí, Burkina Faso y Níger. Puede ser que las agendas mediáticas estén preocupadas por otros asuntos que favorezcan más el bolsillo de sus dueños, y se alejen de su función primordial que es darle una voz a las personas en contextos vulnerables. De hecho, medios como BBC, DW, y el País no dedican gran parte de sus noticias a países en conflicto, mientras que para Ucrania hay toda una sección especial.

Por otro lado, es posible que la excusa sea que el envío de periodistas a las zonas de conflicto es realmente costoso, así lo afirmó en 2018 Jean-Francois Leroy, fotoperiodista director del festival “Visa por las imágenes” quien afirmó que para que el periódico New York Times envíe a alguien a cubrir historias en Bagdad tiene que asumir un costo aproximado de 8.600 euros al día, y aunque es cierto que el costo es elevado, los medios deberían realizar un mayor esfuerzo debido al alto patrocinio que reciben. ¿Será que dentro de los medios no hay presupuestos para enviados especiales o estos dineros ya fueron invertidos en eventos políticos y de farándula?

A su vez, puede ser que la guerra en Ucrania haya cooptado la totalidad de la sección trágica de noticias, y los medios conscientes de que las personas están cansadas de ver hechos negativos (como lo revela un artículo de Vox) deciden censurar las historias de personas que luchan por sus vidas en lugares como Etiopía, Myanmar o Yemen, todo con el fin de cuidar a sus lectores. Esas realidades están demasiado lejos de lo que nos importa de verdad: el mundo desarrollado, lo que preocupe a Estados Unidos y Europa.

O simplemente nos conviene mirar hacia otro lado, lo predijo Frank Carrigan, periodista que escribió un artículo en 2022 sobre las guerras que las noticias quieren hacernos olvidar, dónde se muestra que la geopolítica es un factor crucial para determinar qué cubrimientos valen la pena, pues no se puede poner la atención en aquellos donde las potencias aliadas americanas o francesas han metido la pata, a menos que queramos ganarnos un regaño o peor una censura internacional.

De todas formas, para cubrir las noticias Afganistán el Congo o Irak están las organizaciones no gubernamentales, los activistas o los académicos, que ellos se encarguen, al fin y al cabo UPPSALA, ACNUR, El Comité Internacional de Rescate y la OIM tienen dentro su misión realizar estos informes, aunque solo los lean profesionales especializados y alguno que otro curioso.

Pero es que los medios ya cumplieron con advertirnos que no es su culpa. Lo manifiesta el editorial del periódico The Guardian: hace falta voluntad política, más fondos para causas humanitarias y más sanciones diplomáticas. Desde los medios se hizo lo que se pudo en su momento, pero ellos están limitados, amarrados por la actualidad y por lo que la opinión pública muestre interés.

Entonces, ¿podemos hacer algo como consumidores de información? ¿Estamos condenados a saber de forma escueta y ligera sobre los conflictos del mundo? ¿Tendremos que volvernos profesionales en relaciones internacionales para saber el estado de las cosas en el otro lado del mundo?  Ya veremos cuántos años duran los reportajes en Ucrania hasta que sea una guerra olvidada más, y ese momento no está tan lejos.