Entre la aprobación y la controversia: los frentes de seguridad ganaderos en Colombia

Jueves, 09 Mayo 2024 22:06
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Los frentes de seguridad son una estrategia propuesta por Fedegan para enfrentar los delitos que afectan a los ganaderos del país. 

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  • Coautor 1: Fabian David Quintero Moreno

En el 2020, durante la pandemia, varios encapuchados ingresaron a la finca de Floresmiro Romero, un importante ganadero en el departamento de Casanare. Amenazaron con armas de fuego y amordazaron a todos los trabajadores. Robaron distintos objetos de valor y cerca de 40 cabezas de ganado, con un valor aproximado de más de 300 millones de pesos. Luego, sacaron en el camión todo el ganado y huyeron del lugar. Nunca se supo el paradero de los responsables del robo, pero se le atribuye este delito a bandas delincuenciales que operan en el departamento. Los ganaderos son víctimas frecuentes de estos robos, no solo en Casanare, sino en todo el país.

Desde mediados de febrero de 2024, se han presentado ante el gobierno colombiano los frentes de seguridad ganadera solidarios. José Félix Laurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), ha sido el encargado de proponer esta estrategia. Como gremio que representa a la ganadería en el país, Fedegan cuenta con la afiliación de 73 personas jurídicas, que representan todas las regiones ganaderas, las diferentes razas y sistemas de producción, tanto de carne como de leche.

El incremento de la inseguridad que aqueja a los ganaderos colombianos es un fenómeno complejo. Son víctimas de extorsiones, amenazas, hostigamientos y secuestros, tanto por parte de grupos armados ilegales como por la delincuencia común. Casi todos estos delitos quedan sin resolver, por lo que algunos ganaderos han empezado a buscar alternativas para defenderse y proteger su bienestar y patrimonios.

Según Fernando Murillo, general en retiro de la policía y actual consultor experto en seguridad ciudadana de Fedegan, los ganaderos son una de las poblaciones del país más afectadas por la violencia y por la presencia de grupos armados como las Farc, el Clan del golfo, el ELN, entre otros. “Tanto campesinos como ganaderos son afectados por su labor: la ganadería o agricultura, negocios que por lo general dejan bastante dinero y en efectivo. Por eso los delincuentes aprovechan”, agregó Murillo.

La opinión dentro de los ganaderos está dividida con respecto a esta propuesta de los frentes. Por un lado, algunos miembros están a favor, consideran que puede brindar una solución más inmediata y directa a los problemas de seguridad en las zonas rurales. Argumentan que la colaboración con estos grupos puede fortalecer la protección de sus propiedades y ganado, ofreciendo una respuesta más ágil ante situaciones de riesgo.

Por otro lado, hay quienes sostienen que es preferible que únicamente las autoridades sean responsables de garantizar la seguridad. Estos miembros del gremio creen que confiar en los frentes para esta tarea podría generar conflictos legales y éticos, además de cuestionamientos sobre la legitimidad de sus acciones. Consideran que la intervención de grupos no oficiales podría complicar aún más la situación y poner en riesgo la estabilidad y la legalidad en el campo.

La función de los Frentes Solidarios de Seguridad Ganadera

Los frentes solidarios de seguridad son una estrategia que pretende construir un tejido social de protección a cientos de miles de ganaderos, comerciantes y otro tipo de ciudadanos, que viven especialmente en las regiones más apartadas del país. Se conforma por voluntarios y cuenta con el respaldo de la policía. Se les enseña a los campesinos y ganaderos como distinguir e informar hechos sospechosos o actividades ilícitas que se estén cometiendo, mediante diferentes medios como radios o grupos de WhatsApp. No solo se recurre a la policía, sino también a otras instituciones del Estado.

Es esencial destacar que los ganaderos y personas que integren los frentes de seguridad promovidos por Fedegan no pueden utilizar armas de fuego. También se les da capacitación exhaustiva a los miembros de estos frentes para que estén debidamente preparados y sean capaces de responder eficazmente ante situaciones de hurto, secuestro y extorsión. El enfoque principal de los frentes de seguridad reside en la prevención activa de tales incidentes. Esto se busca mediante estrategias que involucran la vigilancia constante, la colaboración con las autoridades policiales para proteger tanto a los ganaderos como a sus propiedades.

Rastros de los frentes ganaderos en el país

Esta estrategia se constituyó en Colombia desde 1995, cuando la Policía Nacional los reglamentó en la Directiva permanente No.14. Así es como comienzan a tenerse en cuenta los frentes como grupos u organizaciones libres, voluntarios y comunitarios. Estos tenían un campo limitado, una cuadra o un barrio. No se usaban recursos económicos del estado. Su único propósito era prevenir la delincuencia e impulsar la convivencia ciudadana. Siempre guiada por la Policía.

 

“Pese a ese gran robo que sufrí en el 2020 y a otros, no creo que nosotros debamos tomar la fuerza y defendernos. Eso solo crea más problemas, además es importante tener en cuenta los antecedentes de esas propuestas similares, que terminaron muy mal a mi parecer”, dijo Floresmiro Rodríguez, frente a una de las grandes preocupaciones de algunos ganaderos: lo sucedido con las Convivir.

 

Pero los frentes de seguridad ganaderos son una iniciativa propuesta por Lafaurie y Murillo para frenar la inseguridad en las zonas rurales de Colombia. Su función principal es generar una alerta para proteger a los ganaderos frente a temas de hurtos, invasión de tierras, secuestros y extorsiones; provocando un vínculo entre los ganaderos con instituciones como el Gobierno Nacional, la Fuerza Pública, entre otros. Estos frentes son una estrategia que la policía, junto a Fedegan, ha venido trabajando desde hace tiempo.

Era septiembre de 1994, y teniendo en cuenta el artículo 42 del Decreto Ley 356 de 1994, el gobierno colombiano había autorizado la creación de “Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural o Servicios Comunitarios de Vigilancia y Seguridad Privada (Convivir), con el propósito de generar un nuevo instrumento de participación social para ayudar a la seguridad en las zonas rurales. Esta idea fue impulsada por el ministro de Defensa de ese entonces, Fernando Botero Zea. Fueron creadas para defender y apoyar a la fuerza pública en temas de inteligencia, usando equipos de comunicación y armamentos exclusivos de las fuerzas armadas. Estas acciones fueron de polémicas ya que hubo participación de integrantes paramilitares.

Según la Biblioteca Jurídica del Concejo de Bogotá, las Convivir se crearon en 24 departamentos, con 529 asociaciones hasta 1997. Se registró que más de 400 cooperativas habían sido creadas, organizadas y representadas por personas que eran reconocidas en la época por tener nexos con grupos armados como Salvatore Mancuso, entro otros miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En Antioquia fue donde más se evidenciaron denuncias por violaciones a derechos humanos.

En 1997, la Corte Constitucional de Colombia estableció la “inconstitucionalidad de algunas disposiciones”, es decir que algunas normas o leyes son contrarios a los establecidos en la constitución colombiana. Entonces se le ordenó a las cooperativas devolver las armas, estas eran de uso exclusivo de las fuerzas militares y les impuso restricciones sobre estas. Sin embargo, frente a esta decisión, muchos de los miembros se unieron a los frentes de las AUC, creando pequeños ejércitos de paramilitares

“Pese a ese gran robo que sufrí en el 2020 y a otros, no creo que nosotros debamos tomar la fuerza y defendernos. Eso solo crea más problemas, además es importante tener en cuenta los antecedentes de esas propuestas similares, que terminaron muy mal a mi parecer”, dijo Floresmiro Rodríguez, frente a una de las grandes preocupaciones de algunos ganaderos: lo sucedido con las Convivir. Muchos miembros creen que, con un gran capital económico, algunos podrían crear pequeños ejércitos que con el tiempo, no solo se limitarán a participar en protección y defensa de sus terrenos y patrimonio.

Según Murillo, los frentes de seguridad han sido estigmatizados y existe desconocimiento sobre su conformación y forma de operar por parte de algunas personas y ganaderos. “La historia indica otra cosa, sí, pero nosotros hablamos de seguridad. No de armar grupos armados ilegales, de convivir, de paramilitarismo y mucho menos de tomar la fuerza por mano propia. Es trabajar con la institucionalidad, no se necesitan armas en los frentes, se necesita estar unidos contra la delincuencia. Seguridad ciudadana que en este caso son los ganaderos, deben denunciar e informar a las instituciones para que estas actúen de manera inmediata”, expresó.

A pesar de que algunos ganaderos que no están afiliados a Fedegan sostienen la convicción de que el uso de la fuerza es imprescindible para protegerse y enfrentar la delincuencia que los afecta. Raúl Barreto, un ganadero y agricultor que reside en el Casanare “A mí me han robado y extorsionado varias veces, por eso decidí estar armado y defender lo que me pertenece. La policía no hace nada, a nadie le importa y si no me defiendo yo mismo, ¿quién lo va a hacer? El que entre a mis propiedades sin invitación, se saca con plomo”, expresó. Sin embargo, Fedegan se mantiene firme en prohibir a sus miembros el uso de armas de fuego.

Las opiniones en el sector público y privado están divididas. Temen que vuelva a suceder lo mismo que en el 95. La comisión de la verdad es un instrumento de justicia de transición, donde los ciudadanos pueden hacerle un pare a situaciones graves y sistemáticas como a la violación de derechos humanos. Según un artículo de la Comisión de la Verdad, “a finales de los años ochenta las autodefensas que habían promovido los gobiernos del Frente Nacional se habían convertido en una máquina de muerte y guerra sucia.”

Sin duda alguna, la propuesta de los frentes de seguridad ha generado controversia en el país. Fedegan se ha mantenido firme en la implementación de esta estrategia, mientras que otras personas y entidades la ven con desaprobación. El desconocimiento ha desempeñado un papel fundamental en esta situación, ya que muchos no comprenden cómo funcionan estos frentes y estigmatizan estas medidas, basándose en situaciones similares que han ocurrido en el país en años anteriores. Por su parte, tanto los ganaderos que están a favor como los que están en contra de esta propuesta comparten el mismo deseo: poder trabajar tranquilos y que la violencia no los afecte para llevar a cabo sus labores.