Ni con River ni con Boca: Deportes Tolima repite la historia

Sábado, 04 Mayo 2019 23:20

Hinchas del Deportes Tolima quedaron el pasado 24 de abril con una amarga noche a causa de Boca Juniors en un estadio ibaguereño lleno de ilusión. Nuevamente salían con las manos vacías ante un histórico equipo, como hace 15 años.

Hinchas ibaguereños vivieron en el estadio Manuel Murillo Toro el partido de Deportes Tolima contra Boca Juniors||| Hinchas ibaguereños vivieron en el estadio Manuel Murillo Toro el partido de Deportes Tolima contra Boca Juniors||| Foto: Facebook Raza Pijao (@razapijaos)|||
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A falta de una fecha para concluir la fase de grupos de la Copa Libertadores, Boca Juniors jugará de local ante el líder del grupo, Atlético Paranaense, con el fin de ratificar su paso a la siguiente ronda. El club argentino se puso más cerca de la clasificación, tras conseguir un empate fuera de casa ante un Deportes Tolima que dejó escapar una victoria clave para seguir con mayores probabilidades de pelear por jugar la siguiente ronda del torneo más importante del continente sudamericano.

A pesar de este empate con sabor a derrota para el equipo de Ibagué, su estadio se vistió de gala para recibir uno de los partidos más memorables en su historia, contra un histórico del continente como Boca. En la presente crónica, se muestra cómo se vivió este importante partido desde la mirada de los hinchas del vinotinto y oro, quienes tuvieron todo tipo de emociones típicas del fanatismo en el fútbol.

Sentir la derrota sin haber perdido

Entre miradas de tragedia, José Roberto buscaba una respuesta a lo que acabó de pasar. Pero como él, las personas a su alrededor estaban igual de sorprendidas. Pasaron de los abrazos y gritos de victoria a agarrarse la cabeza de decepción. Los más de 20.000 hinchas en el estadio Manuel Murillo Toro de la ciudad de Ibagué tenían que soportar los cantos de júbilo de la hinchada visitante. La visita prácticamente sellaba su clasificación a siguiente ronda.

Boca Juniors igualaba el partido tras un penalti que dejó helado y con rabia al Deportes Tolima, tanto a sus jugadores y técnico como a la afición. Nuevamente empate a dos goles, y dominó la desilusión en los aficionados por dejar ir otra victoria de las manos por Copa Libertadores. Otra vez se escuchaban las respiraciones  fuertes y los gritos de ‘juep…’ con ira al cielo. Los hinchas tolimenses se quedaban con las ganas de vencer a un histórico del continente.

Habían pasado 15 años del fatídico 11 de marzo del 2004, cuando Tolima perdió tres a dos en casa contra el también histórico River Plate. El turno de visitar tierras bambuqueras era para el otro grande de Argentina, y las expectativas en la ciudad de medio millón de habitantes eran altas. No porque el equipo vinotinto y oro jugara contra un rival de la élite del fútbol europeo, sino por todo lo que representaban los colores a los que tenía que enfrentar.

Boca, el equipo por el que han pasado estrellas del fútbol como Diego Maradona, Juan Román Riquelme o Martín Palermo. El club, con seis Libertadores, que ganó intercontinentales a titanes del fútbol mundial como Real Madrid y Milan. Los de la hinchada del barrio la Boca en Buenos Aires que siempre llena su mítico estadio La Bombonera. Esa grandeza en la ciudad cuyo equipo tiene como logros más memorables dos ligas locales, una semifinal de Libertadores en la década de los ochenta y haber eliminado por este mismo torneo al Corinthians que tenía como delantero al histórico jugador brasileño Ronaldo.

La típica analogía del fútbol de David contra Goliat, la batalla que los ibaguereños ya palpitaban sin entrar al estadio. Los pitos de los carros y algunos hinchas con su “¿me va a colaborar con la monedita pa’ la entrada?” despertaban el ambiente de partido alrededor del Manuel Murillo Toro, pero el toque especial lo daba el rival.

“¿Ese será el equipo? Porque vea todos los policías que vienen”, preguntó un hincha observando hacia una calle en la que las personas alrededor suyo comenzaron a fijarse. Había una caravana policial que entre sirenas y cerrando vías anuncia algo: Boca Juniors se aproximaban en un bus rojo de dos pisos al estadio. Los curiosos pendientes como si en aquel bus viniera el hombre más influyente del mundo. Querían ver a los jugadores del equipo argentino, algo imposible hasta la entrada del estadio por los cordones de seguridad de la Policía que dejaron lejos a los hinchas del bus.

Algunos como José Roberto quedaron expectantes a esto. ¿Por qué no los pasaron por la vía de acá?, señaló  el hombre cincuentón hacia la carrera que lleva directamente al estadio.

-Porque está repleto de tolimenses. Y de pronto los apedrean como el año pasado con River- Le responden a su lado. No querían revivirle a los jugadores ‘Xeneizes’ el incidente que tuvieron previo a la final de Copa Libertadores del  2018 contra su eterno rival, cuando hinchas de River atacaron con piedras el bus que los transportaba hacia el estadio Monumental.

José Roberto asimiló todo esto después de pensar en silencio, tuvo que aguantar las ganas de ver a los jugadores de Boca. No es un hincha apegado al fanatismo pero sí una enciclopedia del Tolima por sus detalles para recordar los momentos importantes de su equipo. No tenía el mismo conocimiento de los jugadores rivales como años atrás, pero no impedía el deseo de ver por primera vez al histórico equipo en el patio de su casa.

Ya en el estadio era la misma rutina de hincha: Pasar la boleta, dejarse requisar, comprar algo de comer, subir las escaleras, buscar un asiento y tener paciencia hasta la hora del partido. La tarde nublada se escondía para darle paso a la noche, cada vez más cerca de las 19:30, la hora de ‘matar o morir’ para los hinchas ‘pijaos’. La gradería amarilla, verde y roja que forma la bandera de Ibagué pasaba a los colores vinotinto y oro del Tolima en las camisetas y banderas de los hinchas. El indio pijao, fanático insignia del Deportes Tolima, merodeaba por las tribunas como un guardia indígena que defiende a los suyos. Otros sentados con cerveza en mano, haciendo chanzas a los amigos que se tomaban fotos con mujeres atractivas que parecen modelos, que no conocen, no son famosas, pero por una foto con alguien así no lo dudan. 

La barra brava de Tolima, Revolución Vinotinto Sur, se organizaba mientras algunos recitaban cánticos con los que alientan al equipo durante todo el partido. En la tribuna visitante, los hinchas argentinos alistaban sus banderas amarillas y azules, de la mano de algunos criollos de Colombia que apoyaban a Boca con banderas que decían ‘Bucaramanga Xeneize’ o ‘Medellín’ con el escudo de Boca al lado. Razón por la que hinchas tolimenses se burlaban de estos, al considerar absurdo que colombianos apoyaran de esa manera a equipos de otro país.

-Pero son bien argentinos esos hinchas con banderas de Medellín.

-Yo sé parce… Ya hasta les hicieron quitar las banderas a esos paisas-, recriminó Federico Sabogal, un hincha de 20 años, con una sonrisa burlona. Pero así es el fanatismo del fútbol, se presta para burlarse de los hinchas adversarios, especialmente para los que les indigna la gente que siga a equipos que no son de su tierra.

¡Quiero ganarle a Boca!”, exclamó después Federico. Su desprecio al club argentino se debe a la afinidad que tiene con su clásico River Plate. Pero dejó en segundo plano hablar mal de los hinchas de Boca, porque los bombos, redoblantes y trompetas sonaban desde la tribuna sur, seguido del coro ¡sale vino, dale to’!, que hacía eco en el resto de graderías del estadio. Miles de globos vinotinto y oro se ondeaban entre la multitud, anunciando que los equipos estaban por salir. Luego sonó el grito unísono del público con el ingreso de los jugadores visitantes vestidos de blanco junto al equipo a apoyar: los de camiseta vinotinto con una franja cruzada color dorado y el escudo de forma hexagonal con las dos estrellas más importantes en su historia.

Deportes Tolima saltaba al campo. La euforia consumía todo el estadio en apoyo al cuadro local, probablemente uno de los partidos más icónicos del club. Se cantaba el himno nacional a todo pulmón, porque “hoy somos Colombia”, como dijo un hincha en la entrada. Volvían a sus asientos para esperar el saque inicial del partido, mientras la tribuna sur siguió en pie apoyando su equipo. Pasaba de todo en la tribuna concentrada en el partido. Sustos y nervios predominaban el inicio.

Llegó la tranquilidad y el asombro. Las tribunas retumbaron en los primeros 20 minutos con dos goles de Tolima. José Roberto abrazado con su hijo, Federico gritando al cielo mientras daba palmadas en el pecho a un amigo suyo, y los típicos hinchas chocando manos con desconocidos. La barra local corriendo a la parte inferior de la tribuna para celebrar con el delantero Pérez, que saltó las vallas de publicidad para celebrar el gol con su hinchada. Se lograba lo que menos se creía pero lo que más querían. Se le estaba ganando a un histórico como Boca.

Pero después de la calma siempre llega la tormenta. Los hinchas caían en picada luego de tocar el cielo. Un doloroso empate apagaba las celebraciones al final del primer tiempo, quedando mudos en solo 45 minutos. La desesperación consumió los otros minutos de juego a los hinchas a través de insultos a jugadores rivales y gritos ahogados, esperando el anhelado gol que nunca apareció. Otra pena más para los hinchas del modesto club que abandonaron la gradería con caras de aburrimiento y miradas al piso. Otra vez se escapa el júbilo y la celebración. La historia se repetía como hace 15 años.