“Para algunas personas nuestro refrigerio es su única comida del día”, Rafael Ortiz

Martes, 27 Octubre 2015 10:18

Todos los jueves hace cinco años, los miembros de la fundación Chocolate y Pan con Humildad, salen a las calles del centro de Bogotá a repartir refrigerios a los niños y adultos que se encuentran en condición de desplazados.

Niño beneficiado Fundación Chocolate y Pan con Humildad||| Niño beneficiado Fundación Chocolate y Pan con Humildad||| Foto: Carolina Delgado Arevalo|||
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La localidad Los Mártires de Bogotá, ubicada en el centro-sur de la capital, alberga a 3.588 desplazados, según asegura la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación.

Todos los jueves hace cinco años, los miembros de la Fundación Chocolate y Pan con Humildad, salen a las calles del centro de Bogotá a repartir refrigerios a los niños y adultos que se encuentran en condición de desplazados. Todas las noches entregan alrededor de 600 chocolates con pan, que obtienen gracias a la colaboración de personas del común. El proyecto nace de la gente y por ello no busca ningún tipo remuneración económica o apoyo por parte de organizaciones privadas o gubernamentales.

“El objetivo es claro: ayudar a los menos favorecidos”, afirma Rafael Ortiz, fundador de la iniciativa. Niños, adultos y jóvenes son voluntarios, llevan los productos necesarios (leche, chocolate y pan) para salir a realizar esta labor en la localidad de Los Mártires, que es una de las más habitadas por desplazados en la ciudad. Se realizan siete paradas a lo largo del recorrido y a pesar de que la prioridad son los niños de los inquilinatos, por cada salida se colabora con familias enteras de desplazados y recicladores.

A ese lugar no van ni los candidatos políticos cuando están en campaña, porque que son barrios de gente pobre, desplazados y recicladores, las personas del común son quienes promueven y dan fuerza a esta iniciativa. “Al ser un sector tan marginado, para algunas personas, nuestro refrigerio es la única comida del día”, afirma Ortíz, ya que éstas personas trabajan todos los días para llevar dinero a sus casas y en realidad muchas veces no les alcanza para comer. Juan Pablo Barragán, actor y voluntario de la fundación, afirma que los rostros de felicidad de las personas cuando reciben el chocolate y el pan es indescriptible.

Ya son más de 5,000 seguidores en redes sociales como Facebook e Instagram, y 300 voluntarios que presencialmente apoyan a esta fundación. “Es un lugar donde uno puede poner su tiempo y un granito de arena para hacer así sea un pequeño cambio”, afirma Daniel Pedrosa, uno de los voluntarios que lleva más de dos años en la labor. “Hay mucha gente haciendo cosas buenas”, menciona Ortiz, así que Chocolate y Pan con Humildad no es la única fundación con esta misión en Bogotá.

Aunque es apoyada por grandes industrias y almacenes de cadena, la Fundación Banco de Alimentos trabaja sin ánimo de lucro salvando productos perecederos y no perecederos de las compañías que los producen. “Evitamos que los alimentos se conviertan en comida para animales o se consideren como basura”, afirma Juan Camilo Gómez, uno de los trabajadores de la institución. Esta labor es llevada a cabo en la ciudad y algunos municipios aledaños beneficiando a la población económicamente vulnerable. En la actualidad, la fundación Banco de Alimentos lleva 15 años con esta misión y en el 2002 ganó el premio Portafolio Empresarial.