Conductores de taxi y Über: colegas y contrincantes en una misma ciudad

Domingo, 15 Marzo 2015 10:19

Con más de 15 años trabajando como conductores y con una diferencia abismal de sueldos, Reynel Corredor y Helí Barrantes, son colegas y se desenvuelven como líderes en el gremio de los taxistas.

Reynel Corredor de Uber y Helí Barrantes de Taxis Libres.||| Reynel Corredor de Uber y Helí Barrantes de Taxis Libres.||| Fotografía: Cristina Pedraza B. - Plaza Capital|||
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Con un tono de voz potente, la espalda rígida, y una sonrisa en la cara, Corredor, menciona que su trabajo con Uber le ha cambiado la vida para bien. Barrantes, quien enfrenta un proceso de transición de un taxi amarillo a uno blanco, en medio de unos tragos, expone su realidad económica y aunque agradece a los años de trabajo con Taxis Libres, afirma que Bogotá reclama a gritos cambios y avances en materia de movilidad.

Lo curioso, es que este par de amigos, colegas y próximamente socios, ante la luz pública mantienen una relación no convencional, debido a su vínculo con dos empresas entre las cuales existe una riña hasta el momento irremediable. Las noticias anuncian una marcha para este lunes 16 de marzo, convocada inicialmente por los camioneros, a la cual también se sumarán los taxis amarillos para protestar en contra de Uber por ser, según los trabajadores de Taxis Libres, una “empresa pirata”.

A Uber se le puede catalogar como una empresa clandestina y que en poco tiempo ha logrado producir muchísimo dinero en Colombia. Barrantes, sostiene que “Es una compañía que ha puesto a raya a los taxis amarillos, puesto que las personas en los últimos meses han optado por la seriedad, rapidez, seguridad y el cumplimiento que Uber garantiza a sus usuarios”. Sin embargo, la tensión que existe entre los taxistas de Uldaríco Peña y Mike Shoemaker, las cabezas de Taxis Libres y de Uber respectivamente, aumenta debido a la escasez de trabajo que viven hoy en día los taxis amarillos.

Helí Barrantes considera que “lleva las de perder” si compara la horas que trabaja al día, el sueldo que gana al final de la semana y la seguridad que tiene al ser conductor de Taxis Libres, con los beneficios que su colega, Reynel Corredor, recibe semanalmente por cuenta de Uber. “En una sola jornada puedo trabajar hasta 15 horas diarias y descanso solo un día a la semana. Al final estoy ganando entre $500.000 y $900.000 semanales si me parto el lomo”, dice Barrantes mientras agacha la cabeza y gira los ojos expresando inconformidad.

Por su parte, Corredor, afirma que en la peor de las circunstancias se ha ganado $600.000 y que la vez en que mejor le ha ido, recibió una consignación a su tarjeta por 2’300.000, al final de la semana. “En Uber te dan muchos incentivos, por ejemplo, si un cliente me cancela la carrera, al final de la semana me añaden $6.000 al salario regular”, comenta el conductor de Uber. “Igualmente, la denominación que recibo yo en Uber no es de ‘taxista’, sino de ‘conductor’”, a lo cual se ríe y estira la espalda orgulloso de su título.

La brecha económica que existe entre estos dos taxistas, salta a la vista. Mientras el de Uber porta un traje de paño negro, una camisa azul de cuello, zapatos y mancuernas de Arturo Calle, el de Taxis Libres viste un jean, una camiseta roja y un par de tenis Nike. La presentación es totalmente diferente. Para Reynel Corredor portar una corbata es un requisito diario, su compañero de Taxis Libres por el contrario, se siente cómodo con un atuendo informal, en ocasiones deportivo para evitar molestias.

Con tres hijos varones y una esposa que es profesora, Helí Barrantes, sostiene que no ha sido fácil sostenerse en este medio. “Gracias al sueldo de mi esposa logramos darles estudio a los muchachos. El más pequeño de mis hijos se graduó el año pasado y estamos ahorrando para que comience una técnica el próximo semestre”, exclama con la voz entre cortada y medio entonado tras haberse tomado unos cuantos tragos de aguardiente.

Entre tanto, Corredor, garantiza que de no ser por Uber no hubiera podido pagarle una carrera universitaria a su única hija, a quien no ve con regularidad, debido al divorcio que hace varios años firmó con su ex esposa. “Mi bebé está en segundo semestre de finanzas en el Externado de Colombia, es excelente estudiante y no puedo estar más orgulloso de ella”, dice Corredor con la cabeza en alto.

Según el par de taxistas, el servicio ha mejorado a las malas debido a la competencia actual entre las dos compañías. Aunque las dos empresas presten un servicio puerta a puerta, la seguridad y la calidad de personas con las que los pasajeros bogotanos se encuentran a diario, suelen variar cuando se trata de un carro u otro. “Por supuesto que un conductor de Uber presta mejor servicio, si a ellos lo que ganan les alcanza hasta para comprar pañuelos, botellas de agua y dulces a los pasajeros. La vuelta con Taxis Libres no es tan clara, los pasajeros sienten miedo dependiendo del aspecto de uno”, alega Helí Barrantes.

Lo cierto, es que dependiendo de una compañía u otra, estos dos taxistas se sientan mensualmente a compartir un asado, mientras encuentran los pros y contras del conflicto que actualmente tiene en vela al gremio de taxistas en Colombia, a la misma Secretaría de Movilidad y a los bogotanos que piden a gritos un servicio público de mayor calidad.

Desde que el alegato por la clandestinidad de Uber y los beneficios que por debajo de cuerda la compañía recibe no sean solucionados con prontitud, Reynel Corredor, podrá seguir su vida con normalidad. De no modificar su sueldo o buscar mejores oportunidades con un carro blanco, Helí Barrantes de Taxis Libres, seguirá por su parte, luchando por conseguir el dinero para la educación de su hijo y la manutención de su familia.