“Al gobierno de Juan Manuel Santos le falta todo”: Paola Holguín

Sábado, 20 Mayo 2017 15:23

La senadora Paola Holguín muestra cómo la tensión política en el país alimenta la polarización de funcionarios públicos, a través de refuerzos en las acusaciones que los partidos pronuncian contra los dirigentes políticos del país.

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Mientras el partido Centro Democrático continuó sus marchas en todo el país durante la primera parte del 2017 como reacción al gobierno de Juan Manuel Santos, las opiniones y las críticas aumentan conforme el termómetro político del país se calienta a favor de las masas. Con más frecuencia, los medios de comunicación incentivan la polarización de los colombianos a través de acusaciones que realizan a cada miembro poli´tico del país. Si salen a la luz pública las investigaciones a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, el Centro Democrático las utiliza como escudo y dardo hacia el Gobierno; con el resurgimiento de la problemática frente al ex ministro de agricultura durante el mandato de Álvaro Uribe Vélez, Andrés Felipe Arias, su lado opuesto se llena de argumentos en contra del ex presidente. 

La oposición en Colombia ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para manifestar su inconformismo, sobretodo, con las medidas tomadas por el Gobierno actual tanto en temas de paz como en las regulaciones para llegar a esta. El 'Fast Track' y los intentos de acuerdo con el ELN generan revueltas dentro del Centro Democrático, ya que enuncian que el Gobierno ha sido laxo y permisivo con las reformas constitucionales, no ha pedido un cese de actividades guerrilleras ni dado respuesta a más de 40 atentados realizados hacia la Fuerza Pública y la población civil en lo que va del año por parte de la guerrilla. Además, insisten en añadir cada uno de los puntos con los que no estaban de acuerdo en el anterior Tratado de Paz, inconformidad que manifestaron en el plebiscito del 2 de octubre, en el nuevo. Pero no solo se protesta por la paz, sino por la supuesta impunidad que esta conlleva, por la presunta persecución jurídica a los miembros del Centro Democrático, por la Reforma Tributaria, por el costo del predial, el aumento del IVA y demás regulaciones que afectan la economía de las familias colombianas para sostener el Tratado de Paz.

Una de las inconformidades del Acuerdo por parte de los integrantes del Centro Democrático y demás grupos opositores, es que por las medidas de la implantación de las reformas que facilitan el paso de la Jurisdicción Especial para la Paz, aprobada por el Congreso de la República, se incumplen puntos del Estatuto de Roma, elemento constituyente de reglamentos dentro de la Corte Penal Internacional, y del cual Colombia hace parte. Raúl Sánchez, abogado colombiano integrante de las Comisiones Preparatorias de la Corte Penal Internacional, y de la barra de abogados de la misma, es tomado como experto en esta materia de jurisdicción especial y explica que la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) sí cumple con lo estipulado dentro del Estatuto de Roma. Ya que se garantiza la justicia, la verdad y la reparación, exigidas por el Estatuto, al sancionar e investigar a los victimarios de la violencia, y resarcir a las víctimas del conflicto armado. Pero el tema de víctimas no tiene una posición determinada. Así como existen víctimas que deciden perdonar y avanzar a favor de la paz y la no repetición de hechos, también están las que gritan su dolor y sus vivencias del conflicto, y piden más fuerza del Estado para castigar a los perpetuadores de los actos violentos que han marcado al país durante más de cinco décadas. 

Paola Holguín es senadora de la República, miembro activo del partido Centro Democrático. Sus manifestaciones y alegatos se destacan por ser uno de los integrantes del partido que critican son mayor severidad al gobierno de Juan Manuel Santos, y que más alaban el del ex presidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez. Como profesora de Derecho enseña a sus estudiantes de la situación actual del país, al tiempo que promulga sus movimientos partidistas entre Medellín y Bogotá. No calla su inconformismo, es radical con sus propuestas, y exige de manera abierta la renuncia del Presidente de Colombia actual por la supuesta incompetencia frente a los problemas que aquejan al país.

 

Para usted, ¿qué representa el Centro Democrático?

El Centro Democrático es un partido que hoy representa esperanza para millones colombianos. Un partido de centro por vocación democrática, un partido basado en principios que defienden el legado del ex presidente Álvaro Uribe Vélez y que busca un equilibrio entre democracia representativa y participativa; un equilibrio entre seguridad, confianza inversionista y cohesión social; un equilibrio entre un Estado fuerte y a la vez descentralizado; un equilibrio entre la descentralización y la capacidad del Estado de monitorear y hacer respetar la inversión de los recursos públicos. Es un partido que además ha logrado la formación de nuevos liderazgos políticos en el país y que aspira convertirse en un partido eterno como los principios que defiende. 

 

Ya van meses de la realización del Plebiscito por la Paz, y sigue siendo un tema polémico. ¿Por qué cree que la mayoría votó por el NO? 

Hay varias polémicas en torno al plebiscito. La primera por la manera en que el Gobierno manipuló y engañó a lo largo del proceso, permitió que se votara contrario a lo que había establecido la Corte Constitucional. Es decir, que se votara con las FARC armada, que se votara usando la palabra paz, que se votara engañando sobre el sentido de lo que se iba a hacer en esa elección. Pero adicionalmente, vino algo más grave. Después de haber ganado el NO, el Gobierno desconoció el resultado en las urnas y con las mayorías corruptas del Congreso, decidió implementar el Acuerdo pasando por encima de la voluntad popular.

En su partido político, ¿con qué criterios, en general, no están de acuerdo sobre el proceso para llegar a la Paz?

 Nosotros, como 48 millones de colombianos, anhelamos la paz, pero hemos manifestado desde un inicio nuestro desacuerdo con el proceso. Primero porque fue un proceso que se hizo en medio del ruido de los fusiles. Nosotros siempre hemos dicho que el cese de toda actividad criminal, debe ser el punto de partida, y la desmovilización y el desarme, el punto de llegada. Aquí no se respetó. No se ha estado de acuerdo porque ha sido un proceso marcado por el engaño, por la entrega de nuestro Estado de Derecho, por la violación de la Constitución y la Ley. Nosotros no estamos de acuerdo porque creemos que el delincuente atroz debe pagar un mínimo de cárcel como lo establece la Corte Penal Internacional y el Estatuto de Roma, con el cual se comprometió Colombia. No estamos de acuerdo con que delincuentes atroces puedan hacer política, porque en Colombia la Constitución establece que nadie que haya sido condenado a pena privativa de la libertad puede hacer política, y esto daría mal ejemplo y debilitaría las instituciones. No estamos de acuerdo con que el narcotráfico, que ha causado tanta sangre y tanta violencia en Colombia y el mundo, sea considerado conexo al delito político, porque esto implicaría que es un delito amnistiable por el que no tendrían que responder las FARC. No estamos de acuerdo con que se les permita a las FARC ingresar a formar parte de instituciones establecidas muy sensibles por los temas que manejan de seguridad y defensa como la UNP (Unidad Nacional de Protección) y la Fuerza Pública. Y no estamos de acuerdo con que se un Supra Tribunal a la medida de las FARC para juzgar a soldados, políticos, policías, civiles y empresarios que según ellos, directa o indirectamente, hayan tenido que ver con el conflicto. Nosotros siempre hemos dicho que para que la paz sea posible, es necesario un mínimo de justicia y es necesario el respeto a los valores democráticos, a la Constitución y a la Ley.

A grandes rasgos, ¿qué propone, desde su opinión personal, para lograr una Paz estable y duradera?

Para que se logre la paz, es importante tener claridad en algo. Los procesos de desmovilización y desarme, y las estructuras criminales son sólo eso: procesos de desmovilización y desarme que no garantizan per se la paz. La paz sólo se logra cuando hay fortalecimiento institucional; cuando hay mayor democracia política, económica y social; cuando hay un Estado fuerte que hace respetar las leyes; cuando se respeta la Constitución y la Ley; cuando hay un Estado de derecho que los cobije a todos por igual. Es por eso que tenemos que luchar. Cuando hay una garantía de seguridad y justicia, se logra crecimiento económico, que trae consigo justicia social. Todos estos elementos son indispensables para que exista una verdadera paz estable y duradera. 

¿Qué opina de la población que denomina a los promotores del NO como inconformistas y 'retrasadores' de la Paz?

Quienes votamos NO tenemos el mismo anhelo de paz que quienes votamos SÍ, pero tenemos una convicción. Y es que la paz sólo es posible con justicia, con respeto a las instituciones, con respeto a la Constitución y a la Ley. Nosotros hemos hecho todo el debate democrático con pleno respeto. Nosotros votamos y ganamos en las urnas. Creemos que la paz sólo es posible si se basa en un equilibrio entre paz y justicia. Lo que le exigimos al Gobierno, a las FARC, a los promotores del SÍ, es respeto por la voluntad popular. Un plebiscito es una de las más grandes manifestaciones democráticas de la voluntad del pueblo, nosotros les exigimos que respeten esa voluntad.

¿Qué cree que le falta al gobierno de Juan Manuel Santos, en cuanto a medidas políticas y sociales?

Al gobierno de Juan Manuel Santos le falta todo. Lo primero que le falta es un diálogo permanente con los colombianos. Lo otro que le falta es decir la verdad. Este ha sido un Gobierno que se ha caracterizado por la mentira, por la corrupción, por la entrega del país a las FARC y a la vanidad del gobernante por encima de lo establecido en el Sistema Democrático. Nosotros, de mil maneras, hemos pedido democráticamente a este Gobierno rectificar el camino, pero siempre ha sido un Gobierno de oídos sordos, un Gobierno marcado por la vanidad y la corrupción de quienes gobiernan de espaldas a las necesidades y al clamor del pueblo colombiano.

Si tuviera la potestad de cambiar al presidente actual, ¿quién cree competente para el oficio?

Como demócrata, yo soy respetuosa de lo que en democracia se decide. Hoy yo no podría decir quién debería gobernar a los colombianos. Lo que sí digo es que quien hoy nos gobierna, no tiene legitimidad, no tiene gobernabilidad. Es una persona a quien se le ha demostrado que de manera corrupta obtuvo la primera elección y su reelección, y de manera corrupta también se robó y desconoció el plebiscito. Yo creo que hoy los colombianos lo que estamos haciendo es un llamado a la reflexión y a que el Gobierno de Juan Manuel Santos reconozca que hoy carece de legitimidad y gobernabilidad.

¿Qué propuso la marcha del primero de abril?

La marcha del primero de abril fue una marcha ciudadana, pacífica, democrática, donde los colombianos salimos a manifestar los temas con los que no estamos conformes del actual Gobierno. Por eso, una de las campañas iniciales fue 'Mil Razones para Marchar'. En el corazón de cada colombiano hubo una razón para ir a la calle y decir: no más. Fue una marcha contra los abusos del gobierno de Juan Manuel Santos, contra la corrupción, contra los excesivos impuestos, contra la mala política económica que hoy tiene al país en una situación tan grave a puertas de una recesión económica. Fue una marcha contra los abusos del Gobierno y de la justicia corrupta que convirtieron al Sistema Judicial en un mecanismo de absoluciones para los terroristas y en persecución para los opositores democráticos. Fue una marcha que le dijo al Gobierno y la comunidad internacional que exigimos que se respete el resultado del plebiscito del 2 de octubre donde ganó el NO, que estaba exigiendo una revisión a los acuerdos de La Habana. Fue una marcha que exigió el regreso de los niños forzosamente reclutados por las FARC, información sobre los secuestrados y desaparecidos por esta organización narcoterrorista; fue una marcha para exigir el combate directo contra los cultivos ilícitos y el negocio del narcotráfico porque hoy Colombia está nadando en coca y el narcotráfico se ha convertido en el gran elemento de fortalecimiento de las estructuras criminales. 

¿Qué aconseja a los jóvenes colombianos, tanto a los reacios como a los interesados en política?

Yo le diría a los jóvenes que no olviden que ellos son el presente y el futuro, que son la generación de la esperanza. Los grandes cambios en Colombia y en el mundo, los puntos de quiebre, se han logrado a partir de la movilización de los jóvenes. Nosotros los adultos esperamos de ustedes un mayor compromiso con el presente y el futuro de Colombia. Entiendan que el que no hace política, la padece. Que la política es un compromiso con el bienestar de todos como comunidad, que es muy importante dejar la apatía. Informarse, formarse y participar. Quien no es parte de la solución, muchas veces termina siendo cómplice o parte del problema. En momentos de dificultades tan enormes como los que hoy vive nuestra patria, el silencio y la apatía los convierte en cómplices.