Madres cultivan marihuana para tratamiento de epilepsia

Lunes, 20 Abril 2015 10:22
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Madres de diferentes ciudades del país, acogiéndose en la ley 30 de 1986, han decido cultivar marihuana en sus hogares para tratar las enfermedades de sus hijos.

Medicamentos a base de marihuana.||| Medicamentos a base de marihuana.||| Foto: Mario Francisco Sánchez/ PlazaCapital.co|||
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La dosis personal de marihuana en Colombia es legal, gracias a la ley 30 de 1986. El Estado admite que cada persona autocultive 19 matas de marihuana en su propia casa, pues de este número no se pueden extraer drogas letales que causen dependencia. Además, la producción,  la fabricación, distribución, uso, posesión y sobretodo el cultivo de plantas debe limitarse a fines médicos y científicos. Madres de diferentes ciudades del país han decido cultivar marihuana en sus hogares para tratar la epilpsia de sus hijos acogiéndose en esta ley. 

Natalia Tangarife, una mujer de 28 años, pereirana y esteticista,  sonríe a pesar de las dificultades que ha tenido que sobrellevar por la enfermedad de su hijo Jacobo, quien con tan solo tres años sufre de epilepsia refractaria. “Mi Jacobo fue diagnosticado al primer año de esta enfermedad. Convulsionaba de 25 a 30 veces al día a pesar de los 8 medicamentos que le daba todos los días”, dice Natalia mientras acerca a sus labios el vaso de aromática que le acaba de traer la mesera.

Los niños que sufren de epilepsia refractaria presentan más episodios convulsivos que un paciente epiléptico no refractario. Adicionalmente, las crisis no se pueden controlar con  anti convulsionantes, pues las personas que sufren de este tipo de enfermedad son diagnosticadas como fármaco resistentes, es decir, que no la pueden combatir con medicamentos químicos. 

Los anti convulsionantes que Natalia suministraba a su hijo Jacobo le provocaban graves efectos secundarios como hipotonía por una disminución en el tono muscular, que no les permitía sostenerse, sentarse, pararse, comer  y ni  hablar. Además, le acortaron la vista, “a Jacobo le duplicaban la formula de las gafas a cada rato” dice Natalia que ya se ha tomado la mitad de la aromática de frutas.

Al ver que su hijo no respondía de manera satisfactoria a los medicamentos, Natalia empieza a buscar por sus propios medios tratamientos alternativos que le permitan manejar la enfermedad de su hijo. Ella encuentra en línea un caso similar: Charlotte Figi, una niña estadounidense de 4 años presenta 300 convulsiones semanales. Estos ataques epilépticos le duraban entre 2 y 4 horas, por lo que tenía que ser hospitalizada de urgencias. 

Los padres de Charlotte al ver la situación de su hija, deciden darle a probar aceite de marihuana para manejar y disminuir sus ataques de epilepsia. A los pocos días ellos se sorprenden al comprobar que este tratamiento no convencional disminuyó las crisis epilépticas de Charlotte,  a 3 episodios por semana. También, mejoró su calidad de vida, ya puede comer sola, se ríe, duerme y su autismo parece haber desaparecido.

A causa de esta experiencia, y de la necesidad de combatir la enfermedad de Jacobo, Natalia Tangarife crea la fundación ‘Cultivando Esperanza’. “Nuestro objetivo es promover el uso de cannabis en cierto tipos de patologías como la epilepsia, el cáncer, el parkinson  entre otras, pues tenemos conocimiento de que es un terapia efectiva, de bajo costo y que no tiene efectos adversos para los niños, al contrario de los medicamentos tradicionales”, cuenta Natalia.

Con un año de funcionamiento, 60 madres de diferentes partes del país como Popayán, Cali, Pereira, Medellín y Bogotá se han vinculado a la fundación en búsqueda de una nueva alternativa para mejorar la calidad de vida de sus hijos que también sufren de epilepsia refractaria. La vinculación de las madres se ha realizado por medio de internet: correos, redes sociales y llamadas telefónicas. “Empezamos a formar vínculos más estrechos con cada mamita sobre las vivencias y ahora todas usamos el cannabis. Yo diría que en un 90% todas han tenido muy buenos resultados”, asegura Natalia.

Valeria Rincón Zuluaga, “Lele” como muchos la llaman, también padece de epilepsia refractaria con 3 años de edad. Su madre Paola Zuluaga, también tuvo que recurrir al cannabis porque los medicamentos tradicionales no frenaban las convulsiones de su hija que eran mucho más largas que las de Jacobo. Paola cuenta que a su hija le recetaron un medicamento psiquiátrico que se llama Clonazepam para tratar su enfermedad, pero este solo la dejaba dormida y dopada.

Natalia cultiva en su casa las 19 plantas de marihuana que están permitidas y admitidas por la ley y el estado. De una sola planta de marihuana Natalia fabrica un frasco de gotas que llegar a durar dos meses. “A ‘Lele’ la alcanzan la gotas para un mes y medio, salen aproximadamente 120 gotas” dice Paola. Cada madre compra el aceite de marihuana a Natalia por un valor de 50 mil pesos y ella las envía a las respectivas ciudades.

Natalia explica que en la inversión que hace en el auto cultivo no es un valor preciso ya que depende de varios factores. Por ejemplo, el tipo de semilla de marihuana que logre comprar o conseguir. Para ella, esta una de sus principales dificultades porque en Colombia está penalizada la compra, venta, distribución y transporte de la marihuana. 

Para el proceso de fabricación de medicamentos naturales como el aceite o la crema de marihuana, Natalia usa la planta Cannabis Sativa que tiene un alto contenido de cannabinoides (CBD). El cannabinoide, es un compuesto orgánico que tiene propiedades farmacológicas o medicinales en enfermedades crónicas, es analgésico, antiinflamatorio y antioxidante.

La  producción del aceite de Cannabis es un proceso cuidadadoso y elaborado. Debe realizarse con un nivel de temperatura bajo para que no se quemen las propiedades medicinales de la marihuana y se evite la  activación del THC que es el compuesto psicoactivo. Además, es un  procedimiento que tarda 6 horas.

En Bogotá, al sur de la ciudad, hay un lugar llamado ‘Ganja Farm’ en donde se cultiva marihuana para uso medicinal. Además de producir el aceite de cannabis, también fabrica pomadas para dolores localizados como la artritis y la artrosis. En este lugar, también se tienen precauciones al hacer el auto cultivo como la temperatura y el adecuado crecimiento de la planta.

Estas 7 plantas de marihuana, han recibido tratamientos para su crecimiento desde hace mes y medio.

La policía Antinarcóticos ha realizado visitas a ‘Ganja Farm’ para controlar que la práctica de autocultivar siga estando dentro del margen de la legalidad. Sin embargo, ellos tienen claro y conocen de la actividad que se está haciendo. En esta visita se le hace un recorrido por el lugar y se les explica en qué proceso están trabajando con las plantas.

Natalia también ha tenido la oportunidad de hablar con la policía antinarcóticos “Nosotros también tuvimos la oportunidad de contactarnos con antinarcóticos y ellos saben que nuestra labor es muy ajena al tráfico y al jibareo. Además, en ocasiones han estado dispuestos a ayudar, porque este tema no es cultivar marihuana para fines recreativos, sino medicinales”, cuenta Natalia.

Después de que las madres probaron el aceite de cannabis en sus hijos empezaron a notar una increíble mejoría en su estado de salud. El autismo severo que le diagnosticaron a  Jacobo se debía a todos los medicamentos que le recetaron los médicos. En el momento, en que se le empezaron a retirar los anti convulsionantes y se inició el tratamiento con la marihuana, Jacobo empezó a mostrar mejoría.

Antes, Jacobo era un niño totalmente neutro, no parecía tener contacto con su entorno. Pero según Natalia  hoy en día Jacobo, “muestra conexión con el mundo que lo rodea, siente emociones: tristeza, alegría. Antes él era un niño totalmente perdido, como un zombi. Es totalmente diferente porque interactúa con otros niños que van al jardín.” Hace 3 meses que Jacobo no tiene ningún tipo de convulsión.

Camila Gonzalez, una joven de 20 años que sufre de epilepsia no refractaria, asegura que los medicamentos tradicionales sí pueden controlar sus convulsiones. “Medicamentos como la Lamotrigina y el Ácido Valproico me han disminuido los ataques de epilepsia, ya casi no presento convulsiones”, cuenta Camila. El uso de marihuana en pacientes con epilepsia no refractaria no es recomendable por lo medicos, ya que esto disminuye la actividad eléctrica del cerebro.

Ahora lo que estas madres buscan es que el Estado cree unas normas para regular su actividad, para que haya más investigación alrededor de la marihuana medicinal y que estas contengan estándares. La fundación busca que este tipo de medicina crezca para que las personas conozcan los beneficios de una planta que está condenada por muchos como un veneno.

Después de 4 meses la planta de marihuana está lista para hacer pomadas y acites para dolores crónicos.