Un panadero, en harapos, aspira al Congreso

Viernes, 09 Marzo 2018 13:05

Sin zapatos, con la ropa y medias rotas, Ramón Marín promueve su candidatura al Senado. Ha estado haciendo campaña en varias estaciones de TransMilenio.

Ramón Marín aspirante al Senado. Foto: Daniela Sierra||| Ramón Marín aspirante al Senado. Foto: Daniela Sierra||| |||
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Con su cartel y en harapos, el aspirante trata de entregar las pequeñas tarjetas en el norte de Bogotá. Su actitud y su voz reflejan la fuerza y la seguridad que posee y, aunque algunas mujeres agarran el bolso firme como roca y se alejan rápidamente, él persiste para compartir con los ciudadanos las características de su campaña y la razón de su aspecto. 

Ramón Marín Cerón es el candidato número 56 al Senado por el movimiento Opción Ciudadana y, con su particular campaña, trata de denunciar. Su lema es: "la corrupción nos está dejando así ¡empelotos!". Este bogotano de 55 años, sin cabello, con tez morena, mediana estatura, ojos café como el tronco de un árbol, corpulento y con nariz Nubia.

Nació en una familia con 22 hermanos. Estudió un técnico en repostería en el Sena. La forma de protestar de esta manera surgió tras llevar 15 años trabajando como panadero.

Su deseo de hacer política se originó en su tablón como panadero mientras escuchaba noticias de denuncias a políticos por corrupción. Así, fue como decidió llamar la atención haciendo parte de la vida política y llamando a los jóvenes al voto, "tenemos que buscar dentro de los jóvenes que haya gente que tenga amor por Colombia, que tenga otro criterio, que tenga ética, que tenga moral.", dijo Ramón a Plaza Capital.

Entre sus propuestas se encuentra una pena mínima de 15 años de "muerte política" y expropiación de bienes para los corruptos, la eliminación del IVA en la canasta familiar y el aumento de los recursos para el deporte.

Ramón, el del calzoncillo, no tiene trayectoria política, pero posee un camino extenso como líder social. Apoyado por su amor por el atletismo y el ciclismo viajó en bicicleta, de Bogotá a Cartagena, trotó desde la capital hasta San José de Guaviare y pedaleó por 24 horas seguidas como acto humanitario; todo solicitando la libertad de los soldados, policías y civiles secuestrados.

Manuel Marín, como jefe de campaña y hermano de Ramón, apoya de lleno la iniciativa, sus ideales y, aunque son como el agua y el aceite, se acompañan en este recorrido político que está en el inicio.