La supervivencia de cinemas XXX en Bogotá

Domingo, 31 Marzo 2013 14:41

Pese a la amplia difusión de material pornográfico, en Bogotá todavía existen cinemas XXX. Lo anterior se explica por la existencia de un público masculino fijo que ha frecuentado estos lugares por un período de tiempo importante.

Betty Bam. “Se Exxxhibe”. Cine Río, México - Ciudad de México DF. Abril 2012.||| Betty Bam. “Se Exxxhibe”. Cine Río, México - Ciudad de México DF. Abril 2012.||| Foto tomada de http://www.vice.com/es_mx/read/se-exxxhibe|||
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Los clientes entran uno por uno, todos son hombres que oscilan entre los 40 y 70 años. Miran la cartelera, pagan la boleta (que vale 7.000 pesos) y siguen a la sala sin ningún tipo de vergüenza o vacilación. Aunque todos vienen por aparte, llegaron al mismo tiempo y ni siquiera cruzan miradas. El que encabeza el grupo es un hombre de unos 50 años, gafas sin marco, chaqueta negra con una camisa de cuadros debajo y una carpeta bajo la axila izquierda.

Entran, se sientan uno lejos del otro y no hacen ningún tipo de movimiento o sonido. La sala permanece en oscuridad y un silencio absoluto, no se alcanza a diferenciar la cara de ninguno de los asistentes, lo único que sobresale es  la voz de la mujer que atiende el negocio de comidas ubicado justo en frente de la entrada a la sala y el radio que está escuchando.

De pronto, se destaca la voz gruesa de un hombre que habla por teléfono de manera clara y fuerte, acuerda encontrarse con su jefe a las dos de la tarde. Nadie se siente interrumpido por el incidente. La naturaleza del cine se caracteriza por un flujo continuo de hombres que entran y salen y el permanente sonido de las sillas. La siguiente película sí lleva sonido y de los 15 clientes que había, unos 4 se mantenían de pie al costado derecho de la sala, todos vestidos de paño, y otros dos se cambiaron unas 3 veces de puesto, entra una pareja de hombres cogidos de la mano y se sientan en la parte delantera de la sala.

Este, llamado Novedades es uno de los cines eróticos más antiguos y, podría decirse, clásicos, que sobreviven en Bogotá, junto al Esmeralda Pussy Cat. Ambos se ubican en el centro de Bogotá (Esmeralda en la carrera Séptima con calle 24 y Novedades en la carrera Sexta con calle 12) y llevan más de 30 años funcionando, además, son administrados por la misma familia. Carlos Sánchez es el encargado del Esmeralda y su mamá, en compañía de su tío Héctor, de Novedades.

Esta labor no ha sido sencilla para ellos, quienes han tenido que enfrentarse a la facilidad y la disponibilidad actual para acceder al mercado de la pornografía: líneas calientes, clubs striptease, canales pornográficos de TV, revistas e internet.

Según el estudio realizado para la Universitat Jaume de España por Raúl Salazar, se  comprobó que 5,5 millones de norteamericanos emplean más de 11 horas a la semana en los sitios web que ofrecen material pornográfico. Igualmente, al menos uno de cada cuatro usuarios habituales de Internet visita sitios eróticos como mínimo una vez al mes, lo que representa un número mayor a quienes visitan sitios deportivos o gubernamentales. Asimismo, señaló que, actualmente, existen alrededor de 80.000 páginas porno que generan beneficios de más de 1.140 millones de euros. Entre un 40 y un 60 por ciento de los sitios web contienen pornografía. La palabra “sexo” es entrada en los buscadores aproximadamente 5 millones de veces por día.

Héctor, quien pidió la reserva de su apellido, afirma que ha estado trabajando en Novedades hace 40 años y ha notado un importante descenso en el número de visitantes que frecuentan el lugar. Mientras en el período anterior al año 1989 entraban aproximadamente de 1.500 a 3.000 hombres, hoy en día ingresan tan solo 180 personas los sábados y domingos.

En ambos cinemas, la jornada del cinema empieza a las 11 de  la mañana y termina a las 7 de la noche. No hay funciones separadas, sino una secuencia de películas que esbozan el acto sexual entre parejas heterosexuales.  El sábado se proyectan películas homosexuales y junto a la taquilla hay un poster que dice: “Viernes de zoofilia”. No está permitido establecer ningún tipo de relación sexual en el cinema, el cual es visitado y regulado por los entes que controlan cualquier entidad comercial. Igualmente, es bastante riguroso en que el público que acuda sea mayor de edad.

Para Héctor la clave de la subsistencia de Novedades está en que son clientes fijos los que asisten al lugar, “clientes de hace 30 años”, dice. Añade que son hombres de un rango de edad entre los 40 y los 70 años que asisten solos y que, muchas veces, son homosexuales. Además, el cinema sirve también como un punto de encuentro, es decir, a veces ha servido para que los clientes se conozcan, interactúen y entablen algún tipo de relación.

Al respecto, Juan Felipe Villamizar, estudiante de Sociología de la Universidad del Rosario, reitera que el cinema xxx no es solo un sitio para ver porno, es también un lugar para relacionarse con otras personas, interactuar y establecer contacto sexual.

A esto añade que, desde el paradigma  de conflicto, la asistencia al teatro podría entenderse como una conducta en la que los hombres reafirman su masculinidad a través de imágenes que ponen a la mujer en un papel subordinado y la conceptualizan como una cosa.