Su moto contamina más

Martes, 21 Abril 2015 08:33
Escrito por

A pesar de que en promedio un galón de gasolina rinde en una moto 35 kilómetros, casi el doble de lo que haría un automóvil, este vehículo de dos ruedas contamina más.

En el 2014 se vendieron el doble de motos que carros en Bogotá.||| En el 2014 se vendieron el doble de motos que carros en Bogotá.||| |||
1534

A diferencia de lo que normalmente se cree, que las motocicletas son menos dañinas con el medio ambiente porque utilizan menor cantidad de combustible, y porque el motor y el cilindraje son más pequeños, en Bogotá el 7% del material particulado– partículas contaminante acumuladas en la atmósfera- es producido por las motos, de acuerdo a la Secretaría de Ambiente

Pero, ¿por qué ocurre esto?

Como hay un menor rozamiento entre las ruedas y el suelo de una motocicleta, a comparación de un automóvil, los motores que éstas usan tienen menor cantidad de cilindros y por lo tanto sus motores son más pequeños y ligeros. A estos motores se les conoce como ‘de giro rápido’. Mientras que un carro funciona con 2.000 o 3.000 vueltas, las motos alcanzan 10.000 o 15.000. Esto implica que hay mayor potencia en menor cantidad de tiempo, aunque el motor sea más pequeño.

Pero ahí comienzan los problemas con el medio ambiente, como se producen tantos giros en poco tiempo, hay mucho más desgaste en el motor y la vida útil de una moto es más corta que la de un carro. Esto implica que se necesitan más repuestos.

El ‘motor de giro rápido’ supone que en la cámara de combustión (cilindros) tiene que producirse muchas más combustiones por minuto. Como consecuencia, la mezcla entre oxígeno y gasolina se quema muy rápido y hay un menor rendimiento y mayor contaminación. De igual modo, al haber tantos giros en el motor, la temperatura y presión en los cilindros son más altas, el nitrógeno reacciona en mayor cantidad con el oxígeno del aire y se genera más óxido de nitrógeno.

La moto más costosa de Bogotá es la Ducati Panigale, con un valor de 1299s 98.300.000 millones de pesos; el carro más costoso que se vende en Bogotá es el BMW i8 y cuesta 679.900.000 de pesos.

Problemática en Bogotá

Muchas personas prefieren comprar motos por economía, consumen menos combustible y pagan menos impuestos que cualquier otro vehículo; por movilidad, se evitan trancones y no hay que pagar peajes; porque son más fáciles de adquirir, casi todos los bancos facilitan el préstamo para la compra o cuota inicial de una motocicleta; y por el insuficiente transporte público que hay en la ciudad.

Es por esto que desde el 2011 la compra de motocicletas casi se ha duplicado. Según el Observatorio Ambiental de Bogotá, en el 2010 había 205.585 motos y 418.844 en el 2014. De igual modo, el crecimiento de la compra y venta de estos vehículos obedece a que en el 2012 el Distrito anuló el artículo 4 del decreto 035 de 2009, en el que se prohibía la circulación de motos de dos tiempos. Desde entonces, las motos que "son más económicas pero más contaminantes" pueden adquirirse en la capital colombiana, asegura Lina González, ingeniera de ambiente.

El año pasado se compraron 660.000 motos, el doble de carros. Equivalente a esta comparación es la cantidad de infracciones cometidas por motociclistas. Según el Simit (Sistema Integrado de Informaciones sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito) en el 2013 se reportaron más de 1.100.000 de multas a motociclistas, mientras que los automóviles no alcanzaban el millón.

Así mismo, entretanto que en el 2014 murieron 66 ciudadanos que se movilizaban en automóviles, en el mismo años 136 motociclistas fallecieron, incrementó un 34% con respecto al año anterior.

La lógica de compra y venta de motocicletas en Bogotá sigue aumentando de forma alarmante. Y aunque las motocicletas impliquen un menor gasto inicial que los carros, tienen una vida útil mucho más reducida y contaminan tres veces más que los vehículos particulares.

Se espera que mañana se celebre el segundo día sin carro y sin moto del año con completa normalidad y que el distrito disponga una mejor movilidad en la ciudad.

OTROS ARTICULOS DEL AUTOR