IceBar, una experiencia que lo dejará congelado

Miércoles, 30 Marzo 2011 07:04

En la zona rosa del norte de Bogotá los capitalinos tienen la posibilidad de disfrutar de una fiesta a 6 grados centígrados bajo cero. Esto lo pueden encontrar en medio de diversos bares que ofrecen diversión y entretenimiento en el sector.

El IceBar cuenta con una gran variedad de artículos en hielo y las personas deben ponerse una indumentaria especial.||| El IceBar cuenta con una gran variedad de artículos en hielo y las personas deben ponerse una indumentaria especial.||| Foto: Jose Manuel González Ortega/Plaza Capital|||
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Es viernes en la noche y la discoteca Shanghai Club, ubicada sobre la carrera 14 con calle 82, abre sus puertas a los capitalinos. La música y los diversos ritmos, de los cuatro ambientes del lugar, atrapan la atención de quien ingresa. Pero resulta aún más interesante encontrarse, en el segundo piso, una puerta en vidrio de unos dos metros de alto por un metro y ochenta centímetros de ancho que da paso al único IceBar de la ciudad.

Al cruzar esta puerta, llena de publicidad de un vodka, una mujer espera a los visitantes para darles una capa roja de un material acolchado que cubre hasta las rodillas y unos guantes aislantes que tienen estampada, al igual que las capas y la puerta, la marca “Smirnoff”, el vodka que patrocina el lugar.

Luego de que los primeros asistentes tienen toda la indumentaria para ingresar al bar de hielo, la misma mujer abre una puerta en aluminio. Ésta no es tan grande como la primera, pero sí más gruesa y helada.

En cuanto la puerta queda totalmente abierta, el frío es tan penetrante que ni la capa roja, ni los guantes aislantes, protegen al visitante del drástico cambio climático. Pero la curiosidad por conocer un bar construido totalmente en hielo supera el frío y, de inmediato, empiezan a ingresar uno tras otro al IceBar.

Allí adentro, dos sofás, una mesa, la barra, un candelabro, la estantería y las paredes son de hielo. Por todos lados está la marca del licor patrocinador.

Algunos asistentes frotan sus manos mientras otros empiezan a tomarse fotos en los sofás con cojines de tela que imitan la piel de leopardo. Luego el barman, que se encuentra tras la barra al final del cuarto helado, sirve los tragos de vodka que están incluidos en los veinte mil pesos cancelados para entrar al bar de hielo. Dicho dinero es adicional al cover de la discoteca.

Aunque pueden estar todo el tiempo que deseen, luego de unos quince minutos, los visitantes empiezan a salir del helado ambiente.

Cuando el último de ellos se encuentra afuera, se cierra la puerta de aluminio y en el mismo lugar donde se pusieron las capas y los guantes, comentan sus experiencias. La mayoría de ellos se quejan por el frío; un grupo de tres mujeres que no parecen pasar los 25 años dicen “estuvo genial” y también en la mayoría de los grupos de jóvenes, al parecer universitarios, se preguntan “¿Cómo harán para que se conserven los muebles de hielo?”.

Luego se abre la gran puerta de vidrio y los asistentes, que están entre los veinte y treinta años, salen del IceBar,  pero continúan hablando mientras bailan al ritmo del reggaetón y miran las fotos en sus cámaras.

El bar de hielo abrió sus puertas a finales del año 2010 y hasta el momento ha tenido muy buena acogida por los bogotanos que frecuentan la discoteca Shanghai Club, donde Mauricio Moreno, administrador del bar, quiso innovar trayendo a Bogotá tendencias de rumba como las de Madrid, Barcelona, Oslo o Londres, países en los cuales existen lugares en los que el clima traspasa las fronteras de los cero grados centígrados.